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martes, 25 de octubre de 2011

Sección de Crítica de Libros: Avalancha de Yolanda Arroyo Pizarro



Avalancha
Yolanda Arroyo Pizarro
132 páginas


La narrativa puertorriqueña sigue expandiéndose a temas contemporáneos donde los personajes se ven más inmersos en la droga, la violencia y el juego de la memoria. Yolanda Arroyo Pizarro no se queda atrás y vuelve a embestir las páginas con su libro Avalancha.
El texto cuenta con una prosa mucho más fluida, mayormente en primera persona, donde los personajes se enfrentan entre sí. Antes pudimos observar a una Arroyo que evocaba el futuro y el devenir, esta vez nos topamos con un lado mucho más contemporáneo donde la temática puede estar ocurriendo justo a nuestro lado.
El primer relato, homónimo del libro, abarca el tema del vicio, la locura y el lesbianismo de una forma libre. Las mujeres yacen medicadas y encerradas en una institución donde el contacto físico no está permitido. No obstante, estas féminas no tienen nada de locas, sino que ejemplifican la presión de los tabúes y las mañas sociales. Sobre todo, son mujeres forzadas a la inhibición lo cual se encuentra yuxtapuesto al último cuento, titulado “Asian jelly”.
 Avalancha presenta contextos donde el dolor en el cuerpo ajeno y el deseo de castigar rememoran nítidamente las lecturas de Susan Sontag. Así, en cuentos como “Montar las Olas” se experimenta con una ultra-violencia irreverente, al estilo del A Clockwork Orange de Burgess.
Otra perspectiva se asienta en el cuento “Golpe de Gracia”, donde una paciente de cáncer busca saciar la innominable desgracia de vivir en una sociedad donde la mujer tiene la obligación de ser madre. En este y otros cuentos, la autora presenta un juego con el sicoanálisis donde la realidad se distorsiona ante los arquetipos.
La violencia sexual se toca de soslayo y con una sutileza que demarca hasta donde se puede llevar el hilo narrativo sin caer en clisés. No se busca sorprender al lector con imágenes brutales, sino más bien con percepciones de parte de las propias víctimas. Signo de lo anterior se encuentra en el cuento “Las ballenas grises” donde el olvido es un personaje adicional. Otro ejemplar se puede auscultar en el cuento “Borealis”.
Avalancha es un libro de relatos largos que impulsa a imágenes modernas. Nuevamente, Yolanda Arroyo Pizarro nos apremia con una prosa que está a tono con la realidad de nuestros días, en un lenguaje sencillo, donde los personajes experimentan un fluir de conciencia que les da vida y dolor al mismo tiempo.
Se lo recomiendo a los amantes de la lectura rápida, la sicología y el cuento corto.
Amigos los espero… 
 ***
Puede enviar sus libros a:
Sección de Crítica de Libros
HC 05 BOX 10778
Moca, PR 00676

viernes, 25 de marzo de 2011

Calendario de Actividades para La Palabra en Plaza

Como parte del compromiso en promover la literatura puertorriqueña aquí y en todos los rincones del globo los invito a compartir con diversos autores contemporáneos en La Palabra en Plaza. Este evento marca un inicio rico en matices para todos los gustos pero, sobre todo, con mucha, mucha literatura.

ENTREVISTA A AUTORES POR NELSON ESTEBAN VERA SANTIAGO (Autores: Luis Negrón y Yolanda Arroyo Pizarro)
Responsable: Nelson E. Vera Santiago
Día: Lunes 25 de abril de 2011 de 5:00 pm a 6:30 pm. (1.5 horas)





LECTURA PRESENTACION YARA Y OTRAS HISTORIAS DE PATRICIA SCHAEFER RODER
Responsable: Nelson E. Vera Santiago
Día: Jueves 28 de abril de 2011 de 10:00 am a 11:00 am. (1 hora)



ENTREVISTA A AUTORES POR NELSON ESTEBAN VERA SANTIAGO (Autores: Alexandra Pagán y Francisco García Moreno)
Responsable: Nelson E. Vera Santiago
Día: Domingo 1ero de mayo de 2011 de 10:00 am a 11:00 am. (1 hora)

viernes, 25 de febrero de 2011

La contemporaneidad de la literatura negra en Puerto Rico (2009-2010)*

Lejos de ser un tema que resuene de antaño, como una canción semi-olvidada, el tópico de lo negro en la literatura puertorriqueña ha tomado un auge, vitalidad y pertinencia que no puede ser soslayado por la crítica isleña. En palabras certeras, nuestro tiempo es de una literatura de negros, por negros y, confiadamente, para los descendientes de los negros.


Entre las publicaciones más recientes hay que destacar ciertos textos que certifican, a la vez que conmemoran, esa pizca de africanismo que corre por nuestras venas y que será hoy y por siempre el dolorcito de muelas en el espíritu burgués, clasista y blanco que busca con breves latidos seguir dominando la escena literaria en estas latitudes.

