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martes, 12 de marzo de 2013

Occupy Poetry @ Cruce


Ocupar puede ser muchas cosas, pero en estos días se ha convertido en un acto poético. Sus manifestaciones y contrastes no sólo recargan el ideario popular sino que impulsan el artístico. Ocupar tiene un porqué y una teleología, por lo cual vale la pena pasar revista sobre una de las publicaciones más recientes de la editorial La secta de los perros: Sospechar de la euforia.
Este poemario es la sexta entrega del vate Guillermo Rebollo Gil y presenta en sus páginas una madurez en la voz poética del también autor de Sonero,Teoría de la conspiración y Sobre la destrucción.

(Detalle de la edición cortesía de La secta de los perros y el autor)

Como sus predecesores, el poemario es una mezcla de títulos en inglés con versos en español. Predomina una rima libre y una construcción del ritmo con una fuerte presencia del llamado “sonido urbano”. Por otro lado, si bien es cierto lo que indica Juan Gelpí con respecto al “cuerpo a cuerpo con los precursores” –en específico Vallejo, Che Melendes y Ramos Otero– hay que apuntar que este elemento se ha convertido en la tendencia de Rebollo Gil.

En su pasada entrega (Sobre la destrucción) existía un diálogo intenso con la obra de Clemente Soto Vélez y algunos autores estadounidenses, lo cual dejaba una sensación de intertextualidad y juego histórico en los versos. En el caso de Sospechar de la euforia, observamos en el poema “Genealogía de la sospecha”:

si lo más hermoso que es un poema es su
carga a cuestas, felizmente monto mis lecturas
en una carreta rumbo a la hoguera
y reto a Che Meléndes
a tumbar las columnas de humo de mi biblioteca.

Hay que subrayar también que Rebollo desata en Sospechar de la euforiauna dislocación de la ortografía que lo delata como lector de ee cummings. Su estilo de vanguardia es una composición de juegos con signos de puntuación (que a veces deja escapar en aras de una fluidez muy lograda), ausencia de mayúsculas y un vocabulario cultural cromático. Tal y como se apunta en el prólogo, la voz de Rebollo Gil nada felizmente por el llamado “street wise” boricua, el inglés y otras formas de hablar que confluyen en la urbe. En torno a lo anterior, apuntamos al poema “There is no political component to be devoured”, en donde el poeta hace un coloquio con Barack Obama:

lo que quiere decir es bienvenido, aché pa’ ti,
sr. presidente
y mucho cuidado en la luz
que los mártires están que gritan…


Queda por mencionar el aspecto lúdico que predomina en esta entrega. Si se analiza la producción de Rebollo desde Veinte hasta Sobre la destrucciónse observará, primeramente, la madurez de la voz en cuanto a recursos líricos, lecturas y vocabulario. No obstante, hasta La carencia presentaba en los versos un aire de poesía confesional donde el poeta referenciaba su vida familiar e incluso hasta su calvicie.

Luego, en Sobre la destrucción –poemario que también nace en medio de experiencias sociopolíticas en la Universidad de Puerto Rico– se puede auscultar un aire de atrevimiento al juego con la política neoliberal y las luchas sociales, ejemplo de ello es “dear luis, you are who i break my head against”. Ahora, Sospechar de la euforia alcanza un nivel de soltura mayor en donde el discurso se torna atrevido, irónico y, sobre todo, juguetón.

Dicho concepto se dispara a los ojos del lector desde el inicio con una portada que tiene una dualidad: por un lado puede ser una clara referencia a la contratación de la administración del Aeropuerto Luis Muñoz Marín (evento que seguramente no pasó desapercibido a Rebollo Gil) y por otro es una enorme metáfora sobre la fugacidad de la poesía y su constante llamamiento al binomio de juego compuesto por el lector y el poeta.


 (Tomado de www.spottedbylocals.com)

Ahora, el elemento que predomina y que considero más loable de toda la publicación es el tono reflexivo de la poesía como parte de los movimientos sociales y políticos del Puerto Rico del nuevo milenio. Rebollo Gil ha dado forma a un discurso variado y multidireccional donde convergen jóvenes y mayores para ocupar calles, universidades, aeropuertos y asambleas legislativas. Sospechar de la euforia es en esencia una reflexión de las emociones y la belleza que nace en contra de las macanas y los discursos hegemónicos.

No cabe duda de que Rebollo Gil es una de las voces jóvenes con capacidad de ocupar los locativos más diversos –los accesos controlados de urbanización de repente se tornan en accesos controlados en pro del grito de justicia– y que esta habilidad de callar, observar y anotar en el moleskine redunda en una poética dispuesta al juego, al grito y la canción. 

martes, 26 de abril de 2011

Sección de Crítica de Libros: Sobre la destrucción de Guillermo Rebollo Gil

Sobre la destrucción
Guillermo Rebollo Gil
La secta de los perros
57 paginas



Sobre la destrucción es la más reciente colección de versos de Guillermo Rebollo Gil. Este poemario trasciende lo esbozado en La carencia y se presenta como una nueva perspectiva en el estilo del autor.

El libro inicia con un tono apocalíptico en el poema “allow me to introduce myself” donde lo primero que se pide es la fuerza para sobrevivir. La voz poética juega con la jocosidad del cínico y resalta que su miedo es que lo asalten en la zona metropolitana. Por eso, la voz destaca que lo que quiere “es no tenerle miedo al bajo mundo” y luego certifica que cuando todo se destruya él será lo que quedará en Guaynabo.

Rebollo va a al grano desde el inicio, este texto es una multiplicidad de destrucciones. Por un lado se desmorona Puerto Rico, la zona metropolitana, el entorno del poeta. Por el otro, es el autor mismo el que se destruye el que se desdobla ante su vida para luego escapar a lo único que sobrevivirá el desastre: la lírica.

Con tono irónico y atrevido el poeta desata su verbo hasta contra su propia familia allegando su origen cada vez más hacia una naturaleza diseñada para la destrucción.

Otro ejemplar interesante es el poema “everything turns into writing a name for a day” donde se vulgariza los medios de comunicación y su insaciable sed de caos. Aquí la voz canta al dolor haitiano post terremoto y denota que los sujetos, o sea el propio pueblo de Haití ha desaparecido ya que los visuales de casas destruidas, fuegos y cuerpos ensangrentados son ahora los personajes principales. Crudamente la semiótica de la destrucción suplanta la condición humana.

Sobre la destrucción resalta el hecho de que el propio Rebollo Gil ha tenido que encerrarse en el crisol y fundirse con los elementos de su nueva poesía. El hecho se muestra en el poema “spoken word is dead y la estamos pasando de maravilla” donde se vapulea a la propia poesía y al performismo al momento en que el autor se canta cómplice forzado a su naturaleza de clase media alta. Los ojerosos de la lírica encontrarán aquí un coloquio interesante con la banda Tráfico Pesado.

Sobre la destrucción no deja su contexto político a un lado, en esa dirección encontramos poemas donde se le versa al Gobernador Luis Fortuno, a los embates gubernamentales contra el caño Martín Peña y los tiroteos que cada fin de semana adornan el cielo. No duda el poeta en darnos dos macabras realidades: Primero que “las balas a congresistas no cuentan como balas perdidas” y segundo que nos encontramos en el “puerto rico verde…” y destruido.

Este es un texto rápido e individual, se oferta como una excelente lectura para los amantes de la poesía contemporánea y para aquellos que desean una incursión más cruda hacia la misión del arte como ente desvelador. No queda duda de que los seguidores de Rebollo Gil se toparán con estilo diferente, más atrevido y gracioso.