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martes, 27 de abril de 2021

Conversaciones en espacios de transición: Una mirada al pensamiento de Castoriadis a través de los diálogos

 Cornelius Castoriadis

La insignificancia y la imaginación: Diálogos con Daniel Mermet, Octavio Paz, Alain Finkielkraut, Jean-Luc Donnet, Francisco Varela y Alain Connes.

Minima Trotta

138 págs.

    El periodo de finales del siglo XX se caracteriza por una transición tecnocultural matizada por la informática, la comunicación y la economía. Este momento se sacude con el comienzo de un siglo XXI marcado por la violencia terrorista, el surgimiento de un movimiento innegablemente fascista y una crisis financiera que lleva a pensar si hay mucha diferencia entre estos dos periodos. El pensamiento de finales del XX es llamativo por su aspecto abarcador. Contrario al ánimo demostrado en él, hoy lo que se escucha es una plaga de todólogos ansiosos por ocupar un sitial y recibir uno que otro aplauso. Es un fenómeno que quizá sea producto del vacío dejado por una serie de pensadores que marcaron esa última mitad del XX desde una mirada casi neo-enciclopédica y a la vez emprendedora. No es demasiado


arriesgado pensarlo: Fueron los críticos que pasaron del papel a la tecnocultura y el ciberespacio. Entre este grupo se encuentra el curioso “influencer” previo a redes sociales, Cornelius Castoriadis.

    El texto La insignificancia y la imaginación: Diálogos con Daniel Mermet, Octavio Paz, Alain Finkielkraut, Jean-Luc Donnet, Francisco Varela y Alain Connes es curioso por ser una recopilación de conversaciones que el pensador griego— quien pasó la gran mayoría de su trayectoria en Francia— sostuvo con contemporáneos que se leían entre sí. Estos intercambios están muchas veces mediados por las preguntas de la escritora Katharina von Bülow.

    Con el periodista Daniel Mermet se habla de la insignificancia que caracteriza a la política actual donde los candidatos juegan al marketing con relación a las dos dimensiones que el juego del poder opciona: Primeramente, acceder al poder o, mejor dicho, el ejercicio de alcanzarlo en estas democracias actuales; segundo, hacer algo una vez se llega a ese poder. La banalidad recurrente produce nulidad política a razón de que estos sujetos repiten un patrón similar al pase regio que afectó a la antigua España.

    Se dice aquí que la necesidad de enseñar una “...auténtica anatomía de la sociedad contemporánea...” en las escuelas es, quizá, uno de los elementos para romper el estancamiento democrático. Es una cuestión que se acentúa por la repetición y la falta de inventiva, algo que termina afectando al ciudadano desde abajo, lentamente, infectando veneno. Ante esto, dice el pensador que “[e]fectivamente, no necesitamos grandes discursos: necesitamos discursos verdaderos” pág. 29. Obviamente, esto no se superpone a la responsabilidad que debe buscar el sujeto ante estas nuevas corrientes que muy probablemente no produzcan estos “discursos verdaderos”. Existe una responsabilidad individual por identificar la verdad.

    Aquí se pueden destacar dos ideas sumamente interesantes que indica Castoriadis: La primera se encierra en su expresión “[c]reo que deberíamos ser los jardineros de este planeta" pág. 33. La cual comienza a plantear la importancia de la homeostasis con el mundo, con sus recursos, o sea, una política ecológica seria y alejada de la mercadotecnia banal en que algunas compañías lo han convertido. En segundo término, el concepto de que “...la libertad es la actividad, y la actividad que sabe ponerse sus propios límites. Filosofar, es la reflexión. Es la reflexión que sabe admitir que hay cosas que no sabemos y que no conoceremos jamás..." Pág. 34. Se ata a este elemento de responsabilidad y autolimitación que aparece en el compromiso ecológico a la vez que repercute en los conceptos de autonomía individual y colectiva en otros textos del pensador.

    Con Octavio Paz se discuten la existencia de otra vez el conformismo generalizado que sustituye al individuo en la sociedad contemporánea y va por la misma línea del fenómeno de la autolimitación y responsabilidad. Acusa Castoriadis de un problema ante los individuos totalmente privados o privatizados por la mentalidad de economía total que promueve el capitalismo. Además, un problema que caracteriza esto son los seguidores ciegos, los turiferarios que funcionan por y para los ególatras políticos que capitalizan de dicho conformismo.

     Vale acotar aquí que los intercambios con Octavio Paz se sienten fluidos, bastante paralelos en visión y concepción política. Esta es la parte más abarcadora del texto en términos de política y se distingue de las otras secuencias con los demás interlocutores.

    Con el sicoanalista Jean-Luc Sonnet se entra en el aspecto que más trabajó Castoriadis en sus años en


Francia: La imbricación de un pensamiento político y psicoanalítico que fomentara la autonomía del sujeto y su independencia de lo que llamó modelos exógenos que imponen sus fuerzas en el ser. Allí se dice que “...es preciso que se sepa, sin duda, que entre desear algo y actuar para que se produzca, hay una distancia, que es la distancia del mundo diurno, del mundo social, del mundo de la actividad relativamente consciente, reflexiva, etc." pág. 72. Apunta que esto se ve borroso en ciertas ocasiones a razón de la sustitución de la mitología religiosa por la del progreso indefinido.

