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domingo, 14 de julio de 2024

La serpiente muere por la boca y por el rabo: Uróboros de Andrés L. Córdova Phelps

Uróboros

Andrés L. Córdova Phelps 

Edición independiente 

246 páginas



Retomar el acostumbrado paso de la crítica literaria tras los acontecimientos de estas fechas es una tarea sumamente difícil. Cuestiones profesionales, personales y llanamente perturbadoras, con solo mirar las redes, atrasan o mutan las fechas en que se puede escribir tranquilamente sobre un texto. Ahora, no valen los prolegómenos, el ejercicio de esta entrada busca hacer un poco de justicia— con todo el candil que esa palabra trae a este libro— a un texto del colega profesor y abogado, Andrés Córdoba Phelps. 

El texto es una clara referencia al quehacer de Nietzsche y la intención se vislumbra en una estructura que abandona la plasmación en párrafos. Se escribe aquí en pequeños aforismos, casi versos, que contienen el desdoblamiento de silogismos y el cuestionamiento de las fuentes del poder. Córdova es lector de los clásicos, interroga y burla principios y trae problemas a las definiciones sustentadas por el Derecho. Todo esto con ganas de joder. 

Lanza dardos desde las primeras páginas cuando vislumbra: "La República platónica, como Comala, está protegida por los muertos". Yace aquí un enorme juego de intenciones en donde la mención del poblado donde se pierde Juan Preciado parece un aviso como el que se le interpuso a Dante al momento de bajar al primer círculo infernal. Este último concepto, su circularidad y el castigo eterno, se suma al problema del laberinto que es la Comala de Pedro Párramo. Este texto y el Derecho—con la mayúscula que se dedica a criticar— son las fauces de algo donde es trabajoso salir y donde ya hay muchos muertos a quienes leer y escuchar. 

Más adelante expulsa: "Cuando se dice que es cuestión de Derecho, lo que está diciendo entrelíneas es que es custión de fuerza". Las nociones, las definiciones, los trabalenguas de la nomenclatura, se pierden cuando se acciona aquello que Facundo Cabral narraba: ¿Qué es un general desnudo?". Así, línea a línea se descubre que la fuerza de la que habla el texto es aquella que ha dejado a los muertos antes mencionados y que cimenta la ciudad de las letras. El acto del libro es despojar vestiduras y ver qué le da la fuerza a esta cosa. Uróboros suena aquí al exhalar del cigarillo de Arendt cuando reconoce que el Derecho impera, tal vez, con una banalidad que permite la legitimación de barbaridades. 

Es casi con añoranza que el libro a veces se rebela contra sí. La culebra se come el rabo, con náuseas. "Cometemos una injusticia con nosotros mismos cuando domesticamos nuestras inclinaciones anarquistas", dice. Es una voz que imita al derecho con su capacidad de sancionarse incluso a sí mismo. Esto recuerda algunas referencias a Walter Benjamin— que en este libro asoman la cabeza/rabo a cada rato. La cruda metáfora de violentarse a sí mismo en el escape de la violencia. ¡Morir perdiendo Las Arcadias! Queda así el cuerpo expuesto, ultrajado como semiosis de la violencia cuan estudia Sontag.

Estos asuntos— Derecho, violencia, Benjamin, autoridad— recuerdan cuando Jacques Derrida adujo que el pensamiento benjaminiano no es ajeno a interpretar la intención de la violencia del derecho para crear tautologías y síntesis a priori en torno su realización y convenciones. Esto es, se da a sí mismo los medios para  decidir entre la violencia legal y la ilegal. Apunta Córdova Phelps que "La legalidad paradójicamente evoca y está enmarcada por la ilegalidad". No en vano las manos de Escher se vuelven una constante durante la mayoría del texto:

Ahora, Uróboros no descansa solamente en ser un ejercicio de crítica teórica o de filosofía. Otras partes de la publicación como las de "Los veinticuatro juristas" tiene un clásico juego cervantino: El texto encontrado, la multiplicdad de autores, las fuentes dúbitas de la escritura son muestras de que en el derecho mismo y en el ojo que lo critica no hay consistencia si no la de la serpiente que eternamente se devorará sin nunca alcanzar un final.

Solo le queda a uno la salida de la locura. La risa y el absurdo son a veces una música de fondo en el libro. Tal vez al igual que un Nietzsche incoherente que se consume— la mente que termina devorando la propia mente— en el soñar con caballos que sufren. 

"Las cosas serían mucho más fáciles, sugería irónicamente Ernst Bloch, si pudieramos comer grama", dice Uróboros, como si fuera la voz del caballo abrazado por el filósofo. Una remembranza de aquel episodio garcíamarqueño que traduce como finalidad de todo asceta de intelectual el doblarse en el patio a hacer el ridículo: "¿Qué clase de hierba, doctor?» Y él, con su parsimoniosa voz de rumiante, todavía perturbada por la nasalidad: «Hierba común, señora. De esa que comen los burros".

Uróboros es un texto diseñador para una persona que ha leído ciertos otros libros, o bendito, jurisprudencia, y le alberga un cansancio. Tal vez el profesor de derecho o el abogado que busca escapar de la cotidianidad. ¡Alguien que mira la grama y le da hambre¡ En fin, que se mira al pasado con algo de ironía y jocosidad. Tal vez se recuerda que en algunos monasterios del conocimiento escolástico, con su sobriedad y barbas llenas de letras colgantes existía algún arquitecto que dibujó una macabra carcajada de algún demonio en relevie de pared.

En mi caso, los días de docencia en la Interamericana terminaron. No recuerdo ni aquel número de empleado que asignaban. No obstante, el texto de Córdova Phelps rememoró en mí las tertulias y sobremesas de los compañeros del Departamento de Estudios Humanísticos quienes hablaban de la inmortalidad del cangrejo, los significados del evangelio y las noticias de ayer mientras observaban el "bowl" girar en el microhondas de la cocina de facultad. ¡Qué buenos tiempos aquellos! ¡Qué deliciosa la yerba que como hoy!

lunes, 8 de marzo de 2021

Mayoral de Ramón Edwin Colón Pratts (Notas para un regreso a la crítica literaria y una deuda de lectura)

Mayoral 

Ramón E. Colón Pratts 

Publicación Independiente 

356 págs.

Luego de mucho tiempo, cuya culpa se debe en su mayoría a cuestiones personales y la defensa de mi tesis en Literatura, retomo esta manía de llevar un diario de lectura público. No miento cuando digo que es un ejercicio liberador. Poder escribir sobre libros, sin bibliografía, fichas, citas y los rigores de una academia a la que le “he da’o lucha”, es simplemente manumisor. 

Foto tomada por Libros 787 

Evitemos prolegómenos: La malapaga y el maltrato y poco profesionalismo académico se quedan cortos con esta necesidad de ayudar que me suple fuerza y que, quizá, motiva a otros tipos de lecturas de lo que se produce en la Isla. Fue así como por cuestiones profesionales acudí al despacho del colega y mentor de este oficio, Ramón Edwin Colón Pratts. Allí, además de discutir unos asuntos sobre un caso pro-bono que me ocupa, pude pedir una copia de su novela Mayoral bajo la excusa de que ahora puedo leer lo que me dé la gana.

La novela inicia con lo que será uno de los temas recurrentes: La lenta caída en el acabamiento de la muerte. Desde su génesis, la atmosferización— acuñando el vocablo de Wico Sánchez— da a entender que poco a poco todo muere, todo concluye y todo se desvanece como una burla a nuestra preciada voluntad. Es por esa razón que la obra plantea una discusión un tanto tradicional del debate entre fondo y forma, lo que es y no es o mejor, lo que somos y nunca seremos.

