miércoles, 25 de agosto de 2010

El arte de la resurrección de Hernán Rivera Letelier






El arte de la resurrección
Hernán Rivera Letelier
Premio Alfaguara 2010
265 páginas

El arte de la resurrección fue recientemente condecorada con el Premio Alfaguara de Novela 2010. Esta obra es un retrato asombroso de la vida del norte de Chile. En ella se recrea la cotidianidad en torno a los depósitos de sales y las comunidades obreras del siglo 30. Hernán Rivera Letelier dibuja con un lenguaje balanceado, la vida de un personaje que raya entre lo absurdo y lo tierno, el llamado Cristo de Elqui.
Domingo Zárate Vega era un sufrido obrero que, tras la muerte de su madre, se sumerge en el espeso camino del misticismo. Igual que en el relato bíblico, Domingo comienza a tener visiones divinas que le inculcan una pasión desenfrenada por peregrinar la geografía chilena para predicar la fe en Dios y, a la vez, llenar los oídos de los parroquianos con sentencias creativas para alcanzar virtudes así como remedios caseros a base de yerbas medicinales.

Una vez se da la transición, Domingo, ahora transformado en el Cristo de Elqui, se desenvuelve en hazañas un tanto trágicas. En busca de la emulación del mismo Jesucristo, el personaje intenta resucitar muertos, allegarse de apóstoles y hasta volar. Rivera Letelier nos deleita con estas y otras ocurrencias que en cierta medida narran lo tradicional, en el cual se ve un Chile alternativo donde la locura convierte al Cristo y a los demás personajes en una curiosa recreación quijotesca.

Sin embargo, el personaje de Rivera Letelier no raya en lo extravagante, bien compara Carmen Dolores Hernández al Cristo de Elqui con el Antonio Conselheiro de La guerra del fin del mundo, del peruano Mario Vargas Llosa. En particular, el Cristo de Elqui, a pesar de estar rodeado de obreros que laboran en condiciones deplorables, prostitutas extremadamente religiosas y la contradicción de la fe y la burla, no representa una figura de justicia social.

En esencia, Rivera Letelier logra desarrollar una narración de crítica social donde el humorismo y lo absurdo van de la mano durante la trayectoria del personaje. Existe en este libro un enorme cuestionamiento sobre lo que es la cordura y la balanza entre la fe y la razón.

El jurado del Premio Alfaguara, compuesto por Manuel Vicent, Juan González, Gerardo Herreo, Soledad Puértolas, Juan Miguel Salvador y Juan Gabriel Vázquez han loado a un escritor chileno de experiencia, que sabe contar una historia que dentro de la risa, concluye una era y un pensar. El arte de la resurrección, a pesar de tener una trama lineal y uno que otro vocabulario repetitivo es un libro que resalta una narrativa que solamente los latinoamericanos saben desarrollar. Se lo recomiendo al lector experimentado, al coleccionista y lector latinoamericanista ya que probablemente un lector sin un bagaje preciso de los ejemplares hispanoamericanos podría encontrar la novela un tanto pesada.

Para mí, El arte de la resurrección fue un viaje, un encuentro con un Chile distinto y con un autor maduro que sabe que contar no es hablar con palabras bonitas sino desarrollar una vocación con un fin social.

Amigos los espero en la próxima página de Crítica de Libros, les saluda, Nelson Vera Santiago.


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