Esta literatura ha pasado por un proceso de exposición fecunda ante lo que algunos podrán calificar como el vencimiento de la otredad editorial para así llegar al Puerto Rico como puente literario de las Américas hispanoparlantes y cede de la negritud como fenómeno literario.

Nuestra exposición comienza con ciertos ejemplares que, por su vibrante caracterización de lo negro, han dejado una huella definitiva en la historia editorial del país.

El año 2009 inició con el pie derecho (si le da la gana: el izquierdo) con dos textos que determinaron las pautas para la discusión de la negritud. Surgió en aquel entonces la publicación de la veterana narradora Mayra Santos Febres, Fe en disfraz, un texto que se balancea entre las temáticas del erotismo interracial y el cuestionamiento del yo tanto en raza como en género.

Santos logró desencadenar la perspectiva de la piel como texto y voz narrativa, tanto en los personajes que elaboran el romance (si se puede llamar así) en el tiempo actual vis a vis aquellos que viven una sexualidad en el pasado. La autora de Cualquier miércoles soy tuya rebusca en las fibras de su escritura qué significan los cuerpos y el deseo desde un enfoque que detalla lo narrativo/literario.

La segunda publicación tiene el carácter de lo histórico/crítico y ha develado un mundo de letras y discursos que, con atrevimiento y en buen sentido, nos parece que debe ser investigado a mayor profundidad. Hablamos de Literatura puertorriqueña negra del siglo XIX escrita por negros de Roberto Ramos Perea.

Esta publicación presenta a un nutrido grupo de escritores que el editor, a buen juicio, reclasifica como intelectuales. Esta empresa ha rescatado del olvido a quienes lucharon desde el pensamiento y las letras por perdurar en la historia. Entre los ilustrados que se destacan en esta publicación, se encuentran:

Eleuterio Derkes, Manuel Alonso Pizarro, José Ramos y Brans, Eleuterio Lugo, Carlos Casanova, José González Quiara, Tomás Carrión Maduro, José Celso Barbosa, José Elías Levis, Arturo Más Miranda, Eduardo Conde, Luis Felipe Dessus, Enrique Lefebre, Jorge Alonso Fernández y al excelso maestro Arturo Schomber.

Haciendo eco de lo sugerido en la sección de Crítica de Libros en Radio Universidad de Puerto Rico, este texto es lectura obligatoria.

Al mencionar estos dos libros como fundamentales para la literatura negra en el 2009 no se resta el hecho de que surgieron varias publicaciones de mucho mérito en ese año pero que por cuestiones de tiempo y espacio no puedo resaltar en este escrito. No obstante, es menesteroso hacer síntesis y a tal razón saltamos a varios escritores que afloraron en el 2010 y dieron un giro al discurso de marras. La lista comienza con un magnífico ejemplar a cargo de Yvonne Denis Rosario que lleva por título Capá Prieto.



Esta obra se abraza con la de Ramos Perea en tanto rescata a los negros que fueron subyugados a una historia eclipsada y dispuesta al abandono. Denis utiliza una narración de corte protagónico donde la voz de los propios personajes es a la vez el lente con el cual se retratarán unas excelentes viñetas que incluyen a los negros que lucharon en Boca de Cangrejos, el Maestro Rafael Cordero y Adolfina Villanueva.

Capá Prieto ha circulado en Latinoamérica, España y Estados Unidos (en la cual ya sufrió una benigna traducción en aras de ser disfrutada por la comunidad negra del otro lado del charco). El libro, a pesar de ser corto, se presenta como una formidable lectura para aquellos que sean duchos en el tema. Empleando la ahora famosa técnica de eslabonar los relatos, la autora demuestra una sensibilidad única a la vez que entrega a los personajes con vida propia cual si estuviese retratándolos en sus espacios temporales y emocionales. Denis Rosario cultivó una construcción del verbo de forma limpia, una narrativa que bailaba un bolero entre historia y ficción, sin demasiados rebuscamientos pero con lo suficiente para levantar potentes figuras negras de Puerto Rico.

Por otro lado y en otro sentido, lo negro perdura con Yolanda Arroyo Pizarro y su novela Caparazones, en la cual dos mujeres se debaten en el día a día de una relación lésbica en la que se confunden visiones, trabajo, intimidad, pero sobre todo los propios caparazones, esas corazas que recubren, protegen y ocultan. Arroyo lanza una metáfora que la une al elemento de la piel trabajado por Santos Febres en Fe en disfraz y es además un proyecto que solidifica su éxito en el 2007 con la colección Ojos de Luna (la cual si trabajó directamente la negritud). A pesar de que la construcción narrativa no delata el discurso del negro en puridad, lo que distingue a la obra es su propia gestora. Yolanda Arroyo Pizarro se ha convertido en una de las voces cantantes de la prosa: Una escritora negra, audaz, de verbo certero y sin mordazas.

