lunes, 27 de septiembre de 2010

Nelson E. Vera Santiago NO USA ADDERALL para estudiar Derecho

Mucho estuve jeringando para que esta información saliera. Llevo cuatro años enfrentándome a un serio problema de carácter sociológico, ético y médico; en puridad, qué voy a hacer para competir con un chorro de drogodependientes que a fuerza de narcóticos obtienen mejores calificaciones que yo.

Como algunos suponen, los estudios de Derecho son extremadamente exigentes. Sin mentir, y utilizando la misma información que s eme otorgó cuando comencé mis estudios, uno tiene que dedicarle alrededor de 68 horas a la semana a estudiar. Al principio sufrí, sufrí mucho porque la experiencia es traumática. Sin embargo, según el modelo de enseñanza estadounidense, es necesario para fomentar la “competitividad” entre los estudiantes. Una especie de darwinismo académico donde sólo el más apto sobrevive.

Por un tiempo estuve preocupado, hasta deprimido, ante mis constantes esfuerzos por mejorar mi aprovechamiento académico, mi rendimiento y mi capacidad de memoria y retención de información. Los estudios demandaban horas y horas de lecturas, privación de sueño y hasta de alimento. Comencé a tomar entre 5 a 6 tazas de café al día. Comencé a padecer de insomnio y otros males. Sin embargo, no había gran diferencia, la arbitrariedad de los cursos de derecho, derrotaban mis ansias.

Curiosamente algunos de mis compañeros no paraban el “jangueo”, faltaban a las clases, iban a la universidad a perder el tiempo charlando, con un iPod metido en las orejas y jugando emuladores o leyendo páginas de Internet en vez de tomar notas en clases.

Tarde fue mi percepción. No había tenido la malicia necesaria para comprender que mis compañeros eran amigos de hijos de siquiatras, neurólogos y médicos. Conseguían Adderall, la distribuían entre sus “elegidos” y con un “mamotreto” (nominal común para los llamados resúmenes de repaso de reválida) se “embotellaban” el material, lo vomitaban en el examen y ahí se acababa el estudio del Derecho.

Mi curiosidad me ha llevado a cuestionar a muchos de mis colegas. Algunos de los riesgos que conlleva el medicamento es la pérdida de sueño, pérdida de peso, depresión, fiebre, sudoración y ataques de ansiedad. Cuando les pregunto: ¿Por qué? Se atreven a sentenciar que hay que buscar las maneras de salir bien, que los trabajos en los bufetes grandes se basan en el promedio….o simplemente me dan la excusa: Es mi cuerpo y yo hago con él lo que me dé la gana.

Lo triste es que el compuesto químico de la Adderall se asemeja mucho a la Cocaína. Pero…¿les importa? ¿Les causa un mal sicológico el saber que son falsos? ¿Qué probablemente generen una dependencia? ¿Qué si van a tener hijos probablemente el abuso de ese medicamento conlleve a problemas congénitos?

Arduo a criticado mi esposa semejante conducta. Como especialista en Educación Especial mucho ha dicho sobre el problema de que esto se propague, de que llegue a una escala insostenible.

NOOOOOOO…les importa el promedio alto, el estatus, el yo no puedo fallar porque vengo de una familia de clase alta y necesito un trabajo de estatus.

Así es en Derecho, no se cómo estén los de Medicina o Arquitectura.

Yo me negué, me casé en mi segundo año de Derecho, construí mi casa con mis manos, ligando cemento junto a mi padre los fines de semana, trabajo parcialmente en Radio Universidad y mantengo mi triste promedio de 3.0.

No obstante, soy natural, soy laborioso, soy carne, hueso y pensamiento…SOY YO. Estoy presto a graduarme de Derecho SIN ADDERALL.

Adjunto el reportaje de El Nuevo Día

***

La otra ‘droga’ universitaria

Anfetamina gana terreno entre estudiantes para mejorar notas 

Por Gloria Ruiz Kuilan / gruiz@elnuevodia.com 

El abuso del medicamento Adderall, una anfetamina que se receta para el desorden de atención, va en aumento entre jóvenes universitarios y profesionales que la utilizan para lograr mayor concentración, y así mejorar su desempeño académico y laboral, dijeron expertos consultados.

Adderall es un medicamento controlado que prescriben siquiatras y neurólogos para personas -niños y adultos- que padecen de problemas de atención o narcolepsia (trastorno del sueño que causa somnolencia excesiva), principalmente porque activa un neurotransmisor que se llama dopamina que es el encargado en el cerebro de que se logre tener atención. El Adderall -que por ser una anfetamina es un estimulante- se despacha en dosis de 5 a 30 miligramos y se obtiene de forma legal a través de una receta, o de forma ilegal en el mercado negro o a través de amigos y conocidos en la universidad. Lo utilizan mayormente estudiantes con cursos universitarios extremadamente demandantes o difíciles y que tienen una fuerte presión por salir bien en sus estudios. 

Otros medicamentos estimulantes que son prescritos para el desorden antes mencionado son Ritalín, Focalin y Metadate, pero los expertos entienden que es el Adderall el que tiene mayor demanda. 

Explicaron que esto es así porque, al parecer, los universitarios en Puerto Rico están copiando la tendencia alcista de Estados Unidos. 

En su Encuesta Nacional sobre Uso de Drogas y Salud de abril de 2009, la Administración Federal de Abuso de Sustancias y Servicios de Salud Mental revela que los jóvenes con una carga completa de estudios universitarios -de entre 18 a 22 años- estuvieron más dispuestos a usar Adderall (6.4% contra 3%) que los que estudiaban a tiempo parcial. Como consecuencia, según la encuesta, tras usar Adderall, estos estuvieron más dispuestos a usar otras drogas como marihuana y cocaína. 

