jueves, 19 de agosto de 2010

¿Liberar a Irak? = Condenar la mente de un hombre por el resto de su vida


¡Amén, por fin! Eso había que decirlo. Había que sacarlo del sistema para poder respirar un poco más tranquilo, coño.

Casi recuerdo, con el mismo dolor en las vísceras, el sentimiento de confusión que surgió aquella tarde en la escuela Catalina Morales de Flores en Moca luego de que viniera Papolo (el acomodador estelar del equipo de volibol al que pertenecía) con sus vítores:

“Jodieron a estos cabrones”, gritaba con euforia. Papolo era independentista acérrimo.

Las Torres Gemelas caían.

Fue entonces que comencé a ver los videos. Automáticamente comenzaron las peleas en la escuela. Ese día hubo dos. La primera en la entrada de la biblioteca, eran dos varones, yo estaba mirando para otro lado, fue el sonido seco de los nudillos golpeando los huesos de la cara lo que hizo que girara el rostro y observara uno de los intercambios más fuertes que he visto en mi vida. La segunda fue una pelea de mujeres; curiosamente una muchacha de 5’10’’ agarraba por el pelo a una que media 4’11’’. La pitufa salió airosa. Ahí fue que comprendí que había un aire de violencia que comenzaba a explanarse en los años venideros.

Cuando a las 2:30pm decidí regresar a mi casa en el barrio Cuchillas (ya se pueden imaginar de donde viene el nombre tan pacífico) opté por “coger pon” con otro de mis amigos. Sin embargo, escuchábamos un supuesto bombardeo en el medio oriente, justamente luego del ataque a las Torres Gemelas, pero Estados Unidos no se había dignado a decir si eran ellos o no los responsables de aquel horrendo sonido.

Mi amigo, quien conducía contento, riendo, gritando…celebrando:

“Esos son los míos. Esos son los míos.” Decía casi llorando de alegría.

Poco sabía él que entre los blancos de los proyectiles estaban escuelas, hospitales y zonas completamente pobladas de civiles. Sólo por hacer la salvedad, debo mencionar que mi amigo era sumamente cristiano, fiel defensor de que las únicas leyes que deben existir son los diez mandamientos. En aquel momento, lo admito, lamenté su compañía.

Literalmente he cursado todos mis estudios universitarios con la guerra atascada entre alguna de mis costillas. Antes de eso viví la “Mano dura contra el crimen”.

Hoy lo digo asumiendo toda la responsabilidad de las posibles reacciones y consecuencias.

SE ACABÓ ESTA MIERDA. SE ACABÓ ESTA GUERRA PUÑETERA. SE ACABÓ ESTA MALDITA VIOLENCIA. ESTA JODIENDA DE ESTAR MANDANDO GENTE A DARLE TIROS A UNOS SERES HUMANOS QUE VIVEN A MILES DE KILÓMETROS DE DISTANCIA. ESTA FE CIEGA QUE SACA AL MUCHACHO DEL ESTADO X, EXIMIÉNDOLO DE LA POBREZA, HACIÉNDOLO OLVIDAR LAS CUATRO CUADRAS DE VECINOS QUE LO RODEAN Y QUE SON SU ÚNICO UNIVERSO, COLOCÁNDOLE UNA INSIGNIA EN UN HOMBRO, MONTÁNDOLO EN UN CACHIVACHES DE 2 MILLONES Y SACIANDO SU SED DE SANGRE CON UN DISCURSO QUE CULMINA CON UN “I WANT ALL OF YOU TO UNLEASH HELL ON THEM BASTARDS.”

Hoy leo esto, y me siento bien. El silencioso llanto interno que me lleva consumiendo desde el 2003 se calma.