El escrito es denso en sus sermocinatios. A veces con una cadencia que sirve de motor a lo que podría llamarse un juego de dualidades y desdoblamientos. Mayoral es una novela bifronte en varias dimensiones. Por un lado, se juega la historia del texto encontrado, en este caso por los familiares que van culminando el arduo proceso post mortem de conservar y/o desechar lo que sus precursores con tantos años de esfuerzo construyen. Opera aquí una intertextualidad y una metatextualidad que se balancea entre lo que es y no es “parte de”. Así, los deudos encuentran un revoltijo de formularios de Derecho cuyos folios están concatenados a una novela que se escribe en el dorso.

Derecho y Literatura entonces se entrecruzan en una remembranza a la anécdota del Corpus Iuris Civilis o Códex Justiniano. Para no poner la nota al calce, dicen los historiadores que unos monjes habían encontrado unos pergaminos viejísimos en los sótanos de cierto monasterio y, con ánimo beato, rasparon su contenido con navajas para escribir unos poemas a La Madonna. Para su sorpresa, la industriosa inventiva de los romanos de escribir sobre cuero tenía la pretensión de que, aún raspando las superficies, la tinta emergía de las entrañas volviendo a producir la integridad de las constituciones imperiales. Fue así como se descubrió lo que hoy en día es un tatarabuelo muy lejano de nuestro viejo Código Civil.

En la novela, los formularios de Derecho importan poco. Son más bien una obstrucción de lo que verdaderamente interesa y que metafóricamente es una sola de las caras del papel. Este juego con las fachas, tanto de los folios como de las personas, se repetirá hasta que poco a poco se olvide el asunto oculto de las leyes. Bien dice el texto, casi hasta con coraje: “El Derecho lo descojona todo, no arregla nada”. 

Es en esa línea que le toca al lector convertirse en otro miembro de la familia del viejo abogado muerto que poco a poco van tomando retazos de lo que se escribe sobre Mayoral. Este último, se sintetiza en ser uno de los locos del pueblo, pero, como los folios de los formularios, alguien que oculta algo más. No en vano, este mecanismo de balancear lo que se es por un lado y por el otro trae consigo otros vericuetos interesantes: La carnicería donde entrevistan a Mayoral tiene a su vez una trastienda formada por la antigua cárcel de independentistas en este Pepino ficcional (cosa que luego produce una ironía extrema al finalizar el texto); la pluma que hechiza a Mayoral, es por otra cara la misma que lo hace con su interlocutora años después; el color vino— que es el color de la sangre a veces— de un grafiti que grita es por otra cara el mismo color de un mueble que provoca paz; las hipotecas que gravan un inmueble para proteger contra acreedores, es por otra cara la tramoya del asesinato de don Flores Rivera Mercado y la acusación de Jorge Luis Chaar Cacho; la novela que se lee por mano del viejo abogado, es por otra cara la novela que se endeuda en la interrogante de si fue o no escrita en realidad por el loco; la muerte que va encerrando, es por otra cara la que libera.

En fin, Mayoral cumple muy bien lo que en esta profesión se hace muy mal: aprender a cerrar el argumento y callar. Sus últimas páginas son las más elaboradas, las más rápidas, las que dejan más preguntas sin uno darse cuenta de que el narrador le puso el lazo al presente y se lo deja listo a quien quiera tomarlo como obsequio. Asimismo, agradan las referencias a una Antonia Martínez ficcional; a un Pepino que está en un futuro cercano; a un caso que por un momento corto de mi carrera tuve la dicha de intervenir junto con el autor de la obra y verdaderamente comprender que se sentía como parte una novela que puso a medio mundo de puntillas en la década del ’70 en San Sebastián. Así, aquí hay un juego, tal vez con cosas mucho más interesantes que un caso en las cortes o, como pensé en otro momento con la definición de la palabra mayoral, algo que bien muestra lo polifacético que es el pueblo donde el grito se ahogó.    


lunes, 27 de julio de 2015

Sala y Colección de Teatro Hispanoamericano Luis Rafael Sánchez @ UPR-H

   
 Si pudiésemos nombrar a los escritores más importantes del siglo XX puertorriqueño inevitablemente habría que mencionar a Luis Rafael Sánchez.

     Puertorriqueño por nacimiento, Humacaeño por vida y escritor por excelencia: La figura de Luis Rafael Sánchez es sin duda una de las más respetadas en nuestras letras isleñas. Por esa razón, la invitación de hoy es a releer su obra y que mejor lugar que su nueva casa la Sala de Teatro Hispanoamericano Luis Rafael Sánchez en la UPR de Humacao.
Foto tomada de 80grados.net.

     Esta sala especializada fue inaugurada en el 2015, en el 3er piso de la Biblioteca Águedo Mojica Marrero de nuestro recinto humacaeño. Para estos eventos también se le dedicó a Luis Rafael Sánchez la Semana de la Lengua en la cual tuve la dicha de ser uno de los ponentes. Sin embargo, uno de los privilegios más atesorados fue la de también ser uno de los primeros visitantes de la Sala nombrada en honor al escritor de la Guaracha del Macho Camacho. 

     La Sala está dotada de múltiples amenidades para el lector casual de la obra de Sánchez. No obstante, es un caudal de información para aquellos estudiantes investigadores de nuestra UPR. Así, cuenta con la colección personal del escritor, una recopilación cuantiosa de obras de teatro, revistas y recortes de periódico.

     La sala está adornada por una serie de afiches que destacan las participaciones de Luis Rafael Sánchez en congresos de calibre nacional e internacional. Además, se pueden apreciar los carteles promocionales de las obras del autor para las puestas en escena en teatros como el Bellas Artes, el Francisco Arriví y otros.

     Es importante destacar que esta colección ya se encuentra parcialmente catalogada e inserta en la página de la red de bibliotecas de la UPR. Sin embargo, como todo tesoro bien guardado, se prohíben los préstamos de libros y escritos ya que se desea salvaguardar la puridad de estos para generaciones futuras.

     Como si fuera poco, aquellos investigadores que acudan a la sala y reciban un golpe de suerte podrán incluso dialogar con el propio Luis Rafael Sánchez. Esto, gracias a que la UPR de Humacao le ha organizado una oficina personalizada para que el escritor pueda desempeñarse en su creatividad y sus labores académicas.


     Para radiouniversidad, en la sección de critica de libros, les saluda Nelson Esteban Vera Santiago.

domingo, 26 de abril de 2015

Los sinsabores del verdadero policía de Roberto Bolaño

La literatura de Roberto Bolaño continúa siendo interesante a pesar de que ya han pasado 11 años de su fallecimiento. Sorprende la cantidad de crítica que aún provoca y las esporádicas obras que aparecieron luego de su partida. Todo parecería indicar que luego de la publicación de su última novela póstuma en el 2011 la fama de la obra del escritor chileno tomaría un descanso. Sin embargo, no fue así ya que en el 2014 la editorial Anagrama publicó la segunda edición de Los sinsabores del verdadero policía.
www.elrancahuaso.cl

Hoy proponemos revisitar dicha novela, la cual contiene algunas de las desviaciones de Bolaño en comparación con sus escritos anteriores.

