martes, 31 de agosto de 2010

El mal de los azares de Karen Sevilla




El mal de los azares

Karen Sevilla
Sótano Editores
64 páginas
El mal de los azares es un libro pequeño, lleno de intriga, creatividad poética y una sensación de misterio que tiende a cruzar los elementos del sensualismo. Este texto fue merecedor del Primer Premio de Poesía del 2do Certamen Interuniversitario de Literatura de la Universidad de Puerto Rico en el 2009. Su autora es la joven poeta Karen Sevilla quien actualmente reside en Nueva York.
El mal de los azares comienza con cierto grado de juego en donde el subtexto y hasta el para-texto son elementos esenciales con los cuales la voz poética ofusca al desprevenido con una historia que envuelve al enigmático personaje de Gernaro Dunas. No obstante, cabe hacer la salvedad que a pesar de que los versos pueden ser atribuibles a este ser, se desprende de los mismos un matiz muy inquieto y femenino en el cual se recurre a la temática del viaje, el olvido y la ciudad.
El libro está divido en tres piezas principales, la primera se llama “Los lugares” en la cual la voz destaca las locaciones donde el amor y la añoranza predominan. La segunda parte se titula “Los hechos” y es la pieza de poesía más experimental, en la cual predominan poemas cortos llenos de impacto y aflorados de silencios. La tercera y última parte se llama “Los fines” en donde la poesía se convierte en piezas profundamente meditativas. En esta sección la voz poética afirma el romance fatal que existe entre el poeta y la palabra, indicando que: “Se decidió la fecha de mi muerte/ cuando me enamoré de la palabra.” Además, la autora reconoce el triste oficio de la poesía la cual noche tras noche se afana en proyectos constructivos en miras a desarrollar un “edificio mental”.
El mal de los azares se presenta como un ejercicio muy bien predeterminado, ello boga a la ardua tarea de preparación que, como señalamos anteriormente en Hoy en las noticias, consistió de un proceso similar a la incubación del arte.
Sevilla, al igual que Cervantes, considera a El mal de los azares como a un hijo. Ha sido un proceso de parto lento y trabajoso en donde al final el lector quedará maravillado con la verbigracia y creatividad que puede contener un poemario de sólo 64 páginas.
El mal de los azares se presenta como un buen libro de poesía, en el cual se desarrollan lo clásico imbricado con lo experimental. Me atrevo a tomar el riesgo de recomendarlo tanto a la comunidad joven como a la experimentada comunidad académica. Al final no importa la edad, el estilo, la pasión por ciertos textos…lo cierto es que la historia de los amores de Genaro Dunas, perdurarán en nuestra mente.
Amigos los espero en la próxima página de Crítica de Libros, les saluda NEVS.

miércoles, 25 de agosto de 2010

El arte de la resurrección de Hernán Rivera Letelier






El arte de la resurrección
Hernán Rivera Letelier
Premio Alfaguara 2010
265 páginas

El arte de la resurrección fue recientemente condecorada con el Premio Alfaguara de Novela 2010. Esta obra es un retrato asombroso de la vida del norte de Chile. En ella se recrea la cotidianidad en torno a los depósitos de sales y las comunidades obreras del siglo 30. Hernán Rivera Letelier dibuja con un lenguaje balanceado, la vida de un personaje que raya entre lo absurdo y lo tierno, el llamado Cristo de Elqui.
Domingo Zárate Vega era un sufrido obrero que, tras la muerte de su madre, se sumerge en el espeso camino del misticismo. Igual que en el relato bíblico, Domingo comienza a tener visiones divinas que le inculcan una pasión desenfrenada por peregrinar la geografía chilena para predicar la fe en Dios y, a la vez, llenar los oídos de los parroquianos con sentencias creativas para alcanzar virtudes así como remedios caseros a base de yerbas medicinales.

Una vez se da la transición, Domingo, ahora transformado en el Cristo de Elqui, se desenvuelve en hazañas un tanto trágicas. En busca de la emulación del mismo Jesucristo, el personaje intenta resucitar muertos, allegarse de apóstoles y hasta volar. Rivera Letelier nos deleita con estas y otras ocurrencias que en cierta medida narran lo tradicional, en el cual se ve un Chile alternativo donde la locura convierte al Cristo y a los demás personajes en una curiosa recreación quijotesca.

Sin embargo, el personaje de Rivera Letelier no raya en lo extravagante, bien compara Carmen Dolores Hernández al Cristo de Elqui con el Antonio Conselheiro de La guerra del fin del mundo, del peruano Mario Vargas Llosa. En particular, el Cristo de Elqui, a pesar de estar rodeado de obreros que laboran en condiciones deplorables, prostitutas extremadamente religiosas y la contradicción de la fe y la burla, no representa una figura de justicia social.

En esencia, Rivera Letelier logra desarrollar una narración de crítica social donde el humorismo y lo absurdo van de la mano durante la trayectoria del personaje. Existe en este libro un enorme cuestionamiento sobre lo que es la cordura y la balanza entre la fe y la razón.

El jurado del Premio Alfaguara, compuesto por Manuel Vicent, Juan González, Gerardo Herreo, Soledad Puértolas, Juan Miguel Salvador y Juan Gabriel Vázquez han loado a un escritor chileno de experiencia, que sabe contar una historia que dentro de la risa, concluye una era y un pensar. El arte de la resurrección, a pesar de tener una trama lineal y uno que otro vocabulario repetitivo es un libro que resalta una narrativa que solamente los latinoamericanos saben desarrollar. Se lo recomiendo al lector experimentado, al coleccionista y lector latinoamericanista ya que probablemente un lector sin un bagaje preciso de los ejemplares hispanoamericanos podría encontrar la novela un tanto pesada.

Para mí, El arte de la resurrección fue un viaje, un encuentro con un Chile distinto y con un autor maduro que sabe que contar no es hablar con palabras bonitas sino desarrollar una vocación con un fin social.

Amigos los espero en la próxima página de Crítica de Libros, les saluda, Nelson Vera Santiago.


jueves, 19 de agosto de 2010

¿Liberar a Irak? = Condenar la mente de un hombre por el resto de su vida


¡Amén, por fin! Eso había que decirlo. Había que sacarlo del sistema para poder respirar un poco más tranquilo, coño.

