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lunes, 15 de mayo de 2023

Narrativa de la convergencia en "Arauco ” de Juan Manuel Zurita Soto (Centro de Estudios iberoamericanos de la UPR-A )



ENLACE A LA PRESENTACION



En esta ocasión presentamos la novela “Arauco” de Juan Manuel Zurita Soto, escritor, periodista, profesor de literatura e investigador de nuestro Centro de Estudios Iberoamericanos. Como señala Itziar Pintado (madridactual.es) sobre Arauco: “La novela hace consciente al lector del paso del tiempo, de los recuerdos y la memoria… En palabras de Juan Manuel Zurita Soto, ‘la memoria es fundamental para un buen escritor’ y esta historia cargada de recuerdos es la representación de su memoria, la de su familia y la memoria de toda su procedencia. 

La presentación estuvo a cargo del Dr. Nelson E. Vera Santiago, escritor, profesor, abogado e investigador del Centro de Estudios Iberoamericanos, y se llevó a cabo el 25 de abril de 2023 de manera virtual.  Junto a Juan Manuel y Nelson, nos acompañó Juan Bautista Durán, Director de la editorial Comba que hizo posible la publicación de esta novela. También participaron Dr. Pedro Cabán Vales, Dr. Carlos D. Altagracia Espada, Dr. José J. Rodríguez Vázquez y Dr. Gabriel Alemán Rodríguez.

Para adquirir la novela en Estados Unidos

Barnes and Nobles: https://www.barnesandnoble.com/w/arau... 

Amazon: https://www.amazon.com/-/es/Juan-Manu... 

Para adquirir la novela en España

Casa del Libro: https://www.casadellibro.com/libro-ar... 

Sobre la editorial Comba: https://editorialcomba.com/ 

Sobre el Blog Ficciología: http://ficciologia.blogspot.com/ 

The Cellular Place & Coffee Shop: https://www.facebook.com/thecellularp... 

El Seminario Martha Bechis & Julio Ameller se enfoca en el estudio de los debates filosóficos contemporáneos y forma parte del Centro de Estudios Iberoamericanos (CEI) de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo. Aunque sus orígenes se remontan a la década de los 1980s, el mismo ha sido rebautizado en honor a dos de sus más distinguidos fundadores Doña Martha Aurora Bechis y Don Julio Ameller Vacaflor. 

Para conocer todo lo referente al Centro de Estudios Iberoamericanos entra a nuestra página web http://ceiupra.org/ 

Sigue al CEI en nuestras redes sociales: 

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Instagram: https://www.instagram.com/cei.arecibo...

lunes, 3 de enero de 2022

El batir de las olas también es violencia: El ojo de agua de Evelyn Jiménez

El ojo de agua

Evelyn Jiménez

Ediciones Callejón

257 páginas



¡Se reinicia el reloj! Las expectativas del 2022 son bastante cargadas. ¡No hay duda de ello!

Este año se comienzan las reseñas con una densa lista que estuvo pausada por los quehaceres y demás elementos que tanto caracterizaron al 2021. Se suma a esto la impaciencia que domina al pueblo. Ante ello, la lectura es bálsamo que ayuda a ese y otros males.

Hoy toca El ojo de agua de la colega departamental Evelyn Jiménez: Un libro del oeste, inundado de reflexión y crítico de la condición boricua.

El ojo de agua versa sobre esa mutación que despojó a Aguadilla del barrio Borinquen para convertirlo en la Base Ramey. La ironía salpica a la historia— como muchas veces suele— principalmente en lo que respecta al cambio de nominales. Así, estos eventos fungen como un despojo al alma misma que se traducen en una narración cruda.

Tal vez uno de los elementos más llamativos es la soltura del lenguaje del narrador partícipe con relación a los demás entes ficcionales. Es libre, fluido y netamente de aquí. En esencia, de verdad es inocentón en sus inicio y como un avión despega hasta convertirse en una voz madura y, cómo no, angustiada. Rememora a veces aquel periplo a la adultez que el Pirulo de Marqués dibujó con sencillez.