Los sinsabores del verdadero policía es una de las llamadas novelas de título largo de la bibliografía bolañana. Esta se une a la tradición de sus otras obras Los detectives salvajes y 2666. Con respecto a esta última hay que destacar que se reciclan versiones de los personajes. De esta forma, en Los sinsabores del verdadero policía se repiten nombres conocidos como Amalfitano, Rosa, Pedro y Pablo Negrete y por su puesto el enigmático escritor Arcimboldi.

Es en el marco de esta intertextualidad que la obra cobra mucha de su importancia. Con ella se demuestra que Bolaño tenía preparado para sus lectores un universo de posibilidades, sin embargo, las circunstancias de la vida hicieron que esta promesa de la narrativa latinoamericana se marchara para siempre.

articulo.mercadolibre.com.ar
La edición del 2012 de la novela ostenta la conocida diagramación de la editorial Anagrama en color gris la cual está adornada por la insigne fotografía de Siqui Sánchez. Sin embargo, la de 2014 comparte la mayoría de las características salvo el color, el cual esta vez es amarillo intenso.
Hay que mencionar que Para una cabal compresión de esta novela es requisito la lectura de Los detectives salvajes, seguido de 2666, y luego la novela El Tercer Reich en ese mismo orden. Sin embargo, hay que advertir que el estilo de estas publicaciones es complejo y como dijo el propio autor y cito "El policía es el lector, que busca en vano ordenar esta novela endemoniada".


Para radiouniversidad, en la sección de crítica de libros, les saluda Esteban Vera Santiago.

lunes, 6 de abril de 2015

El anarquista de Javier Febo Santiago @ RadioUniversidad

Podría plantearse que el siglo veintiuno ha comenzado con ciertas características que lo destacan como un periodo de olvido. Por un lado, la creciente tecnocultura, según la denomina el Dr. Luis Felipe Díaz, ha movido al humano a convertirse en lo que ahora llamamos "usuario". Por otro lado, la pugna de las ideologías ha cesado, ya no pulsean el socialismo y el capitalismo en el coliseo mundial, rodeado de público, pancartas y anuncios.
Tomado de www.mundolibertario.org

Bajo estas ideas surge un poemario que en pleno siglo veintiuno tratar de resucitar la curiosidad por una de las ideologías políticas que dejaron su huella en el siglo pasado. Así, hoy repasamos El anarquista de Javier Febo Santiago.

Este poemario es un homenaje al discurso anarquista del siglo veinte y a las figuras que lo promovieron tanto a nivel internacional como el nacional. Febo Santiago comparte aquí las etiquetas del movimiento entre las que se encuentran: la posibilidad de la utopía política, la inconformidad del obrero, el estado como obstáculo del progreso y el salario como collar de control social.

Lo poemas no obedecen a un estilo plagado de imágenes sobrecargadas de violencia, ni mucho menos a llamados corrientes al levantamiento de las masas. En sí, es un tipo de miramiento a la belleza del deseo de libertad. Con esto Febo Santiago retrata que lo más hermosos de la anarquía no es la acción en sí, sino el deseo puro que impulsa a la misma combinado con la añoranza de que el porvenir puede ser construido con las propias manos que trabajan.

Como es característico de la poesía de Febo Santiago, en El Anarquista se balancean las extensiones de los poemas. El lenguaje tiene una preferencia por la claridad por encima de la musicalidad lo cual cae bien con la temática del poemario haciendo juego con el lenguaje parco y pausado del obrero cansado de la opresión.

Tomado de www.amazon.com
Las últimas partes del poemario ofrecen una serie de elegías a anarquistas como los nacionales Venancio Cruz, Luisa Capetillo y Alfredo Negrín; así como a los internacionales como Errico Malatesta, Mijail Bakunin y Noam Chomsky.

El anarquista de Javier Febo es una propuesta interesante, quizá un poco romántica para algunos y justiciera para otros. No obstante, es un poemario de pasiones y discusiones.




lunes, 9 de marzo de 2015

Ja Ja Ja, Ana Lydia en la Universidad



No vale la pena dar mucha vuelta para hablar de algo tan cercano como el V Congreso Internacional de Literatura de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Arecibo. La última vez que vi el relojito que aparece en la página web— la cual pueden acceder a través de http://congresointernacio.wix.com/upra2015 —faltaban 16 días, 8 horas, 45 minutos y 6 segundos. Seamos francos, esto está a la vuelta de la esquina y este año merece mucha atención.


Ahora, si bien he intentado, por todos los medios disponibles, hacerle justicia a las colegas Emma Domenech, Yazmín Pérez y Evelyn Jiménez— y a todo el corrillo que por falta de disco duro en mi cabeza he olvidado mencionar— lo cierto es que nunca podré resumir las toneladas de esfuerzo que estas féminas han derramado en pro de este espacio de discusión cultural. Sin embargo, retiro la brillantez del perseguidor sin ánimo de ofensa y lo redirijo a un aparte del congreso que creo es sustancial: Ana Lydia Vega Está En La Universidad. No cabe duda de ello, la cosa va así, en mayúscula y no es para menos.

La presencia de Ana Lydia— y me asigno la licencia de llamarla por el nombre— en el recinto no es el caso que quiero resaltar, sino el hecho de que esté en "la Universidad", en cualquier recinto, en cualquier esquina, cafetería, en fin, donde ustedes lectores quieran. Es algo palpitante y entusiasta porque Ana Lydia le dio forma a ese pensamiento universitario que satisface lo que llamo "conciencia UPR". Digo estas cosas admitiendo que mis palabras están embadurnadas de mi condición de "fan" pero tampoco niego que parte de la universidad que hoy atesoramos tiene algo de las letras de Ana Lydia corriéndole por las venas.


Este fenómeno se percibe principalmente en su ensayística, la cual al día de hoy sigue siendo materia prima de muchos cursos de Español Básico y sigue impactando el pensamiento de cuanto prepa pasa por nuestras aulas. Por lo dicho no quiero restar méritos a los que gozan de su lectura sin necesariamente pertenecer al sistema UPR. Es innegable que Ana Lydia y el ensayo van más allá de la experiencia universitaria para aquellos que nos hacemos llamar sus lectores.

Confieso que en mi caso hay una mezcolanza, un micro-sancocho por llamarlo de alguna forma. Los ensayos de la antedicha fueron un corpus necesario para comprender el Puerto Rico moderno. Para una generación que no vivió el nacimiento, plenitud y ascensión divina del muñocismo; ni los '60 en la Upi, y, es más, para quienes la primera memoria de un temporal fue Hugo, el discurso de escritoras— así en femenino, porque son muchas— como Ana Lydia ayudaron a moldear el juicio para lo que advendría en los '90 y los años del 2000.

 Es cierto que ya no se cimentan los debates que motivaron la pluma de la riopedrense eternamente santurcina, pero no por eso dejaríamos de preguntarnos por donde comenzó la puerca a encorchar el rabo. Por eso propongo una relectura de Ana Lydia, principalmente de sus ensayos. Es justo y necesario porque somos los hijos y nietos de ese urbanismo que se apoderó de Puerto Rico, del eterno debate del español contra el inglés— con el ring rodeado de alambres de púas—, del ELA que anda cojeando por ahí.

Somos la descendencia de esa Loló que se iba a janguear a San Juan y dejaba a su madre esperando hasta las 2:00 de la madrugada. Por otro lado, muchos de los participamos de la huelga del 2010 tuvimos que desarrollar un enorme juicio valorativo acerca de nuestra universidad tal cual los "flower power" de los '60 lo hicieron en su trifulca. Para colmo, recientemente se ha discutido si eliminamos o no la AMA. En sumatoria, y para los incrédulos, la ensayística de Ana Lydia anda por ahí suelta, pero más importante anda suelta en la universidad.