Tanto se ha generalizado esta mala práctica en Puerto Rico que la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (Assmca) investiga actualmente querellas relacionadas con el abuso de Adderall, según dijo Víctor Torraño, asesor en el área de tratamiento. De igual forma, la Agencia Federal Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) se encuentra vigilante ante esta situación.

El portavoz de la DEA, Waldo Santiago, indicó que, a diferencia de Percocet y Xanax, las drogas prescritas como el Adderall -que debe ser despachada en 48 horas tras la emisión de la receta- no se consiguen en un punto de drogas, porque tienen un mercado y una demanda más reducida. 

“Llega a la persona a través de una receta”, reconoció Julie Hurtado, presidenta del Colegio de Farmacéuticos.

Existen ciertas prácticas ilegales para hacerse del medicamento, aseguró Santiago. Entre ellas, con receta en lo que se conoce como “doctor shopping” (se engaña a un médico para que lo prescriba), por robo o a través de médicos que se presten para esta práctica. 

Aquí los universitarios la consiguen gracias a que a un estudiante le recetan el medicamento y lo vende, o porque tienen contacto con una persona ajena a la universidad que lo obtiene con receta. Los profesionales optan más por la práctica de “doctor shopping” para conseguirla. 

“Actualmente hay profesionales usándola cuando no la necesitan médicamente, porque quieren ser más efectivos en sus tareas diarias”, dijo Hurtado.

Abuso de drogas prescritas






Según refleja la Encuesta Nacional sobre Uso de Drogas y Salud del 2009, el abuso de drogas prescritas ocupa un segundo lugar, sólo precedido por la marihuana, aseguró Silvia Colón, supervisora de la Unidad de Desvío de Fármacos de la DEA.

“Aquí de lo que más se abusa es de la Percocet y la Xanax”, aseguró. “El abuso de medicamentos de prescripción ha aumentado a nivel nacional -incluido Puerto Rico- quizás porque los tenemos en nuestras propias casas y muchas personas los obtienen de familiares o pacientes que lo mercadean”.
La Ley de Sustancias Controladas de Estados Unidos y la de Puerto Rico (Ley 4 del 23 de junio de 1971) clasifican el Adderall como una droga controlada de tipo dos (CII).

Por su parte, el agente Julio Viera, del Programa de Prevención a Drogas mediante educación a la comunidad, de la Policía de Puerto Rico, dijo que en la Isla se penaliza tanto al que compra como al que distribuye ilegalmente drogas prescritas. Recalcó que han sido pocos los arrestos relacionados con dicha práctica y que una denuncia es suficiente para comenzar la investigación.

Los vendedores de pastillas -las que, como la Adderall, se ofrecen en el mercado negro a $6 la tableta- se exponen a cárcel (5 años como mínimo) y multas millonarias que dependerán del tipo de medicamento incautado, la cantidad ocupada y la incidencia del arrestado.

Advertencias sobre el efecto

Tanto el neurólogo y profesor de neurología y neurología pediátrica del Recinto de Ciencias Médicas, Jesús Vélez, como el siquiatra Arnaldo Cruz explicaron que quien utiliza este medicamento de manera fraudulenta o sin supervisión médica se expone a sufrir taquicardia, aumentar su presión sanguínea, padecer de insomnio o delirio y hasta perder la vida, si la dosis es alta y tiene padecimientos que desconoce. 

“Todas las anfetaminas tienen unos peligros a corto o a largo plazo. Si no están recetados, o si se utilizan frecuentemente y con una dosis sin supervisión, pueden crear tolerancia y dependencia”, dijo Cruz. “Si la dosis es alta para esa persona, puede producir un estado de confusión o sicosis”, agregó.

Vélez aseguró que al aumentarse la producción de dopamina, “si usted no tiene problemas de atención, puede afectar ese sistema en el cerebro porque está estimulándolo innecesariamente. Se afecta el funcionamiento normal y crea dependencia de esta medicina”. 

Agregó que, en efecto, quien lo toma sin necesitarlo, sentirá que está muy funcional, pero realmente cae en un estado hiperalerta por dosis anormales.

Ambos expertos enfatizaron en la importancia de orientar y crear conciencia social sobre los efectos nocivos del abuso de drogas prescritas. 

“Usualmente pensamos que si son productos farmacéuticos controlados o medicamentos de prescripción médica y no están en un punto de drogas son seguros, y no hay un potencial de abuso o de que causen daño”, sostuvo Colón.

3 comentarios:

  1. Adjunto la otra cara de la moneda, cortesía del Pendejo Mayor de La Acera:

    http://www.laacera.com/posts/jean-vidal/2010/02/tweaking-brain-coffee-ritalin-and-honor

    Todos tenemos vicios (el mío es el xbox), pero autoinducirte un autismo con químicos para poder salir bien en las clases es patético.

    Parafraseando a Hunter S. Thompson, "There is nothing in the world more helpless and irresponsible and depraved than a law student in the depths of an Adderall binge".

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  2. Cierto es Virtus Incertus.
    El colega Vidal deja soslayado uno de los paradigmas más controversiales de la pedagogía. ¿No hay otra forma de ver la vida que no sea según el paradigma de la cosificación del ser humano? ¿Todo es rendimiento y eficiencia? ¿Dudaremos ahora de Phelps y Bolt? ¿Ya no existen los tramposos? Según lo que arguye Thomas Armstrong (un trascendental educador que llevó a la práctica la teoría de las Inteligencias Múltiples de Garner): “El cerebro no es una computadora, funciona como un bosque tropical”.

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  3. Los estudiantes no deben usar Adderall para estudiar.

    Orlando Abogado

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