Casi recuerdo, con el mismo dolor en las vísceras, el sentimiento de confusión que surgió aquella tarde en la escuela Catalina Morales de Flores en Moca luego de que viniera Papolo (el acomodador estelar del equipo de volibol al que pertenecía) con sus vítores:

“Jodieron a estos cabrones”, gritaba con euforia. Papolo era independentista acérrimo.

Las Torres Gemelas caían.

Fue entonces que comencé a ver los videos. Automáticamente comenzaron las peleas en la escuela. Ese día hubo dos. La primera en la entrada de la biblioteca, eran dos varones, yo estaba mirando para otro lado, fue el sonido seco de los nudillos golpeando los huesos de la cara lo que hizo que girara el rostro y observara uno de los intercambios más fuertes que he visto en mi vida. La segunda fue una pelea de mujeres; curiosamente una muchacha de 5’10’’ agarraba por el pelo a una que media 4’11’’. La pitufa salió airosa. Ahí fue que comprendí que había un aire de violencia que comenzaba a explanarse en los años venideros.

Cuando a las 2:30pm decidí regresar a mi casa en el barrio Cuchillas (ya se pueden imaginar de donde viene el nombre tan pacífico) opté por “coger pon” con otro de mis amigos. Sin embargo, escuchábamos un supuesto bombardeo en el medio oriente, justamente luego del ataque a las Torres Gemelas, pero Estados Unidos no se había dignado a decir si eran ellos o no los responsables de aquel horrendo sonido.

Mi amigo, quien conducía contento, riendo, gritando…celebrando:

“Esos son los míos. Esos son los míos.” Decía casi llorando de alegría.

Poco sabía él que entre los blancos de los proyectiles estaban escuelas, hospitales y zonas completamente pobladas de civiles. Sólo por hacer la salvedad, debo mencionar que mi amigo era sumamente cristiano, fiel defensor de que las únicas leyes que deben existir son los diez mandamientos. En aquel momento, lo admito, lamenté su compañía.

Literalmente he cursado todos mis estudios universitarios con la guerra atascada entre alguna de mis costillas. Antes de eso viví la “Mano dura contra el crimen”.

Hoy lo digo asumiendo toda la responsabilidad de las posibles reacciones y consecuencias.

SE ACABÓ ESTA MIERDA. SE ACABÓ ESTA GUERRA PUÑETERA. SE ACABÓ ESTA MALDITA VIOLENCIA. ESTA JODIENDA DE ESTAR MANDANDO GENTE A DARLE TIROS A UNOS SERES HUMANOS QUE VIVEN A MILES DE KILÓMETROS DE DISTANCIA. ESTA FE CIEGA QUE SACA AL MUCHACHO DEL ESTADO X, EXIMIÉNDOLO DE LA POBREZA, HACIÉNDOLO OLVIDAR LAS CUATRO CUADRAS DE VECINOS QUE LO RODEAN Y QUE SON SU ÚNICO UNIVERSO, COLOCÁNDOLE UNA INSIGNIA EN UN HOMBRO, MONTÁNDOLO EN UN CACHIVACHES DE 2 MILLONES Y SACIANDO SU SED DE SANGRE CON UN DISCURSO QUE CULMINA CON UN “I WANT ALL OF YOU TO UNLEASH HELL ON THEM BASTARDS.”

Hoy leo esto, y me siento bien. El silencioso llanto interno que me lleva consumiendo desde el 2003 se calma.

(A continuación la nota de Radio Francia Internacional)

***


La marcha de las últimas tropas de combate pone 'fin' a la guerra de Irak

Por Jesús Moreno Abad

Siete años después, con otro presidente y con 4.400 bajas en sus filas, EEUU pone fin al ‘avispero’ de la ‘Operación Libertad Iraquí’. “Es un día histórico”, asegura la Casa Blanca. “Hemos cumplido una promesa”, sostiene Obama. Da comienzo la ‘Operación Nuevo Amanecer’.
El 20 de marzo de 2003, tras una primera lluvia de misiles Tomahawk, los tanques estadounidenses que dormitaban desde hacía meses en la zona desmilitarizada de la frontera entre Kuwait e Irak avanzaron poderosos hacia los dominios de Sadam Hussein envueltos en una fuerte tormenta de arena. La Operación Libertad Iraquí, la segunda guerra de Irak, había comenzado. La pasada madrugada, siete años y medio después, esos mismos carros de combate -o quizás otros parecidos- tomaban el camino de vuelta por el mismo desierto que les vió llegar. Algo más sucios y magullados. Pero la guerra ha terminado. Doce días antes de la fecha límite puesta por el Gobierno estadounidense.
“Es un momento histórico”, aseguró el portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley, quien ha insistido, no obstante, que “se acaba la guerra, pero no el trabajo en Irak”, pues aún permanecerán 56.000 soldados para formar a las fuerzas de seguridad iraquíes. De esta forma, la misión de guerra se transforma en una operación de asesoramiento.

Las tropas estadounidenses invadieron Irak en directo, y se han ido de la misma forma, con las luces rojas de las cámaras de la NBC encendidas, en mitad de la noche. Puede que sea el único punto en común de ambas operaciones. Se entró en Irak con un presidente republicano, George W.Bush, y se sale con uno demócrata, Barack Obama. Aquel día de marzo de 2003, los 150.000 soldados estadounidenses acantonados en tierra de nadie se mostraron entusiastas ante el mundo, cuando el ultimátum de Bush a Saddam, “exilio o guerra”, se saldó en sólo hora y media con guerra: “Estabamos ansiosos por entrar en combate”, decían eufóricos por la victoria a las televisiones de todo el mundo.

Esperaban una victoria cómoda, fácil, rápida. No en vano, el Ejército de Irak respondió con la timidez de un sparring consciente de su papel, mostrando un destartalado instrumental bélico fruto de años de embargo. Ni respondieron con armas químicas ni con poderosas bombas de destrucción masiva, la acusación esgrimida por George Bush para “trasladar la democracia” a Irak.