En base a todo esto, recalco: Entre el 18 al 20 de marzo estaremos allí en la UPR de Arecibo. El convite es grande y estarán también Leopoldo Brizuela, Chus Gutiérrez, Lina  Meruane, Jorge Perugorría y Alejandro Zambra. Sin embargo, hay que estar alegres, abriendo la boca para soltar el Ja Ja Ja porque Ana Lydia está en la Universidad.  

jueves, 5 de marzo de 2015

El Caribe y sus relaciones con España: Políticas y sociedades en transformación (siglo XIX y XX)

Tomado de es.wikipedia.org
Jesús Raúl Navarro García, José Jesús Hernández Palomo, Ángel Luis Vélez Oyola y Rafael Luis Cabrera Collazo.
Universidad Interamericana de Puerto Rico

Las relaciones entre Puerto Rico y España han sido siempre una lectura obligatoria a la hora de enfrentarse a la historia del Caribe. En esta línea, hoy traigo a la atención de nuestros radioamigos una publicación interesante para los académicos y los historiadores. La misma lleva por nombre El Caribe y sus relaciones con España: Políticas y sociedades en transformación (siglo XIX y XX).

Este es un esfuerzo conjunto de profesores puertorriqueños y españoles en los que se destacan como coordinadores Jesús Raúl Navarro García, José Jesús Hernández Palomo, Ángel Luis Vélez Oyola y Rafael Luis Cabrera Collazo.

La génesis de esta publicación se encuentra en el proyecto de excelencia "Andalucía-América Latina: intercambios y transferencias culturales" de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía. Además fue parte del proyecto titulado "El peso de las reformas de Cádiz (1812-1838). La reformulación de la administración colonial en Puerto Rico" del Ministerio de Ciencia e innovación de la Secretaría de Estado de Investigación de España.
Tomado de www.todoababor.es

Este libro presenta una serie de temas que resaltan por su variedad. Entre estos se encuentran: El militarismo borbónico en puerto rico, la propaganda de la Iglesia Católica durante la persecución de los liberales, el constitucionalismo gitadino, los bailes afrocaribeños en Puerto Rico, la inmigración y las relaciones entre la Iglesia y el Estado en la Cuba del diecinueve.

El Caribe y sus relaciones con España: Políticas y sociedades en transformación (siglo XIX y XX) es un texto primordialmente de investigación, dirigido en esencia a aquellos académicos del departamento de Historia o a estudiantes a nivel graduado. No obstante, la calidad de la colección es de primer orden y no hay duda de que será un libro bien justipreciado por los lectores en general.


Para Radiouniversidad, en la sección de critica de libros, les saluda Esteban Vera Santiago.

viernes, 6 de febrero de 2015

Reseña: El eco de las formas de Nicole Cecilia Delgado


La poesía puertorriqueña de los últimos cinco años sigue dando mucho de qué hablar. Principalmente la poesía de jóvenes entre los 25 a 35 años de edad quienes durante un periodo de germinación en la década del 2000 hoy despuntan fuera de publicaciones universitarias y revistas de pasillo. En este momento quiero dirigir la mirada a El eco de las formas de Nicole Cecilia Delgado.

Nicole Cecilia tiene una vasta trayectoria en la escena poética universitaria, mayormente en el Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico. Allí se dedicó a las revistas estudiantiles de la cual se rememoran Zurde y Puñal de Epifanía. No obstante, esta vez la poeta se lanza al vuelo con una publicación regida por poemas cortos y con matices que reflejan la sexualidad y la quietud.

El eco de las formas se divide en tres grandes partes. La primera, homónima del poema, resalta por trabajar el erotismo con un aire minimalista pero lo suficientemente ágil como para no sobrecargar el lenguaje. Esta es la parte más extensa de la publicación y uno de los elementos mejor trabajados es el concepto de las estridencias. Así imágenes de vidrios, espasmos, gritos y rasgaduras dominarán a algunos de los poemas.

La segunda parte se titula "belleza monstruo" y muestra un dibujo de la masculinidad a la vez que juega con poetizar el deseo femenino. Son solamente dos poemas pero la manera en que están escritos refleja un aire de modernidad en donde sobresalen los elementos urbanos y la interpelación de la voz poética.

La última parte se llama "hombre nuevo" y en esencia hace juego con las anteriores divisiones de la publicación. Aquí Nicole Cecilia Delgado juega con la anáfora para desarrollar unos versos que reflejan las exigencias de la mujer al varón y las característica que la voz poética desea en él.  No debe sorprender que el hombre sea descosido, brujo, prostituta, extinto, geométrico y de lado femenino.

Resta por decir que El eco de las formas es producto de otra encomiable labor de Editorial Erizo. La organización, calidad del papel y la excelente portada con el arte de Francesca Woodman hacen de esta publicación un excelente ejemplar de las letras jóvenes isleñas.


Para Radiouniversidad, en la sección de crítica de libros, les saluda Esteban Vera Santiago. 

lunes, 8 de diciembre de 2014

El extraño tejido de Victor Fowler @ Radiouniversidad de PR

El extraño tejido
Víctor Fowler Calzada (Cuba)
Editorial Heredia

No son muchas las instancias en donde se puede conseguir un genuino libro cubano. Y por cubano no se debe malinterpretar que el autor sea cubano sino que ha sido escrito, editado e impreso en esa otra ala de la ave que somos. En esta ocasión traigo a la atención del público el poemario El extraño tejido de Víctor Fowler Calzada.

Tomado de www.afrocubaweb.com
Este poemario llegó entre las discusiones y lecturas del Festival de Poesía de La Habana de 2012. El texto de Fowler es tripartita y deja una fuerte impresión en torno a la capacidad de absorción de la mirada poética que luego se traduce al poema. En puridad Fowler devora los detalles de una Cuba múltiple que tiene sus bellezas y sus ruinas, sus noches familiares y sus soledades.

El paisaje habanero es sumamente retratado en los versos. No obstante son las miradas a lo cotidiano lo que hace del poemario un verdadero deleite. De esta forma observamos los juegos de la niñez que busca entretenerse por las calles. De otro lado se encuentran los borrachos del barrio que enfocan su alegría en el tramo que existe entre la botella y la boca. Otro elemento que resalta Fowler es la lluvia, denotando que el aguacero en La Habana es la oportunidad de observar sus contornos y de estudiar la tesitura de sus habitantes.

Tomado de havana-cultura.com
El texto recibe su nombre de la segunda parte del poemario. Aquí la voz se torna más crítica y reflexiva. Por otro lado, los temas abordados parecen allanarse más a la condición humana que a las dimensiones del paisaje. Fowler discurrirá por elementos como la memoria y su capacidad de enlazar a la familia y los amigos. Además, habla sobre los viajes y la forma en que las partidas y despedidas son una promesa que no siempre se cumple.

La última parte del poemario, titulada "La fuga", aparece como un reflexión religiosa y ética. Vale resaltar que aunque marxista acérrimo, Fowler encontró en las líneas de Lezama Lima lo que él llama "la belleza del catolicismo".  Estos elementos se mezclan nítidamente para producir una conclusión al libro que no peca ni de abrupta ni de parca.