Como se dijo: Hay una metáfora de transformación, tanto de la madurez del narrador como de esas permutas que se sazonan de enigma. Por ejemplo, no tan solo trata aquí como Borinquen perdió su nombre para volverse Base Ramey; si no como por igual las Juanas se cambian a las Jane; la costa aguadillana en su amplitud se vuelve prohibida; y las verjas se erigen como impedimentos al ejercicio mismo de la felicidad .

Dentro de todo, la novela trabaja lo político como una relación simbiótica de la transición sicológica,


sexual y ética del narrador. Es interesante el tono con que el personaje principal sentencia que “Conmigo no. De nacionalista yo no tenía ni un pelo.” pág. 44. Mas, a su vez, en lo recóndito de las entrañas hay una animadversión al soldado netamente invasor. Esto recuerda un poco a The boy without a flag de Abraham Rodríguez.

La suma de particulares ficcionales es colorida: Un protagonista mocano de Rocha, un negro de Guayama, una keipisa pepiniana, un asesino tatuado que, al igual que Garcilaso el Inca, se debate en su condición de mestizo. En la obra hay también lugares que son igual de focales. La mención de las tiendas Sesto en Aguadilla es, sin duda, un sello de que la novela tiene su voz y es del Oeste de la Isla. Las constantes apariciones de los gates aguadillanos juegan confluir similar a las paradas del Santurce viejo. En fin, barrios, sectores, carreteras y otros hacen que se dibuje un mapa bastante exacto.

Vale acentuar que El ojo de agua es una novela bien violenta. Esta obra del oeste esta escrita con sangre. Hay agresiones entre amantes, entre familiares, entre las mismas putas del burdel. Todas estas pasan entonces al crisol del sensacionalismo para que El Clarín— una memoria bien criticada entre los parroquianos de la zona— muestre los vicios más nefastos del chismoserismo borincano.


La novela tiene un paso apurado, casi de despegue de avión. Al final, las cosas seguirán mutando y la narración así lo subraya cuando es sus últimas páginas se retrata el pobre abandono de la Base Ramey y que al final transforma a este espacio en la memoria de algo que dejó de ser un barrio para convertirse en una salida, un escape que el propio narrador usa para perderse y dejar a atrás un pueblo que lentamente se sumerge en la locura.

domingo, 24 de octubre de 2021

Urgencias, displicencias y docencias: Notas de un desplazado que continúa

¡ Nuevamente aquí!

Las pasadas semanas han sido álgidas y cargadas por razones varias. Entre estas, estuve presentando la investigación “¡Qué corazón tiene este país!”: The Politics of Refusal and Self-Government in the Aftermath of Puerto Rico’s 2020 Earthquake12" como parte del American Studies Association Annual Convention 2021 en octubre de este año. 

Esta investigación sigue en curso. Lo que se presentó fue un preliminar que versa sobre los aspecto jurídicos de la beneficencia, elementos sicológicos del altruismo boricua y una amalgama de asuntos constitucionales y teóricos con nuestra carta de derechos. Tan pronto esté revisada y editada mostraré un preliminar en este espacio.

Por otro lado, adjunto aquí la versión editada del PodCast "El sur también existe" del Centro de Estudios Iberoamericanos de la UPR de Arecibo a la cual estoy adscrito. Esta tirada versa específicamente sobre mi línea de investigación en el área de Mundos Posibles, ética y Roberto Bolaño. Pueden darle clic a la imagen que los llevará a la página. El episodio es de casi 3 horas y eso es en síntesis. No niego que es largo, pero me excuso ya que es un intento de resumir mi disertación.


Sobre las críticas de libros pendientes. ¡Lo sé! ¡Se han atrasado! Ante la carga de trabajo eso sucede y más si sigo siendo un simple docente sin plaza que saca de sus recursos y su tiempo para cumplir con este quehacer investigativo. ¡Voy pela'o y a mi ritmo! ¡Breguen con esa!

lunes, 9 de marzo de 2015

Ja Ja Ja, Ana Lydia en la Universidad



No vale la pena dar mucha vuelta para hablar de algo tan cercano como el V Congreso Internacional de Literatura de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Arecibo. La última vez que vi el relojito que aparece en la página web— la cual pueden acceder a través de http://congresointernacio.wix.com/upra2015 —faltaban 16 días, 8 horas, 45 minutos y 6 segundos. Seamos francos, esto está a la vuelta de la esquina y este año merece mucha atención.