Ayer, no había euforia por la victoria entre los soldados estadounidenses. Sus caras reflejaban el alivio por volver a casa, por salir de un avispero en el que, durante siete años, relajarse un segundo era asumir un importante riesgo de perecer tras una bomba proveniente de un transeúnte de aspecto inofensivo que paseaba en bicicleta o al explotar ese coche bomba apostado en cualquier esquina. La victoria, si es que la habido, no fue tan fácil como esperaban las tropas que asistieron triunfantes al derrumbe de aquella poderosa estatua de Sadam Hussein.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Se vende Independencia: Al por mayor y al detal

La condición política de Francia, una de las cúspides de la democracia, vestigio de una lucha que al parecer continúa en nuestro tiempo, da mucho de qué hablar en términos históricos. (Voltaire debería estar preocupado)
Sucede que mi preocupación aflora ante una noticia revestida de arrogancia, inequidad y soberbia. En puridad, Francia no acepta, de una vez y por todas, que el atropello al pueblo haitiano no es algo del pasado, sino un efecto continuo, un dolor que ha durado siglos.

Nicolas Sarkozy parece haber estado dibujando caricaturas en los bordes del cuaderno mientras estudiaba Historia. O quizás me equivoco (tal y como lo afirman muchas personas). A lo mejor soy yo y mis idioteces, a lo mejor soy yo y mis ganas de ver a los negros en el lugar en que se supone que estén. No por las cuestiones racistas, no por ser un renegado, ni tampoco por querer hacer alarde del mas justo. Simplemente porque Haití es un país con una historia política sin igual.
Opino que la propuesta de Chomsky es válida. No obstante, el lingüista ya tiene fama de loco, de excéntrico sabelotodo y, ante los republicanos (y quizás hasta para los republicanos ultramarinos), de un empedernido vanguardista liberal.
Les presento un ejemplo de lo que se llama “racismo internacional”, o quizás pueda llamarse “alergia al tercer mundo”; otro error elefancíaco de lo que algunos absurdos con intención inocua llaman modernidad.



Francia no devolverá a Haití el dinero cobrado por la independencia
Por RFI


El Gobierno responde así a la petición de un grupo de intelectuales encabezados por Noam Chomsky, que defendieron la propuesta de CRIME, un polémico colectivo que defiende esta causa. El 14 de julio, esta asociación sacó un vídeo en una web que simulaba ser del Ejecutivo francés, donde un falso representante de Francia anunciaba que accedía a devolver el dinero a Haití.
Francia no devolverá a Haití el dinero que le cobró por su independencia hace dos siglos. Lo confirmó esta semana la portavoz adjunta del Ministerio de Exteriores francés, Christine Fages, quien respondió así a la solicitud formulada por un grupo de intelectuales encabezados por Noam Chomsky en el diario francés Libération.
La carta iba dirigida al presidente francés, Nicolas Sarkozy y, en ella, los firmantes valoraban en 17.000 millones de euros el valor de la deuda que tendría que abonar el Gobierno francés por permitir en 1804 la independencia de la colonia: a cambió exigió 90 millones de francos de la época, que Haití estuvo pagando hasta mediados del siglo XX.

Según los firmantes, el pago fue exigido "para compensar a los antiguos colonos propietarios de esclavos” por la pérdida de los beneficios que les reportaba esa actividad. Ahora, piden que se tenga en cuenta ese pago para paliar las “necesidades financieras urgentes” de este país a raíz del terremoto.

El Gobierno francés no ha querido polemizar en demasía con Chomsky y y otros intelectuales que suscribían la misiva, como Naomi Klein o los europarlamentarios Daniel Cohn-Bendit y José Bové. “No es nueva la reclamación”, aseguró Fages, quien considera que su Gobierno está colaborando muy activamente para ayudar a Haití.

"Desde el terremoto, Francia ha consagrado 24 millones de euros a la respuesta humanitaria en el país ", aseguró. También ha señalado que Francia ha condonado los 56 millones de deuda moderna que el país caribeño había contraído con ellos.

Los intelectuales formularon su petición a raíz de que el Gobierno francés anunciara que estaba pensando tomar acciones legales contra un grupo llamado CRIME que, para reivindicar ese dinero para Haití, realizó una página web idéntica a la del Ministerio de Exteriores francés y anunció el 14 de julio, en un video, que Francia devolvería la deuda de la independencia de este país, uno de los más pobres del mundo.

lunes, 16 de agosto de 2010

Acciones judiciales que involucran el SUAGM

Jurisprudencia que enmarca la constante pugna entre el Sistema Universitario Ana G. Mendez y el CES*

***

EN EL TRIBUNAL SUPREMO DE PUERTO RICO
Núm. CC-96-382, 97 JTS 22

Sistema Universitario Ana G. Méndez, Inc., Demandante-peticionario
vs.
Consejo de Educación Superior, Demandado-recurrido
Núm. CC-96-382, 97 JTS 22

Certiorari

Tribunal de Primera Instancia: Sala de San Juan, Juez de Instancia: Hon. Angel Hermida

Apelación procedente del Tribunal de Circuito de Apelaciones, Circuito Regional de San Juan I

Panel Integrado por los Hons. Jueces Negrón Soto, Urgell Cuebas & González Román

Abogados de la parte peticionaria: Lics. Jorge Pérez Díaz & Heidi Rodríguez del Bufete

Pietrantoni, Méndez & Alvarez & Lic. José De La Cruz Skerrett

Abogados de la parte recurrida: Lic. David Rivé del Bufete Vargas & Rivé

PER CURIAM

(En reconsideración)

En San Juan, Puerto Rico, a 21 de febrero de 1997.

I

El 30 de octubre de 1996, el Sistema Universitario Ana G. Méndez, Inc. presentó ante este Tribunal una petición de certiorari cuestionando la sentencia que fuera dictada en el caso de epígrafe el 4 de septiembre de 1996 por el Tribunal de Circuito de Apelaciones, Circuito Regional de San Juan, y cuya notificación había sido archivada en autos el 18 de septiembre de 1996. A través de dicha sentencia el tribunal apelativo confirmó, a su vez, una sentencia sumaria parcial que emitiera el Tribunal de Primera Instancia, Sala Superior de San Juan, desestimando una de varias acciones que fueran interpuestas por la parte peticionaria contra el Consejo de Educación Superior, solicitando que se le concediera una licencia para conferir un grado de Maestría en Gerencia Ambiental con Concentración en Evaluación y Manejo de Riesgo y Planificación Ambiental.