El extraño tejido tal vez sea un libro de difícil acceso. No obstante, la obra de Fowler Calzada ha sido ampliamente difundida por el ciberespacio.

Para Radio Universidad, en la Sección de Crítica de Libros, les saluda el profesor Nelson Esteban Vera Santiago. 


martes, 11 de noviembre de 2014

Prosac de Mayda Colón en WRTU*

     La poesía sigue dando muestras de latidos fuertes en nuestras librerías. En los pasados años una veintena de vates han encontrado su espacio en publicaciones de autor o en editoriales pequeñas. Hoy apuntamos a una de ellas. Prosac de Mayda Colón es un poemario que invita a la lectura de nuestra nostalgia y la ciudad capitalina.

Foto del texto tomada de www.amazon.com
     Con un tono melancólico y reflexivo la autora detalla versos a los elementos más nimios de Río Piedras, Santurce y el Viejo San Juan. En este texto las grietas, las aceras y los huecos en la calle se combinan con el silencio de las iglesias y el vagabundeo de una voz poética que desea fundirse con las historias de la ciudad y su propia familia.

     Mayda Colón nos muestra en sus páginas un intento por detener el tiempo, combatir la inmovilidad y el olvido del Alzheimer. En varios de los poemas se percibe una genuina labor de memoria que muchas veces recrea la niñez quebrantada ante la ausencia de la madre, En otras instancias la figura femenina de la abuela ocupará el cambo y se presentará como un cuerpo arrugado similar a los caminos y las grietas de San Juan.

     Prosac también presenta el espacio urbano como el producto de la Babel políglota que se codifica y decodifica a sí misma. En otras ocasiones, el espacio citadino asemejará a la caja de Pandora abierta de par en par pero que de alguna manera ha aprendido a vivir con sus demonios.

     La publicación aparenta recibir su bautismo en la página 77 y 78. En estas la poeta explota con un
Foto de eltaller.de
suplicio a favor de la locura diciendo: "No me prohíban la tristeza...." De esta forma el poemario se lanza hacia un coloquio con el lector y es a su vez una invitación para apreciar la nostalgia.
En algunas ocasiones Prosac se aparta de este cometido y adopta un discurso crítico-social. Este elemento dista de la uniformidad que desarrolla el libro pero no le resta originalidad.

     Así, Prosac a veces le cantará a la pobreza, la desigualdad, la violencia y a la circularidad que parece consumir a Puerto Rico.

     El poemario cuenta también con una excelente selección fotográfica a cargo de Zayra Taranto lo cual deja entrever un cuidado de edición puntilloso y efectivo. Este elemento se suma a la forma horizontal o tipo "landscape" de la publicación la cual simula la mirada absorbente de quien lee a las ciudades.

*Al aire en la sección de Crítica de Libros de WRTU 89.7fm el 10 de noviembre de 2014.

martes, 28 de octubre de 2014

Texting y Retablo de perpetuos: 2 libros, 1 autor...a algo así

Presentación Texting y Retablo de perpetuos 
Librería AC
Santurce
25 de septiembre de 2014


Texting

Fernando Álvarez Pardo

La poesía puertorriqueña de la última década ha mutado en concordancia con la creciente ola de avances tecnológicos. Este acto refleja la noción de que es un género todavía palpitante a pesar de los embates que recibe constantemente de otras manifestaciones culturales. Podemos decir que se ha fortalecido y que ha acuñado nuevamente los elementos de la comunicación como foco de su intención artística. En esta línea, específicamente en la noche de hoy, nos toca develar un nuevo hito en el quehacer poético puertorriqueño con la presentación de Texting de Fernando Álvarez Pardo.

Vale iniciar esta plática diciendo que el poemario es un juego de estructura. De esta forma, comienza con el poema "Invitación" y establece el carácter de continuidad que permeará la composición de los poemas. Siendo clichoso, hay que colegir que la continuidad es algo de todos los días. Su relación con el ser humano como sensación temporal y como meditación de un estado de constante mutación hacen que la observemos como algo digno de poetizar.

En base a esto, el primer poema presenta una posible lectura que propende a considerar que los sujetos a los que hace referencia— que según la voz poética "me escuchan"— son los poemas en sí. Poemas que estudian sus propias ediciones y que son conscientes de la continuidad. Surge aquí también una imagen de continuidad, la del río, elemento que fascinó a nuestra Julia de Burgos pero que el poeta trae aquí con un sentido similar al de Heráclito cuando afirmaba: "no nos bañamos en el mismo río". Esta figura es firma del poeta y aparecerá más adelante en el poema "Devenir".
Otro tanto se puede decir del poema "Transición" el cual lee "Una hilera de árboles se aposentan en la tarde." Aquí la palabra hilera vuelve a reforzar la continuidad. Sin embargo, el final del poema señala una congelación del tiempo. (Precedido por una pausa) Es en ese momento que nos damos cuenta de que a la voz poética le afecta la paralización de la continuidad o por lo menos los efectos que hace que como ser humano pensemos que el tiempo se nos rompe y detiene. Veamos como otro ejemplo el poema "Pronóstico" en donde dice: "Continuarán las cosas sin que suenen mis labios, la brega de los días que irán desmenuzando." Ese "sin que suenen mis labios" es la gran ruptura de la continuidad, es una metáfora de la muerte, pero no la muerte física sino la muerte poética que tienen los artistas del morir (salvo, claro está, Horacio Quiroga, quien es el gran testigo de la muerte).

Es palmario que la muerte aparecerá por algún lado. De esta forma Texting juega con las premoniciones que puede hacer el lector, quien ya ha identificado la continuidad y que sabe el peligroso juego de detenerla.
Tomado de www.myfaceinforums.com

Sin embargo, la voz poética no solo ofrecerá este problema sino que escarba en el elemento ontológico del "ser sin serlo". En algunas casos va más allá y presenta al lector con un cuestionamiento acerca de la identidad. El efecto de estas consideraciones lleva a analiza a Texting como a una pandora que esconde entre los versos la "otredad". No obstante, la voz la presenta como una "otredad" reconocida. Lo que no sabes es quién reconoce y quién no. Posibilidades sobran acerca de quién puede ser ese otro: 1) El lector en el poeta 2) El poeta en el lector 3) El poeta frente al poema o 4) El poeta frente alguna otra cosa que lo obliga a cuestionar su yo.
Si fuésemos a seleccionar una de estas quizás nos inclinaríamos por la última. Este salto no es ciego ya que la prueba necesaria Texting la ofrece al mostrar la sensación de salirse de lo propia carne. Esto lo llamaríamos el auto-exilio del cuerpo.

Más o menos por aquí es que aparece la pieza "Y yo despierto" en donde la voz poética va a jugar con estos exilios de la propia carne. Apunta el poema: "...he vuelto a mis facciones como si fuera ajeno, intangible y desnudo, convencido de que hay alguien en mí que no conozco." Con esto podemos atisbar que la salida de la propia carne nos amarra nuevamente a esta otredad que persigue al poeta y que observamos previamente. Sin embargo, obliga a preguntarnos si esta otredad no se desdobla en un problema de identidad de quien ha sido exiliado de su propio cuerpo y regresa a él confundido y desubicado. Ejemplo de esto se observa en el poema "Dos en uno" cuando indica "No me parezco a mí, pero aún respondo a las sílabas usuales, y en la calle los otros me saludan como si fuera el mismo."