Dentro de esta lista del 2010 se sitúa uno de los mejores libros de narrativa que ya surca a lo internacional. Hablamos de Mundo Cruel de Luis Negrón, un texto que no describe directamente la negritud pero que adorna su narrativa con una sensación caribeña que no puede ser trazada sino al concepto de lo negro. Esta vez, los personajes denotan una musicalidad que se puede percibir a través de sus vivencias y que remonta al discurso de Rodríguez Julia en su crónica El entierro de Cortijo. A toda luz, Mundo Cruel se entrona como el mejor libro de literatura gay en los anaqueles de las librerías puertorriqueñas, presentando un rostro sandunguero y triste de la puertorriqueñidad, con personajes que sobreviven y se desviven, y que a nuestro entender cargan con la negritud en sus venas.

En similar cadencia se encuentra Palo de Lluvia de Xavier Valcárcel, un libro que trabaja de forma indirecta la negritud utilizando dos elementos: el objeto y el locativo literario. A saber, este poemario distingue sus versos entre la madera y el agua (que en su mayoría la constituye el mar). Valcárcel nos muestra una poesía con vicios de ontología, donde el ser, el concepto del yo y la espacialidad se confunden en la voz poética con crudeza. De esta forma, esta poesía adopta en algunos instantes un tono en el cual los cuerpos se desgarran, donde los ojos contemplan el mar y donde la voz se adueña definitivamente del litoral (espacio del negro y de su musicalidad).

Estas publicaciones sirven de base para confirmar que nuestra literatura es una de negros la cual ha generado una genealogía que se extiende desde el informe del Mariscal O’Reilly, La Cuarterona de Tapia y los dramas de Derkes. Y que a su vez, esta trayectoria ha continuado en los versos palesianos, la vanguardia que adoptó el cimarronismo como expresión de libertad y en la Julia de Burgos quien, en conjunto con Clara Lair, saboreó lo negro en sus versos. Quedaría incompleta esta breve e injusta nominación (que para nada se debe entender como limitativa y taxativa), si se dejase a un lado Rodríguez Julia y Luis Rafael Sánchez como testigos de ese sonido a grifería que se esparce en las entrelíneas de nuestras ediciones.

Resta decir, o mejor, dar fe, de que lo negro no perdura sino que existe. Nunca se ha perdido, no es pasado, ni historia: Está aquí, entre nosotros y los escritores puertorriqueños lo confirman.

*Originalmente publicado en http://www.laacera.com/posts/nelson-e-vera-santiago/2011/02/la-contemporaneidad-de-la-literatura-negra-en-puerto-rico-2009-

jueves, 11 de noviembre de 2010

Crítica de Libros: Caparazones de Yolanda Arroyo Pizarro




Caparazones
Yolanda Arroyo Pizarro
158 pages

Caparazones de Yolanda Arroyo Pizarro es una novela coyuntural. En un momento en que las libertades civiles están en el filo de la navaja y en donde el discurso intolerante busca escurrirse con más fuerza en la conciencia colectiva, esta obra ejerce presión hacia un cambio literario.
Arroyo se ha destacado como narradora, su colección Ojos de Luna fue un ejemplo digno de lo que es narrativa contemporánea. No obstante, la autora constantemente se reta a sí misma y al parecer Caparazones es un producto de esa disciplina literaria.
La obra discurre a través de la historia de dos mujeres que se aman y deciden utilizar los mecanismos de la reproducción asistida. Por un lado una Nessa es una periodista por contrato que se dedica a cubrir eventos de protesta en contra de la trata a los animales y la contaminación de sus hábitats. Alexia, por su parte, es una experimentada fotógrafa que vive al ras del momento cubriendo eventos violentos entre recientes grupos de terroristas ambientales.
Curiosamente es el evento del ritual de apareamiento de las tortugas marinas el detonante de una pasión lésbica entre las dos profesionales. Con el pasar del tiempo, Nessa acepta que un óvulo de Alexia fuese inseminado y colocado en su útero. El  personaje entrará en una introspección melancólica al evaluar su cruda realidad: a pesar del amor, el hijo y la sexualidad que comparten, Alexia y ella tienen una vida anónima y oculta. Es inescapable comprender la crisis del personaje al reconocer que Alexia es casada, con hijos y hogar dentro del llamado “feliz matrimonio” que lleva con su esposo.
En el caso de Alexia, la trama la presenta como un ser especial poseedor de un sexto sentido, plagada de visiones e imágenes.
Caparazones es un ejercicio interesante que surge a la par con la reciente colección de poesía Cachaperismos. Esta novela es de lectura rápida y de vocabulario sencillo, quizás sea la contestación a un reclamo de la comunidad de lectoras ansiosas por una novela que abarcara este tema y alimentara la sed de narrativa homo-erótica y sicológica dentro del contexto del lesbianismo.
Arroyo nutre la literatura puertorriqueña dando voz a estas dos personajes y, por otro lado, desarrollando una crítica a la política ambiental de los gobiernos actuales.
Caparazones es sin duda un libro que le encantará al lector emprendedor ansioso de un discurso de izquierda que abogue por la igualdad de los seres humanos más allá de preferencias sexuales.
Amigos los espero en la próxima página de Crítica de Libros, les saluda NEVS.