La parte peticionaria había alegado ante el foro de instancia que el trámite de otorgación de licencias como la solicitada, debía concluir dentro del término calendario de ciento veinte (120) días que dispone el artículo 11 de la ley orgánica del Consejo de Educación Superior [Na 1], o de lo contrario la misma se entendería otorgada automáticamente. No obstante, dicho foro denegó el auto solicitado, tras concluir que la instrumentalidad recurrida había denegado la licencia solicitada antes de que transcurriera el término aludido, ya que el mismo debía computarse únicamente a base de días laborables. Sostuvo, además, que el término de ciento veinte (120) días podía ser extendido cuando existieran razones de peso capaces de justificar dicha extensión. Por idénticos fundamentos el Tribunal de Circuito de Apelaciones confirmó la sentencia recurrida.

Ahora bien, en vista de que la parte recurrida, el Consejo de Educación Superior, es una instrumentalidad del Gobierno, la parte peticionaria confió en que el término aplicable para radicar su recurso ante este Tribunal era el de sesenta (60) días. Luego de un análisis detenido de la petición presentada en dicha ocasión, el 15 de noviembre de 1996 emitimos Opinión Perr Curiam mediante la cual expresamos lo siguiente:

"[El] fundamento cardinal detrás de la enmienda que sufriera la Regla 53.1(b) de las de Procedimiento Civil—a los efectos de ampliar el término, de treinta (30) a sesenta (60) días, para acudir ante este Tribunal por parte del Gobierno de Puerto Rico, sus funcionarios y algunas de sus instrumentalidades—fue ‘proveer a la Oficina del Procurador General, que de ordinario tramita estos recursos apelativos, un término razonable para representar adecuadamente al Estado...’, Almodóvar Marchany v. Warren Electric, Opinión Per Curiam y Sentencia del 24 de mayo de 1996, [96 J.T.S. 75] no a aquellas instrumentalidades del Gobierno de Puerto Rico cuyos ‘asuntos litigiosos son atendidos por sus propios abogados...’" [Citas omitidas]
En vista de ello, y tomando en consideración que los asuntos litigiosos de la instrumentalidad recurrida no son atendidos por la Oficina del Procurador General de Puerto Rico, y sí por abogados en la práctica privada de su propia selección, concluimos que la aludida extensión del término para recurrir ante este Tribunal no resultaba de aplicación al caso de autos. Sino que, por el contrario, el término aplicable era el de treinta (30) días. En consecuencia, dictamos la correspondiente Sentencia declarando no ha lugar y/o desestimando el recurso radicado por falta de jurisdicción.

Inconforme, el 25 de noviembre de 1996 la parte peticionaria presentó ante nos una moción de reconsideración alegando, en síntesis, que, tanto el texto del artículo 3.002(d)(1) de la Ley de la Judicatura de Puerto Rico 1994,[Na 2] como la Regla 53.1 de las de Procedimiento Civil[Na 3] y la Regla 20 (a)(l) del Reglamento de este Tribunal, disponen claramente, y sin ambigüedades, que en casos como el de autos, en los cuales las instrumentalidades del Gobierno de Puerto Rico sean partes en el pleito, la petición de certiorari deberá ser presentada ante este Tribbunal dentro del término jurisdiccional de sesenta (60) días. Por lo que, a su entender, no hay razón para acudir al historial legislativo en aras de proveer una interpretación al respecto. Añade que las disposiciones aludidas no contienen lenguaje de clase alguna que limite su aplicación a aquellos casos en que la Oficina del Procurador ostente la representación legal de la parte.

Atendidos los fundamentos en que se apoya la moción de reconsideración presentada, así como la normativa aplicable, reconsideramos nuestra determinación original y concluimos que le asiste la razón a la parte peticionaria. Veamos.

II

En lo pertinente, la Regla 53.1(d)(1) de las de Procedimiento Civil, según enmendada, supra, dispone lo siguiente:
[...]

En aquellos casos en que el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, sus funcionarios, alguna de sus instrumentalidades que no fuere una corporación pública o los municipios de Puerto Rico sean parte, la solicitud de certiorari para revisar las sentencias en recursos de apelación emitidas por el Tribunal de Circuito de Apelaciones deberá ser presentada en la secretaría del Tribunal Supremo, por cualquier parte en el pleito perjudicada por la sentencia, dentro del término jurisdiccional de sesenta (60) días contados desde la fecha del archivo en autos de copia de la notificación de la sentencia recurrida.[Na 4]

Ciertamente, una simple lectura de la disposición antes transcrita, demuestra inequívocamente la claridad y falta de ambigüedad en su contenido respecto a la extensión del término de sesenta (60) días a todas las partes envueltas en el pleito en cualquier caso en que una instrumentalidad del Gobierno, como la de autos, sea también parte. Razón por la cual, como principio de hermenéutica, su letra no debe ser menospreciada bajo el pretexto de cumplir con su espíritu.

[Na 5] Hemos sostenido que el texto claro de una ley es la expresión por excelencia de la interpretación legislativa. Rojas v. Méndez, supra; Rivera Coll v. Tribunal Superior, 103 D.P.R. 325, 331 (1975); y Rodríguez Rodríguez v. Gobernador, 91 D.P.R. 101 (1964).

Más aún, al amparo de tal principio de hermenéutica, en El Vocero v. Junta de Planificación, supra, a la pág. 121, expresamos lo siguiente respecto a la aplicación del término dispuesto en la aludida Regla 53.1:

El texto de la Ley Núm. 143, supra[Na 6] es claro y su contenido no da margen a establecer distinciones entre agencias o funcionarios que recurran ante nos representados por el Procurador General y aquellas agencias públicas que comparezcan por sí mismas.

Esta ley proveyó al Estado Libre Asociado de Puerto Rico, a sus instrumentalidades y a sus funcionarios gubernamentales, que no sean una corporación pública, un término de sesenta (60) días para presentar el recurso de revisión ante nos. [...]

Por otra parte, la enmienda a la Regla 53.1(b) de Procedimiento Civil de 1979, supra, no altera términos más cortos establecidos por leyes especiales.

En cuanto a la extensión de la aplicabilidad de la referida ley a otras partes públicas o privadas, el texto es claro. En lo pertinente, dispone que el término para recurrir al Tribunal Supremo en recurso de revisión se extiende a sesenta (60) días para cualquier parte en el pleito. (Enfasis suplido)

De otra parte, realmente, en los casos en que hemos acudido al historial legislativo para realizar una interpretación de la Regla 53.1, supra, ha sido en aquellos en que el estatuto no dispone expresamente sobre la controversia planteada, y, por lo tanto, surge una laguna que nos corresponde suplir.[Na 7]

En consecuencia, en el caso de autos debemos ceñirnos a la letra de la ley, y no establecer distinciones que no fueron incluidas por el legislador entre aquellas instrumentalidades del Gobierno de Puerto Rico que recurran ante nos representadas por la Oficina del Procurador General, y aquellas que comparezcan representadas por abogados de su propia selección. Máxime, si tenemos presente que, a través de las enmiendas introducidas recientemente a la Ley de la Judicatura de Puerto Rico de 1994, así como a las Reglas de Procedimiento Civil,[Na 8] la Asamblea Legislativa tuvo la oportunidad de marcar tal diferencia y no lo hizo.