Puede entonces plantearse que ese exilio de la carne en Texting funciona como un "shock". Algo o alguien perturba a la voz poética de tal forma que lo saca de su propio cuerpo y cuando regresa a él lo hace de forma aturdida y confundida. Este impacto tiene que ser suficiente como para crear la sensación del detenimiento de la continuidad. Ya esbozamos que la muerte puede crear esta reacción. Entonces, esto obliga a la pregunta: ¿Qué tiene que ver la muerte con la poética de Texting más allá de ser un recurso temático? Dejémosla en el tintero.

Otro elemento interesante del poemario es la adopción de la sensación de la inutilidad del arte. Esto ya ha sido trabajado en otras literaturas, por ejemplo se desprende muy bien del prefacio de El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde. En el caso de Texting este elemento se puede estudiar en el poema "Compensatorio" donde la voz poética expresa: "A veces reconozco que todo es casi inútil, y mis horas se  aferran como silogismos sobre el acervo empeño de una página."

Ese sentimiento de inutilidad contrasta con el devenir del tiempo que lleva a la sensación de "perecer". No obstante, en nuestras latitudes, el sentido de perecer va ligado a la pérdida, que no es de carácter general sino que está específicamente ligada a la "partida", principalmente a la migración a los Estados Unidos. Así perecer y partida son palabras con "p" de puertorriqueño y con esta sumatoria el poeta— también con "p"— conjuga la pieza "Migratorios" la cual revela: "I know that everything I hold will perish. I belong to islands, to the trace of others, fixed into motion between the things I felt and the things I followed." Esto se repite en el poema "Big Sur" en donde la voz expone que "[l]a costa que se aleja entre la niebla como un cuerpo abandonado, despidiéndose." Esa despedida es otra pérdida que solo se puede sentir en las islas. Otro tanto, que no menciono pero señalo, se presenta en el poema "Día de los muertos". Así que el que quiera leer que lea.

Texting es un juego de comunicación poética. Un acto que remonta a los inicios del análisis poético formalista de Jakobson. Esto se ausculta en el poema "Requiem" en donde existe un juego entre receptor y emisor, pero se deja claro que el lector es un receptor simulado ya que es la voz poética la que recibe la llamada telefónica que le informa la muerte de su hermano a quien lo amarra "un coloquio final que nos enlaza." La ausencia, la despedida y el "perish" de la comunicación con el otro, con el hermano, llevan a  la voz poética a auscultar un tipo de "texting" más rudimentario, las correspondencias en papel. He aquí el final del poemario. La contestación que relaciona la muerte, la poesía y la continuidad. Tal como dijimos anteriormente, la muerte del ser querido es el "shock" que obliga al exilio de la propia carne. Hace que el poeta salga de sí y que regrese en un estado catatónico que lo obliga incluso a no reconocerse en el propio espejo. Como la mensajería moderna, el anuncio de la muerte es parte de la continuidad, Texting es llanamente la construcción poética de una continuidad violentada por lo súbito.

Para información del texto:
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Retablo de perpetuos 
Leo Cabranes-Grant

La poesía goza de unas libertades que permiten los saltos súbitos y las caídas en falso. Es un vehículo para hablar desde los espacios cotidianos y los no ortodoxos. Podríamos ser el otro, el ajeno, el perdido. Véase como ejemplo la reciente publicación de Estrategias de la catedral de Vanessa Droz en donde la voz poética se sitúa en la tecata que ignoramos a diario. En sí esto no es exclusivo del género poético, es algo que aparece en toda literatura, así podríamos dar un ejemplo concreto y clásico en Garcilaso de la Vega, El Inca, en donde la voz del híbrido aparece en la crónica. Sin embargo, los efectos de la crónica son muy distintos al de la poesía. La base radica en que la segunda nos permite licenciarnos de cosas.

El texto que presentamos hoy, Retablo de perpetuos de Leo Cabranes-Grant ofrece una mirada a esta capacidad de licenciarnos para ocupar espacios. Este poemario tiene una estructura tripartita que como la teoría científica presenta como su génesis el mar.

De forma turbulenta y salvaje los poemas de esta primera parte tienen saltos y torbellinos. Son poemas concretos con una forma libre que asemeja el vaivén de las olas y en algunas ocasiones la zambullida a espacios de aguas profundas que obligan a sobrevivir de los versos como si estos fuesen el mismísimo aire. Hay palabras usuales y también hay peces extraños. De esta forma el uso de neologismo cobra una mayor importancia. Por ejemplo, el término "Ahoridad" es para la voz poética lo que se posee de instante y se pierde de las manos. Es el agua misma pero no podemas dejar a un lado que el propio poema es una ahoridad. Como dice la voz poética es "Tinta/ Inestable".
Esa instantaneidad es también la ola marina que constantemente aparece en estos poemas. La ola se tiene entre las manos por un breve lapso de "ahoridad" y motiva, como en el tercer poema, a dar "el salto".

Cabranes-Grant no nombre sus piezas, meramente las numera para dar un aire de exploración a sus poemas. Así, en el poema número IV de esta parte contesta el ejercicio de la despedida y la pérdida que emula el intentar asirse de una ola. Dice la voz: "y atrás queda la isla, atrayendo centrífugos deslindes de caoba, el termal asidero de las reminiscencias." Aquí la ola se convierte también en el pueblo de la voz poética. Las reminiscencias a las que se refiere son esos detalles que el exilio impregna de una fortaleza extraña. Se desprende entonces de la poética de Cabranes-Grant que aquellos que viven en la lejanía mantienen su identidad gracias al ejercicio de hacer memoria.
O sea, esos recuerdos los presenta como un vivo ecosistema de estuario, al que hay que recordar como un intersticio, un espacio de negociaciones biológicas que ahora la voz poética transforma en negociaciones culturales de despedida y recuerdo.

Estas despedidas son el producto de cambios voluntarias. Por eso la sensación de migraciones constantes también se deja ver en este poemario. Lo revela el polimorfo verso que lee: "De tanto ir y venir entre el ser y el estar te pesa un poco menos la partida." De esta forma se evidencia que la voz poética ha adoptado la filosofía del trotamundos y que el movimiento constante lo inmuniza de las despedidas.

la segunda parte del poemario: "Tú y ello; juntamente" presenta una poética más tradicional. No habrá una libertad extrema en las estructuras, observaremos muy poco de las aguas turbulentas y cargadas de vida que se presentaban en la sección anterior.

Es importante destacar que el poderoso comienzo de esta sección no deja espacio para el respiro, dice la voz poética: "Y es que somos los ojos de los muertos. A través de nosotros aún miran las cosas." Los versos presentan una temática mucho más oscura en donde la muerte exige un entronizarse para convertir a los vivos en instrumentos de sensibilidad.

Tomado de coldgroundpoetry.blogspot.com
Más adelante el poeta presenta la idea de ser "Tu cara en doble mío". Esto se compara con la otredad familiarizada que muestra un rostro más siniestro: el del propio lector. Por ello la voz poética apunta que será "Yo detrás de tu rostro, desde adentro . Observándolo todo. Escuchándolo todo." Juntando los planteamientos se llega a la conclusión de que en estos versos se desprende la propia muerte de la figura del poeta quien ya había dictado la posesión de los vivos como instrumento de sensibilidad. Vale entonces preguntar: ¿Es esta alusión un juego con la ya superada muerte del autor? ¿Juega con nosotros el autor que revela su propia muerte pero que afirma que vive a través de la lectura que hacen los otros?