Ahora, si bien he intentado, por todos los medios disponibles, hacerle justicia a las colegas Emma Domenech, Yazmín Pérez y Evelyn Jiménez— y a todo el corrillo que por falta de disco duro en mi cabeza he olvidado mencionar— lo cierto es que nunca podré resumir las toneladas de esfuerzo que estas féminas han derramado en pro de este espacio de discusión cultural. Sin embargo, retiro la brillantez del perseguidor sin ánimo de ofensa y lo redirijo a un aparte del congreso que creo es sustancial: Ana Lydia Vega Está En La Universidad. No cabe duda de ello, la cosa va así, en mayúscula y no es para menos.

La presencia de Ana Lydia— y me asigno la licencia de llamarla por el nombre— en el recinto no es el caso que quiero resaltar, sino el hecho de que esté en "la Universidad", en cualquier recinto, en cualquier esquina, cafetería, en fin, donde ustedes lectores quieran. Es algo palpitante y entusiasta porque Ana Lydia le dio forma a ese pensamiento universitario que satisface lo que llamo "conciencia UPR". Digo estas cosas admitiendo que mis palabras están embadurnadas de mi condición de "fan" pero tampoco niego que parte de la universidad que hoy atesoramos tiene algo de las letras de Ana Lydia corriéndole por las venas.


Este fenómeno se percibe principalmente en su ensayística, la cual al día de hoy sigue siendo materia prima de muchos cursos de Español Básico y sigue impactando el pensamiento de cuanto prepa pasa por nuestras aulas. Por lo dicho no quiero restar méritos a los que gozan de su lectura sin necesariamente pertenecer al sistema UPR. Es innegable que Ana Lydia y el ensayo van más allá de la experiencia universitaria para aquellos que nos hacemos llamar sus lectores.

Confieso que en mi caso hay una mezcolanza, un micro-sancocho por llamarlo de alguna forma. Los ensayos de la antedicha fueron un corpus necesario para comprender el Puerto Rico moderno. Para una generación que no vivió el nacimiento, plenitud y ascensión divina del muñocismo; ni los '60 en la Upi, y, es más, para quienes la primera memoria de un temporal fue Hugo, el discurso de escritoras— así en femenino, porque son muchas— como Ana Lydia ayudaron a moldear el juicio para lo que advendría en los '90 y los años del 2000.

 Es cierto que ya no se cimentan los debates que motivaron la pluma de la riopedrense eternamente santurcina, pero no por eso dejaríamos de preguntarnos por donde comenzó la puerca a encorchar el rabo. Por eso propongo una relectura de Ana Lydia, principalmente de sus ensayos. Es justo y necesario porque somos los hijos y nietos de ese urbanismo que se apoderó de Puerto Rico, del eterno debate del español contra el inglés— con el ring rodeado de alambres de púas—, del ELA que anda cojeando por ahí.

Somos la descendencia de esa Loló que se iba a janguear a San Juan y dejaba a su madre esperando hasta las 2:00 de la madrugada. Por otro lado, muchos de los participamos de la huelga del 2010 tuvimos que desarrollar un enorme juicio valorativo acerca de nuestra universidad tal cual los "flower power" de los '60 lo hicieron en su trifulca. Para colmo, recientemente se ha discutido si eliminamos o no la AMA. En sumatoria, y para los incrédulos, la ensayística de Ana Lydia anda por ahí suelta, pero más importante anda suelta en la universidad.

En base a todo esto, recalco: Entre el 18 al 20 de marzo estaremos allí en la UPR de Arecibo. El convite es grande y estarán también Leopoldo Brizuela, Chus Gutiérrez, Lina  Meruane, Jorge Perugorría y Alejandro Zambra. Sin embargo, hay que estar alegres, abriendo la boca para soltar el Ja Ja Ja porque Ana Lydia está en la Universidad.