Por consiguiente, tomando en consideración que la petición de epígrafe fue presentada ante este Tribunal el 30 de octubre de 1996, y en vista de que la copia de la notificación de la sentencia recurrida fue archivada en autos el 18 de septiembre de 1996, resulta forzoso concluir que dicho recurso fue presentado en tiempo.

Sin embargo, luego de asumir jurisdicción sobre la petición de certiorari ante nos. y tras un estudio de los planteamientos esgrimidos por la parte peticionaria, resolvemos que, en sus méritos, procede declarar no ha lugar dicho recurso. Ello en vista de que la sentencia recurrida resulta ser esencialmente correcta.

III

A través de su primer señalamiento de error, la parte peticionaria sostiene que procedía conceder la licencia solicitada, ya que había transcurrido en exceso el término de ciento veinte (120) días dispuesto en el artículo 11 de la Ley orgánica del Consejo de Educación Superior, supra, para la otorgación de licencias como la de autos. Término que, a su entender, resulta improrrogable. No le asiste la razón.

Coincidimos con las expresiones del foro apelativo a los efectos de que, aún cuando el referido artículo 11 de la Ley, no dispone expresamente que el término allí dispuesto corresponde a días laborables, así debe ser interpretado luego de un análisis conjunto de dicho artículo y las disposiciones del artículo 10 de la Ley, 18 LPRA sec. 852(h)[Na 9]. A fin de cuentas, ambas disposiciones forman parte de un mismo conjunto de normas dirigidas a regular el proceso de licenciar y acreditar a las instituciones educativas. Además, tal interpretación es la única que se encuentra acorde con la importante política pública de que el Estado evalúe a las instituciones educativas a los fines de asegurarse de que las mismas cumplan con ciertos requisitos básicos.
Por otro lado, le asiste la razón al foro recurrido al sostener que dicho término podrá ser prorrogado cuando existan razones válidas que lo justifiquen. De lo contrario, se obtendría un resultado irrazonable o absurdo. Ciertamente, resulta inconcebible que la parte peticionaria reconociera la facultad del Consejo de Educación Superior para concederle extensiones de tiempo para su beneficio durante el proceso de tramitación de su licencia, y que, posteriormente, pretenda cuestionar dicha autoridad cuando la misma se utiliza en beneficio de la referida instrumentalidad en una situación que ameritaba tal extensión. [Na 10]

Por último, la parte peticionaria alega que erró el Tribunal de Circuito de Apelaciones al resolver que procedía dictar sentencia sumaria a favor de la parte recurrida, sin que dicha parte estableciera los hechos requeridos y sin darle oportunidad al Sistema Universitario Ana G. Méndez, Inc. de oponerse a ello. Tampoco podemos coincidir con tal planteamiento.
Si bien el tribunal de instancia dictó sentencia sumaria en el caso de autos a favor del Consejo de Educación Superior sin que dicha instrumentalidad solicitara la misma, su determinación dependía únicamente de una controversia de derecho en términos de la interpretación del referido artículo 11, supra. Razón por la cual, al no existir controversia de hechos sustanciales, procedía dictar sentencia sumaria.

IV

A la luz de todos los fundamentos expuestos anteriormente, y por vía de reconsideración, se deja sin efecto la Opinión Per Curiam, así como la Sentenccia que la acompaña, emitidas por este Tribunal el 15 de noviembre de 1996 en el caso de epígrafe. Además, luego de asumir jurisdicción sobre la petición de certiorari presentada, en sus méritos, se declara la misma No Ha Lugar.
Se dictará la sentencia correspondiente.

SENTENCIA

Por los fundamentos expuestos en la Opinión Per Curiam que antecede, la cual se hace formar parte íntegra de la presente, se dicta Sentencia mediante la cual se declara con lugar la moción de reconsideración presentada el 25 de noviembre de 1996 por la parte peticionaria, y se deja sin efecto la Opinión Per Curiam, y correspondiente Sentencia, dictadas el 15 de noviembre de 1996 por este Tribunal en el caso de autos.

Además, luego de asumir jurisdicción sobre la petición de certiorari presentada el 30 de octubre de 1996 por la parte peticionaria de epígrafe, en sus méritos, se declara la misma no ha lugar.
Lo pronunció, manda el Tribunal y certifica el señor Secretario General. El Juez Asociado señor Rebollo López emitió Opinión Disidente. El Juez Asociado señor Fuster Berlingeri no intervino.

Francisco R. Agrait Lladó

Secretario General

NOTAS AL CALCE de la Opinión PER CURIAM:
1. Ley Núm. 17 de 16 de junio de 1993 (93 LPR 17), 18 LPRA Sec. 852(i)(2). En lo pertinente, dicho artículo dispone lo siguiente:
[...]