El objeto de estos poemas serán en otras instancias los cantos al tiempo. Aquí lo temporal se bifurca para dar paso a una realidad contorsionista que aparece en versos como: "En el día siguiente que ya está pasando." y "el día postrado." Tan así es el afán de división del poeta que incluso predica la bifurcación de las personas.

Atado a lo anterior, el fenómeno del doble (que podríamos cuestionar que no es un doppleganger) se enfrenta a la realidad de una conciencia.

¿Tiene que ver esto con los muertos que sienten y ven a través de los ojos de los vivos? Sí. Pero no es que un sujeto domine el cuerpo del otro sino es que en un cuerpo coexistirán dos conciencias. Por lo cual, en esta sección la voz poética promueve la simbiosis de dos entidades, una de ellas incorpórea y necesitada de una materialidad. Sin embargo, la conciencia artística quiere dejar claro que es independiente y libre a pesar de estar atada al cuerpo o vehículo. Dice la voz: "listen: no somos el uno frente al mismo. No saben calcular: sobra el espejo."

Queda la pregunta: Si la voz que poetiza es la del vate, ¿a quién pertenece el cuerpo poseso? ¿Quién es el vivo en estas lecturas? Obviamente, el lector es un instrumento de relectura de los poemas pero considero que también el otro cuerpo es el del amante.

Sumando las pistas, el vaivén que nos presenta la primera parte es un canto a la ausencia del origen, de la madre. Esta ausencia mata o por lo menos crea una voz poética que se siente muerta y que existe cuando ve las cosas a través de los ojos de otro. Ese otro que ve, que observa da vida al muerto, o sea produce esa sensación de seguridad en la realidad. La mejor forma de describir esto es haciendo alusión a esas instancias en donde nos sentimos vivos porque otro nos mira, ese otro a veces es el amante, la pareja.

Un poco relacionado a esto es el poema número IX de esta sección el cual juega nítidamente con los problemas de la traducción, principalmente lo que llamaríamos aquí una traducción emocional. Ya aquí nos damos cuenta de que la voz poética anda vivita y coleando pero que vive con una ausencia de haber dejado a su Isla. Por lo cual, vive con la muerte que llevan siempre adentro los que convierten en extranjeros. No obstante, el poeta ha encontrado una nueva patria en su amante.
A raíz de esto, el poema presenta a una voz poética que comprende que el acto propio de construir una gastronomía isleña es insuficiente cuando se vive exiliado de la Isla (Ya aquí se presume que todos los presentes se han identificado con ese imaginario puertorriqueño que se ve forzado a vivir fuera de nuestras costas). Por ello indica "Pero no estoy 'aquí'". Así entre bastardillas, como para evocar que el acto de la cocina no tiene el mismo sentido cuando se está en el extranjero porque es a su vez un ejercicio de traducir lo culinario por lo meramente alimenticio. Es por esto que la voz poética sirve yuca frita sin ser entendido. "Puerto Rican food" dice el otro, y solo un puertorriqueño sabe que comer una yuca frita es un acto de cultura y lenguaje que solo otro puertorriqueño entenderá a cabalidad.

La tercera parte del poemario se llama En San Juan y evoca una ciudad capital carcomida y gastada por las pisadas. Los poemas conversan muy bien con Los pies de San Juan de Eduardo Lalo.
Hay que resaltar que el sentido de decadencia se trabaja desde el ejercicio de la memoria. Así, estos poemas son una reflexión que medita el paso del tiempo a raíz de un fenómeno que damos por sentado pero que en realidad es una burbuja en el tiempo. Con la imagen del cementerio destruido que aparece en el poema II, el cual lee “[l] os sepulcros yacentes, partidos por el rayo de los relojes mustios, parecen tecatos adormecidos” podríamos atar cabos con la poética de Paul Valerie o Charles Baudelaire, los dos titanes del movimiento decadentista francés.

Es curiosa la manera en que la voz poética observa con distanciamiento los cambios de su Isla. El cementerio, El Morro y el Cuartel de Ballajá serán un hito en el tiempo que poco a poco se adormece con los cambios del desarrollo y la criminalidad del siglo XXI. Para la voz, Puerto Rico se desdobla hacia el futuro y deja ver una nueva forma de aquello que el célebre Arcadio Díaz Quiñones llamó “El arte de bregar”. Prestemos atención a la nota acerca de la transacción de drogas que aparece en el poema V:
Un borbotón de hombres en camiseta se dispersa junto a un carro. Venta de trances. Negocios de la sangre coagulada. Figuración de los bohíques en los patios internos. Al otro lado de la Norzagaray se alquilan los pisos con vista al mar. Hay que mantener las corneas elusivas, observar por encima de las casas apiñadas en el barranco, evadir el mercado de las tribulaciones.

Subráyese la relación que practican las palabras “Negocios” y “bohíques” lo cual crea una relación histórica que no escapa la insinuación política. Puerto Rico se ve aquí como un embudo capitalista que ejecuta la compraventa de la decadencia. Sin embargo, la mirada se desgana del asunto por mor de la supervivencia y gira hacia la Norzagaray en un ejercicio hasta de respeto a lo que hoy en día se ha convertido en lo ominoso.

Estos elementos llevan a pensar que Retablo de Perpetuos de Leo Cabranes-Grant es un libro de una poética cargada de reminiscencias borincanas. En cierta medida, el trabajo de temas como el mar, la ausencia, la partida y la comida lo delatan. No obstante, es curiosa la similitud que tiene con el poemario Texting de Fernando Álvarez Pardo. Si afinamos el ojo se puede analizar esa extraña inclinación de los poemas por los sujetos dobles o, a mejor decir, el sujeto que es en realidad un doble. Poco importa perdurar la tomadura de pelo literaria a la que fue expuesto el presentador, el público y la propia poesía en estas dos presentaciones: Fernando Álvarez Pardo y Leo Cabranes-Grant son el mismo muerto que observa y siente a través de nuestros ojos de lector. Son, en realidad, dos autores y un solo escritor.


miércoles, 16 de julio de 2014

Chingos, un enorme queso en el cielo y el aullido que esconde el norte: Un vistazo a Imaginario de luna de Pepo Delgado Costa*