(A continuación la nota de Radio Francia Internacional)

***


La marcha de las últimas tropas de combate pone 'fin' a la guerra de Irak

Por Jesús Moreno Abad

Siete años después, con otro presidente y con 4.400 bajas en sus filas, EEUU pone fin al ‘avispero’ de la ‘Operación Libertad Iraquí’. “Es un día histórico”, asegura la Casa Blanca. “Hemos cumplido una promesa”, sostiene Obama. Da comienzo la ‘Operación Nuevo Amanecer’.
El 20 de marzo de 2003, tras una primera lluvia de misiles Tomahawk, los tanques estadounidenses que dormitaban desde hacía meses en la zona desmilitarizada de la frontera entre Kuwait e Irak avanzaron poderosos hacia los dominios de Sadam Hussein envueltos en una fuerte tormenta de arena. La Operación Libertad Iraquí, la segunda guerra de Irak, había comenzado. La pasada madrugada, siete años y medio después, esos mismos carros de combate -o quizás otros parecidos- tomaban el camino de vuelta por el mismo desierto que les vió llegar. Algo más sucios y magullados. Pero la guerra ha terminado. Doce días antes de la fecha límite puesta por el Gobierno estadounidense.
“Es un momento histórico”, aseguró el portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley, quien ha insistido, no obstante, que “se acaba la guerra, pero no el trabajo en Irak”, pues aún permanecerán 56.000 soldados para formar a las fuerzas de seguridad iraquíes. De esta forma, la misión de guerra se transforma en una operación de asesoramiento.

Las tropas estadounidenses invadieron Irak en directo, y se han ido de la misma forma, con las luces rojas de las cámaras de la NBC encendidas, en mitad de la noche. Puede que sea el único punto en común de ambas operaciones. Se entró en Irak con un presidente republicano, George W.Bush, y se sale con uno demócrata, Barack Obama. Aquel día de marzo de 2003, los 150.000 soldados estadounidenses acantonados en tierra de nadie se mostraron entusiastas ante el mundo, cuando el ultimátum de Bush a Saddam, “exilio o guerra”, se saldó en sólo hora y media con guerra: “Estabamos ansiosos por entrar en combate”, decían eufóricos por la victoria a las televisiones de todo el mundo.

Esperaban una victoria cómoda, fácil, rápida. No en vano, el Ejército de Irak respondió con la timidez de un sparring consciente de su papel, mostrando un destartalado instrumental bélico fruto de años de embargo. Ni respondieron con armas químicas ni con poderosas bombas de destrucción masiva, la acusación esgrimida por George Bush para “trasladar la democracia” a Irak.

Ayer, no había euforia por la victoria entre los soldados estadounidenses. Sus caras reflejaban el alivio por volver a casa, por salir de un avispero en el que, durante siete años, relajarse un segundo era asumir un importante riesgo de perecer tras una bomba proveniente de un transeúnte de aspecto inofensivo que paseaba en bicicleta o al explotar ese coche bomba apostado en cualquier esquina. La victoria, si es que la habido, no fue tan fácil como esperaban las tropas que asistieron triunfantes al derrumbe de aquella poderosa estatua de Sadam Hussein.

1 comentario:

  1. First US soldier killed in Iraq since withdrawal of combat troops

    http://www.guardian.co.uk/world/2010/aug/22/us-soldier-killed-attack-iraq

    Reclasificamos a los soldados para decir que se acabó el combate en Irak, pero las muertes continúan. La insurgencia no distingue entre tropas de combate y "tropas que proveen consejo y apoyo". Podemos decir que se trata de "Mission Accomplished" parte dos? (http://www.seeingtheforest.com/STFphotos/Mission-accomplished.jpg)

    Hará falta otro anuncio de misión cumplida y otro presidente para terminar esta trilogía patética?

    Ya podemos retomar el llanto en silencio? Porque soldados y civiles seguirán muriendo en Irak y Afganistán por la próxima década (algunos de ellos, tal vez, nuestros amigos o conocidos). Con mucha razón me decía un profesor, hace varios años, que nosotros somos "la generación que le tocó vivir el retorno de las Guerras Santas".

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