(2) La tramitación de una licencia no podrá extenderse por más de ciento veinte (120) días a partir de la fecha de la radicación de la solicitud correspondiente. Pasado ese término, la licencia se considerará otorgada si no ha mediado una decisión en sentido contrario.
2. Ley Núm. 1 de 28 de julio de 1994, según enmendada, 4 LPRA sec. 22i (d)(l).
3. 32 LPRA Ap. III, R. 53.1.
4. Adviértase, que el artículo 3.002 (d)(1) de la Ley de la Judicatura de 1994, según enmendada, supra, así como la Regla 20 (a)(1) del Reglamento de este Tribunal, supra, proveen la aplicación del referido término de sesenta (60) días de manera idéntica a la Regla 53.1 (d)(1) de Procedimiento Civil, supra.
A tales efectos, el referido artículo 3.002 (d)(1) dispone expresamente que:
En aquellos casos civiles en que el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, sus funcionarios, alguna de sus instrumentalidades que no fuere una corporación pública o los municipios de Puerto Rico sean parte, la solicitud de certiorari para revisar las sentencias en recurso de apelación emitidas por el Tribunal de Circuito de Apelaciones deberá ser presentada en la secretaría del Tribunal Supremo, por cualquier parte en el pleito perjudicada por la sentencia, dentro del término jurisdiccional de sesenta (60) días contados desde la fecha del archivo en autos de copia de la notificación de la sentencia recurrida.
Por su parte, la aludida Regla 20 (a)(1) dispone lo siguiente:
Cuando el recurso de certiorari se presente para revisar una sentencia emitida por el Tribunal de Circuito de Apelaciones en un recurso de apelación, según lo dispone el Artículo 3.002 (d)(l) de la Ley de la Judicatura de Puerto Rico de 1994, según enmendada, la solicitud deberá ser presentada dentro de un término de treinta (301 días. En caso de que una de las partes sea el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, sus funcionarios, alguna de sus instrumentalidades, que no sea una corporación pública, o un municipio, el término para formalizar la petición será de sesenta (60) días. Los términos aquí dispuestos son jurisdiccionales.
5. Véanse, el artículo 14 del Código Civil, 31 LPRA sec. 14; Cotto Guadalupe v. Departamento de Educación, Op. de 15 de junio de 1995, 95 J.T.S. 79; Comisionado de Seguros v. General Accident Insurance Co., Op. de 28 de enero de 1993, 93 J.T.S. 10; Santiago v. Kodak Caribbean Ltd., Op. de 30 de enero de 1992, 92 J.T.S. 11; Calderón Morales v. Adm. de Sistemas de Retiro, Op. de 26 de febrero de 1992, 92 J.T.S. 21; El Vocero v. Junta de Planificación, 121 D.P.R. 115, 121 (1988); y Rojas v. Méndez, 115 D.P.R. 50 (1984).
6. La Ley Núm. 143 de 18 de julio de 1986 tuvo el efecto de incluir el referido término de sesenta (60) días en la entonces vigente Regla 53.1(b) de las de Procedimiento Civil, cuyo texto corresponde a la actual Regla 53.1(d)(1).
7. Véanse, Almodóvar Marchany v. Warren Electric, supra, (ocasiónn particular en la que el funcionario del Gobierno, el Secretario del Departamento del Trabajo, fungía como representante de la parte apelada, y no como parte en pleito; Rivera v. E.L.A., Op. de 7 de marzo de 1996, 96 J.T.S. 27, (caso en que, ante el mutismo de la Ley de la Judicatura de Puerto Rico de 1994, supra, surgía la interrogante sobre la aplicación del término de sesenta (60) días para recurrir ante el Tribunal de Circuito de Apelaciones); y Alcalde v. Asamblea Municipal, Op. de 26 de febrero de 1993, 93 J.T.S. 28, (en donde debíamos resolver si el término de sesenta (60) días aplicaba a los municipios, toda vez que, originalmente, la Regla 53.1, supra, no disponía sobre el particular).
8. La Ley de la Judicatura de Puerto Rico de 1994 fue enmendada por la Ley Núm. 248 de 25 de diciembre de 1995 (95 LPR 248). Por su parte, las Reglas de Procedimiento Civil fueron enmendadas por la Ley Núm. 249 de 25 de diciembre de 1995 (95 LPR 249).
9. En lo pertinente, el artículo 10, supra, dispone:
Las funciones del Consejo de Educación Superior de licenciar y acreditar las instituciones públicas y privadas de educación superior, se realizarán con la participación de Juntas Consultivas.
[...]

La Junta Consultiva rendirá un Informe de Hallazgos por escrito, a ser remitido a la institución evaluada, dentro de los treinta (30) días laborables después de concluida la vista de evaluación a la institución solicitante. La institución tendrá treinta (30) días laborables para remitir a la Junta Consultiva, por conducto del Consejo, un Informe [...]de Reacción en el que exponga su posición respecto a los señalamientos que se le hayan hecho. La Junta someterá entonces su Informe de Reacción de la Institución. En caso de que la visita no sea necesaria, el período de treinta (30) días se contará a partir de la fecha en que la Oficina de Licencia y Acreditación del Consejo certifique que la institución a evaluarse sometió toda la documentación requerida por reglamento. (Enfasis suplido)
10. Según surge de los documentos ante nos. el Consejo de Educación Superior extendió dicho término debido a los atrasos que fueron provocados por la mudanza de sus oficinas.

*El texto que se presenta en esta entrada es una copia de un documento público emitido por el honorable Tribunal Supremo de Puerto Rico. Véase: http://www.ramajudicial.pr/. Véase, ademas: www.lexjuris.com

In re FDEMH (Primera Parte)

Como bien ya tienen que saber, un nuevo debate jurídico-pedagógico se ha desatado en torno al futuro de la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos. Probablemente esta semana se firmen unos “acuerdos de intención” entre dicha institución y el controversial Sistema Universitario Ana G. Méndez.

Hoy en Radio Universidad se entrevistó al Prof. Carlos Rivera Lugo en cuanto a los pormenores de esta acción.

No obstante, el Prof. Hiram Meléndez Juarbe ha publicado una entrada en el Blog derechoalderecho, la cual debe ser arduamente estudiada ya que presenta posibles fricciones internas sobre el tema de la facultad mayagüezana.

Pendiente a la discusión que se suscita, posiblemente esto involucre cambios en los parámetros de la educación jurídica puertorriqueña.


***



Que no se llame Hostos
Por Hiram Meléndez Juarbe - August 16th, 2010


El compañero y querido amigo, Carlos Del Valle, profesor de la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, distribuye hoy un punzante comunicado sobre la transferencia del nombre de la Facultad a sus nuevos titulares: el Sistema Universitario Ana G. Méndez. No podemos sino solidarizarnos con sus expresiones.