Tomado de Isla Negra Editores
Desde hace más o menos un año y cinco meses llevo viajando a la tierra de los lobos puertorriqueños. En este recorrido he juntado aquellas memorias donadas por familiares que versan sobre un pueblo rico en economía y movimiento mercantil en donde todo el mundo busca  de ratito en ratito espiar el mar. No hay duda de que Arecibo cuenta con una ubicación envidiable y con una historia extensiva que si bien desarrolla orgullo provincial para algunos debería provocar mucha curiosidad en otros.  
—Así, así— como dicen nuestros viejos en los campos, hoy vengo a discursar sobre la producción literaria que bautiza a este pueblo. El libro de marras, Imaginario de luna, de Pepo Delgado Costa es un libro atento al detalle, que mezcla lo conciso con lo abundante y que opera con una compleja diégesis que lleva a cuestionarse, con sinceridad, la circularidad de lo cuadrado. No para menos el autor emplea esta metáfora desde el principio.
Ahora, Imaginario de luna se añade a la tendencia narrativa actual de hilvanar los cuentos mediante elementos simbólicos o metafóricos. Esto permite la sutileza de que el primer cuento sea intrínsecamente parte del último. Todo el aparato cuentístico departe hacia el mismo conjunto de denominadores comunes: —obviamente— la luna, los perros y Arecibo.
Foto de la Universidad de Ohio
La primera pieza, titulada "Ley de etiqueta" ofrece dos posibles lecturas a raíz de la ambigüedad lógica del vocablo que lo denomina. Así, etiqueta puede ser el sello con que Delgado Costa presenta su producción narrativa al lector, o sea un signo en el sentido semiótico que le comunica algo al lector, una marca o un "tag" que informa. No obstante, también podría aceptarse como la etiqueta del buen gusto y refinamiento que el personaje busca entallar durante su relato. Mucho se podría decir de la construcción de este primer encontronazo literario: 1) el autor comienza con resquebrajar el lenguaje, 2) prosigue con la falsa promesa de la rutina de un profesor y 3)culmina con un salto al vacío que parecería el producto de una abrupta clausura de la tediosa agenda del personaje. Empero, Delgado Costa, cual relojero puntilloso, ofrece más ya que al final del relato se observa la primera clave del libro: existe la posibilidad de que nuestro inocuo profesor esté relacionado a un hombre lobo.
El segundo relato desata entonces el vaivén de transiciones que dominará al texto. Aquí un perro Husky atontado comienza a relatar su historia. El dato que alimenta las ganas de leer es que al parecer existe una canicultura o perricultura que domina a Río Piedras. Allí los perros se pelean por los puntos de comida, se traicionan y pecan unos con otros semejante al bajo mundo que tanto auge tiene hoy en día. Esta dinámica se elaborará con mérito en los cuentos "Guerra urbana" en donde las perras ejercen su matriarcado y luchan por jurisdicciones, "Vente, que nos fuimos" segunda parte de la entrega pero esta vez los perros se mudan a Arecibo y "Pon el cerdo a volar" en donde algunos de los perros deciden convertirse en cineastas. Este último, juega con el dicho estadounidense que se traduce o traiciona por "cuando las vacas vuelen".
Ahora, la concatenación de cuentos caninos ocurre a la par con la originalidad del primer cuento. Con respecto a nuestro querido profesor no tenemos mucha noticia después de su salto. En una transición tipo in ictu oculli, nuestro personaje se encuentra en Río Piedras y así se comprende que todas las gestiones hechas en el primer cuento eran la preparación para un viaje. En Río Piedras nuestro académico sueña de forma surrealista con perros en la pieza "Tres puertas". 
Algunas pistas hasta ahora: el personaje se encuentra en Río Piedras, tiene una cita importante pero se topa con el cadáver de uno de los perros de la juntilla que peleaba por los puntos de comida y por último pero no menos importante, tiene un problema de bebida que lo lleva a pensar en venganzas y sangre. Por decir algo más de nuestro misterioso ente de ficción, al otro día viajará a Arecibo.     
Ahora, Imaginario de luna se despega un poco de esta oculta trama y deja ver un lado historiográfico y biográfico. Las secciones tituladas "Puerto de Costa Brava"— partes uno y dos— permiten recontar algunas de las figuras insignes de la Villa del Capitán Correa. Estas se vislumbran desde el primer cuento y luego toman forma en una serie de viñetas que emplean el lenguaje coloquial de diversos entrevistados que quedan anónimos. Figuras como el Nene Correo, el lobo Urdaz, el Colegio San Felipe, la familia Oliver y la familia Cadilla, entre otros, se discuten en forma amena con el fin de hurgar las fibras de la fundación de Arecibo.
Más o menos a mitad del texto aparece el relato "Cambalache sugar" el cual comienza a despuntar la narrativa mágico-realista de Imaginario de luna. Esta pieza resalta por la habilidad de recrear espanto y establecer a la vez una ficción fantástica que ata la serie "Puerto de costa brava" con otros eventos que sucederán in futurum. En puridad, "Cambalache sugar" mezcla el tema perruno con el béisbol  y lo sazona con un toque diabólico a lo Evangelio de San Marcos Capítulo 5, versículo 9.
Imaginario de luna rompe entonces con la realidad a partir de "Pon el cerdo a volar", como señalamos anteriormente aquí a los canes le da con ser cineastas. El cuento es a su vez una estrategia de planificación urbana mediante la cual uno de los perros esboza cómo Arecibo puede mejorar económicamente a través de la industria del séptimo arte. Sin embargo, lo importante de estas letras es mostrar la habilidad imaginativa de nuestros personajes caninos. Entonces la cúspide del libro se abrirá paso en el cuento "La calle del Puente de Hierro", esta es sin duda una de las piezas mejor logradas por la pluma de Pepo Delgado Costa.
El cuento presenta a un Arecibo del siglo XIX el cual se cuece en las fiestas de San Felipe. La velada de vagabundeo de dos señoritas se convierte en pesadilla luego de que los jóvenes Miguel Roses Mayol y Reinaldo Carías llegaran en tren cargando su equipaje desde Río Piedras— que no sorprenda la sorpresa— y una leve afición a la luna.
Lo interesante del evento radica en la manera en que se narran los rápidos contornos que culminan con Roses Mayo y Carías amarrados, espumeando por la boca y advirtiendo en los demás una fuerza sobrehumana. El autor nos ilumina con una anécdota de la familia de Carías: lamentan estos que al irse a estudiar, su hijo fuese atacado por una bestia en Sogne d' Auvers el famoso bosque donde se reportaron los ataques de la Bestia de Geveudan. Así, "La calle del Puente de Hierro" estipula la razón por la cual Arecibo siempre ha sido lugar de lobos.
Tomado de deadlymovies.wordpress.com
Poco basta con decir que los apellidos Roses Artau-Mayol son sonoros, así como el joven bobolón de barrio, Bartolo, quien sobrevive el encontronazo con un mordisco de hombre lobo en el hombro. Una leve búsqueda cibernética presenta la existencia de familias insignias con dichos apellidos. Entiéndase la siguiente esquela en el periódico La Vanguardia de España del 16 de mayo de 1916:
En la iglesia de Nuestra Señora de Pompeya se celebraron ayer divinos oficios en sufragio del alma del que fue abogado fiscal sustituto de esta Audiencia, persona estimadísima en el seno de nuestra alta sociedad, don Lorenzo Rosés Artau.
Las inmensas relaciones de las familias Rosés, Mayol, Artau y Sand concurrieron al fúnebre acto...
Curiosea esta nota el hecho de que la iglesia de Nuestra Señora de Pompeya tiene como a uno de sus fundadores a un abogado de nombre Bartolo. Además, en otra esquela de La Vanguardia, fechada el 29 de octubre de 1922 se anuncia el casamiento de Elvira Rosés Mayo con el ingeniero José Oliver.
Todos estos elementos se entrelazan con nitidez pero solo levantan preguntas para nuestros autor, a quien aconsejo que no revele fuentes. No obstante, otras preguntas son capaces de aflorar: ¿Qué pasó con Bartolo? ¿Por qué los perros quieren hacer cine? ¿A quién exactamente se disponía a visitar en Río Piedras el profesor supuesto licántropo? Más importante aún: ¿Quién cuenta estas historias?

Para estas cuestiones no tenemos mucho espacio de debate porque siguiendo las pautas de la narratología, el último cuento "Alzadita de pata" nos deja perplejos. Son los perros los que cuentan y sueñan estas historias. Son emuladores de Cipión y Berganza en la obra cervantina, o de los perros de Mister Jones que ven la muerte en la obra de Horacio Quiroga.

*Este texto constituyó la presentación del libro Imaginario de Luna de Pepo Delgado Costa el 11 de julio de 2014 en el restaurante Mugs en Hatillo y el 12 de julio de 2014 en la Librería Mágica en Río Piedras.