Hostos debe estar llorando en su tumba… que se venda su nombre a la institución más orientada en abolir la educación pública universitaria en PR, con un pleito en el TSPR para quitarle los poderes al CES, con vista a convertir la educación universitaria en un programa con profesores a tiempo parcial, de cursos cortos y títulos light, es traicionar los valores que dieron origen a la facultad y que acompañan el nombre de Hostos como Maestro de las Americas. Se toma esta decisión en secreto, por el que se ha hecho dueño de la institución como si fuera suya personal, sin consultar o convocar a estudiantes, egresados, docentes, empleados, claustro, junta de síndicos. El anuncio dice que se preserva una misión y filosofía que hace tiempo es una pantalla de aquello que predican públicamente lo que no practican en su casa. No puedo dejar de indicar que esto es un falta de respeto a todos lo que hemos contribuido a formar, mantener y defender esta institución contra usurpadores externos y farsantes internos. Solicito que por lo menos que tengan la vergüenza de cambiarle el nombre, que se llame Pepe o Ana pero por favor que no se llame Hostos. Algún ápice de vergüenza tiene que quedar.
Quisiera tratar de explicar las razones por la cual entiendo que bajo la cesión de la Facultad al SUAGM, la Facultad no debe de seguir llamándose Eugenio María de Hostos.

En el pasado he mencionado dos asuntos que entiendo son contrarios a la manera de dirigir la FDEMH (a) la privatización de los bienes y decisiones de la FDMH, la secretividad de las toma de decisiones, y (b) y la falta de dialogo concerniente al proceso de enlace institucional. Si lo que se contempla es un enlance con el Sistema Ana G. Méndez, se debe de discutir hasta que punto dicho enlance es consistente con nuestra misión y filosofía, y si es justo que legado de Hostos se le transfiera a la SUAGM, una institución que es todo lo contrario de la misión de Hostos de crear un sistema de educación pública para los niños pobres mediante un cuerpo de maestros comprometidos con la enseñanza pública.

La SUAGM, por el contrario, es el mayor agente detrás del voraz proceso de privatización en PR, el propulsor de la privatización de la enseñanza universitaria, y a la vez es el propulsor principal de una campaña de expansión acompañada de un ataque directo a la reglamentación del Consejo de Educación en cuanto choca con su visión de cursos cortos y títulos rápidos pagados por becas federales y dados por maestros a tiempo parcial de tal manera que aumente el nivel de ganancia corporativo.

Les refiero al reciente caso de Sistema Universitario Ana G. Méndez v. Consejo de Educación, 2009 WL 6056529 TCA,2009, en donde, y cito:

“La parte apelante [la SUAGM] impugna la adopción y promulgación del referido Reglamento porque éste le impone a esta parte la obligación de planificar estrategias y cambios dirigidos a cumplir sus disposiciones, lo que afecta de manera inmediata y directa sus operaciones. Entre los requisitos adicionales impuestos por el Reglamento están los siguientes:

1) la exigencia de contratar a profesores a tiempo completo;

2) la preparación de planes de desarrollo de facultad;

3) la adopción de planes de desarrollo de las colecciones bibliográficas;

4) el análisis de tasas de graduación como medida de rendimiento de egresados;

5) la imposición de ofrecimientos de cursos remediales en programas en los cuales haya una política de puertas abiertas, lo que en síntesis obstaculiza el sano y pleno desarrollo de la educación superior en Puerto Rico y de las instituciones que la ofrecen.”

En fin, el SUAGM impugna los criterios de calidad de la educación universitaria en PR.
Mi punto es que la manera que la SUAGM administra su sistema educacional es adverso a todos los valores que dieron lugar a nuestra Facultad de Derecho y al sistema de educación publica del país. No estoy ignorante del beneficio de una cesión: permite la continuación de empleos, mantiene una escuela para la gente linda del área oeste, y permite mantener la vocación de maestros a los que tenemos pasión pedagógica. El Municipio gana mucho pues conserva su inversión, mantiene el ofrecimiento educativo y logra una importante alianza con un poderoso jugador político anexionista. LA SUAGM sale de oro, pues consigue una escuela de derecho a quemarropa. Pero para nosotros Hostosianos esta cesión es solo ruina: es admitir que fracasamos, ya sea por exigencias externas, ineptitud direccional, y fratricidio ideológico. Aunque uno entiende el cálculo muñozcita, de entregar principios por neceidad económica, en este caso la neceidad no requiere que se venda el nombre de Hostos también, ya que entregar el nombre es solo un acto de inconciencia sobre su significado en el imaginario colectivo de PR.

El proyecto educativo más importante de nuestra generación se cayó por esa grieta abismal que ha caracterizado a la facultad entre una misión social y democrática pero unas prácticas de poder autoritarias e ideológicamente sectarias. Cuando la utopía se convierte en otro activo de Pepe Méndez, de algún sacrilegio somos todos culpables.

A corto plazo, el nombre de Hostos representa mucha en la historia de la educación y en su contenido simbólico nacional para cederlo como una marca o un logo en un intercambio comercial. No puedo concebir que el nombre de Hostos se le venda al mayor mercader de la educación en Puerto Rico. La cesión de la Facultad al SUAGM es entendible como como un acto de necesidad, la venta del nombre, sin embargo, me parece una falta de escrúpulos. Mi esperanza es que rescatemos un granito de dignidad con relación a lo que representó este proyecto para muchos, y al cual le dedicamos la mejor parte de nuestra vida. Y formalmente solicito que no se le venda el nombre de Hostos a la SUAGM.

Les pido a ustedes amigos con conciencia que de coincidir con este relcamo que levanto en este y otros foros le hagan llegar su sentir al Presidente de la Junta de Síndicos, Licenciado Carlos Rivera Lugo. Gracias.


Prof. Carlos A. Del Valle Cruz
Facultad de Derecho
Eugenio María de Hostos

martes, 10 de agosto de 2010

Mundo Cruel de Luis Negrón




Mundo Cruel
Luis Negrón
102 páginas
La secta de los perros



Mundo Cruel es una compilación de 9 cuentos de literatura queer desarrollados, primordialmente, en la zona metropolitana con alguno que otro excurso hacia la zona rural. Sin embargo, lo particular de esta colección no es la temática sino el grado de control y habilidad narrativa de su creador, el librero Luis Negrón.

En determinadas ocasiones, cuando en el afán de la lectura se encuentra una pieza que debe ser considerada como esencial, el crítico se pregunta si el objeto de la evaluación tendrá un impacto marcado o paulatino en la literatura de su entonces. En el caso de Mundo Cruel, es palmario que este texto da mucho de qué hablar y sobretodo mucho de qué cuestionar en cuanto a los espacios urbanos a la luz de una literatura que se muestra con realismo asombroso.

A pesar de presentarse en contextos un tanto variados, Mundo Cruel tiende a ofrecer un Santurce colorido, donde la gente se escurre entre el calor sexual y las paradas de la AMA. Un ejemplo de lo anterior lo encontramos en el cuento “El vampiro de Moca” donde la voz narrativa se muestra atrevida y trágica al mismo tiempo.

En el cuento “Muchos” el autor establece el claro patrón de inaceptación cultural que se mezcla con la xenofobia a lo dominicano. No obstante, la literatura que nace (o deberíamos decir, “que siempre existió”) de este texto reformula los cánones sociales y enfrenta al lector al taboo de la “patería”. Ante esto se derrotan las barreras y se abandona al lector al espacio donde la realidad del día a día es una crueldad, en donde la identidad sexual es cada vez un cuestionamiento de enredo multicultural, o sea, donde se puede apreciar que ya ser gay no es una cuestión de rechazo o miedo, sino de supervivencia. Un ejemplo claro de esto se desprende del cuento “Junito”.

Mundo Cruel no es un libro dirigido a una comunidad que se identifica con su contenido, no es un texto para desarrollar apatía, o quizás pena, es un libro que se dedica a exponer las realidades (y hago hincapié en este concepto por su multiplicidad y naturaleza amorfa). Luis Negrón reafirma que la crueldad de la vida nos arropa en la urbe y hasta los más “machitos” temen por su vida, por su cotidianidad y su inseguridad sexual.

A pesar de centrarse en la narrativa Mundo Cruel es un ejercicio de evaluación social. Es un libro de lenguaje sencillo, tramas interesantes y, en cierto grado, hasta cómicas. Es un libro para leerse en la entrelínea de lo serio y lo ocioso, para de esta forma culturarnos. No importa el género, la sexualidad, religión o el pensamiento, el que no lea este libro pierde y seguirá viendo la homosexualidad como una amenaza, en fin seguirá en la ignorancia.

nvs/2010

viernes, 6 de agosto de 2010

Insultos bonitos y otros excursos (Primera Parte)

Hace tiempo conservaba entre mis lecturas un extracto de una vieja carta escrita por nada más y nada menos que Arturo Pérez Reverte. La fecha me es incierta en estos momentos, pero creo que circundaba entre el 2006 y el 2007.

A pesar de no conocerlo tan de cerca como otros, de no llevarme bien con algunos de sus argumentos extra-ultra-xeno-hipérbole-españolista, de considerar que a veces se le pasa la mano con el ateneo de la Real Academia de la Lengua, reconozco, y me quito el sombrero ante un escritor que en su oficio, o sea (y perdonen la redundancia) el sentarse solo frente a un escritorio repleto de libros (y lo sé porque varias veces ha dicho que le encanta tener el escritorio forrado de textos), que Pérez Reverte había enarbolado el carácter contestatario que muchos otros le falta.

En estos días en que experimento un asco trascendental por el gobierno de turno (admito que he tenido diarreas con meramente leer los periódicos y ver la inventiva, la morona tendencia a improvisar en todo) encuentro que releer esta crítica me lleva a formular cierto grado de empatía con el autor español.

Bien decía la Profa. Ocasio, (para efectos del karma, fue mi profesora de Historia de España) que “no hay peor cosa que un imbécil con iniciativa”.

Remito a ustedes la entretenida pieza de Pérez Reverte, a ver si los que gastamos horas escribiendo frente a escritorios llenos de libros, fuera de ideologías, de partidos, de creencias o excrecencias, empezamos a escribir el propio grito del Pueblo.




***


PERMITIDME TUTEAROS, IMBÉCILES

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

Arturo Pérez-Reverte

jueves, 5 de agosto de 2010

El deseo forastero de Abdiel Echevarría Cabán






El deseo forastero
Abdiel Echevarría Cabán
Editorial Identidad
53 páginas

Abdiel Echevarría Cabán vuelve a la carga con un poemario tan misterioso y flexible como el propio cuerpo humano. Su nueva colección está recopilada en el poemario El deseo forastero bajo el sello de la Editorial Identidad.

Este poemario corto es, en su entereza, una enorme metáfora que resalta las ansias físicas y metafísicas ante el deseo. Sin embargo, El deseo forastero no se presenta como un libro erótico, ni mucho menos como una colección de versos contestatarios al lenguaje de la poesía romántica. En realidad Abdiel Echevarría usa su léxico de carácter sublime, filosófico y meditativo.


El deseo forastero se construye con 39 poemas que varían en extensión. El libro inicia con los versos que le dan el nombre al texto. En este poema, Echevarría establece el preámbulo de lo que será una lectura hacia el desplome y configura el deseo como una fuerza similar a la rabia del mar ante un muelle. Sin embargo, el poeta delinea los elementos del deseo y sus consecuencias en la escritura, el amor, el sexo y la locura.

En el poema “La soledad del deseo”, la voz indica “…esta soledad arde estero en su propia agua…”/ …no es más que la posibilidad…”/ …plagada de infinitos…”. Por su parte, en la pieza “Abrir los ojos al deseo” el poeta destaca que encontrar el deseo y ser bautizado por el mismo es una experiencia netamente interna, igual al calamar gigante que escapa de las fosas profundas para lanzarse al mar. Esa sensación del deseo como un molusco es una metáfora que se repite en el erotismo japonés y curiosamente se presenta bajo el género de las fantasías eróticas prohibidas del bestialismo en algunas piezas de poesía asiática.

En esta misma línea temática se presenta el poema “Revelaciones”. En sus versos el poema cruza la línea metafísica y escapa de un tipo de encephalitis letárgica al descubrir el deseo. De esta forma simula el despertar espontáneo de la somnolencia como en el filme Awakenings de Penny Marshall.

De entre los poemas de El deseo forastero, es de especial importancia aquel que se dedica explícitamente a definir el deseo. El poeta indica que esta fuerza es “…la vibración donde anida de la voluntad la resistencia de todo intento.” Además, escribe la voz poética que: el deseo “[v]olatiza pasiones hasta robarse para siempre las propiedades de la física”

Abdiel Echevarría nos trae esta vez una literatura mucho más libre que en sus dos primeros poemarios, a saber Peregrino entre sombras, publicado en el 2005 y Estoicismo Profanado en el 2007. No obstante, El deseo forastero no es un libro que deba compararse con las otras publicaciones del autor, es más una experimentación única, dirigida a una lectura que sólo se puede dar en lo furtivo del propio deseo. Se lo recomiendo al público en general y a los jóvenes que deseen explorar la nueva literatura de nuestra generación.