    En la conversación con Sonnet también incluye poderosos intercambios sobre Freud en donde se apunta que: "...la verdad no es correspondencia, no es adecuación: es el esfuerzo constante por romper la clausura en la que estamos y de pensar algo distinto; y de pensar no ya cuantitativamente, sino más profundamente, de pensar mejor." Pero, advierte o recuerda la petición de Freud a Max Schur por una inyección fatal cuando para el "Ya no tiene sentido". Así, Castoriadis muy sutilmente recuerda la fragilidad del ser no importa lo abarcador de sus contribuciones o la complejidad de sus descubrimientos. Al final, la falta de sentido es lo que hace que Freud ansíe la muerte y es la gran advertencia que le deja a sus lectores, Castoriadis lo subraya y lo rememora.

    El intercambio con el biólogo Francisco Varela es un verdadero ejemplo de dialéctica: No concuerdan a veces, se intersecan saberes y focos que promueven preguntas. Aquí se discute someramente el poderoso giro que promueve que el científico, junto Humberto Maturana, den el salto de la biología a la filosofía.

    Se recrea en este diálogo la manera en que el concepto de "autonomía del organismo viviente" de Varela y Maturana se imbrica con la idea de una separación de la autoridad extrasocial que Castoriadis ha criticado en la religión, la historia y el materialismo histórico (en una de las críticas más importantes al marxismo). Esta parte es como un espejo de la conversación con Sonnet. Se habla aquí también del componente pasional y social que promueve una autonomía individual que, a fin de cuentas, propenderá a una autonomía de la civilización.

    En unos momentos a los dos no se le entiende, los intercambios se vuelven densos en la discusión de modelos lineales de la ciencia cual si fuera un boxeo de reglas difíciles. Es, posiblemente, porque hay una transición a la discusión del transhumanismo en todos estos intercambios y no se escapa de una que otra crítica relacionada a las ideas de David Chalmers.

    La entrevista con el matemático Alain Connes prosigue con la discusión del problema planteado por Turing sobre las maquinas pensantes. Castoriadis se muestra aquí seguro de su imposibilidad ante la necesidad de lo que identifica como el alma socializada por el lenguaje y por la herencia histórica. Algo que jamás podrá existir en una máquina, según su criterio. Nuevamente, se deja entrever que es un pensador previo al salto al transhumanismo, tema que motivará la primera década del XXI.

    La discusión con Connes también abarca el problema de la cuantificación del espacio, materia que es de origen euclidiano— y que pasó por el cedazo de Kant— y que aparece aquí como un sistema de pensamiento que aún es pertinente y que produce interrogantes en la física. En esencia, Castoriadis apunta que se mantiene entonces la pregunta de cómo el universo físico y el universo matemático intercambian y se superponen.

    Este texto es cortísimo a pesar de lo extenso de las discusiones. Sin embargo, promueve la consideración de como lo interdisciplinario juega un papel crucial en la formulación de un pensamiento de finales del XX y principios del XXI. Contrario a los densos tratados de Castoriadis, el formato de diálogos invita a reexaminar su biblioteca y a considerar la falta de un proyecto que busque nivelar los saberes en vez de ponerlos a competir. En fin, que hay un deber colectivo en estas discusiones muy contrario al afán de importancia y fama que algunos académicos pretenden cultivar, como si la cosa fuera de ellos, o peor, como si ellos fueran la cosa en sí

miércoles, 18 de agosto de 2010

Se vende Independencia: Al por mayor y al detal

La condición política de Francia, una de las cúspides de la democracia, vestigio de una lucha que al parecer continúa en nuestro tiempo, da mucho de qué hablar en términos históricos. (Voltaire debería estar preocupado)
Sucede que mi preocupación aflora ante una noticia revestida de arrogancia, inequidad y soberbia. En puridad, Francia no acepta, de una vez y por todas, que el atropello al pueblo haitiano no es algo del pasado, sino un efecto continuo, un dolor que ha durado siglos.

Nicolas Sarkozy parece haber estado dibujando caricaturas en los bordes del cuaderno mientras estudiaba Historia. O quizás me equivoco (tal y como lo afirman muchas personas). A lo mejor soy yo y mis idioteces, a lo mejor soy yo y mis ganas de ver a los negros en el lugar en que se supone que estén. No por las cuestiones racistas, no por ser un renegado, ni tampoco por querer hacer alarde del mas justo. Simplemente porque Haití es un país con una historia política sin igual.
Opino que la propuesta de Chomsky es válida. No obstante, el lingüista ya tiene fama de loco, de excéntrico sabelotodo y, ante los republicanos (y quizás hasta para los republicanos ultramarinos), de un empedernido vanguardista liberal.
Les presento un ejemplo de lo que se llama “racismo internacional”, o quizás pueda llamarse “alergia al tercer mundo”; otro error elefancíaco de lo que algunos absurdos con intención inocua llaman modernidad.



Francia no devolverá a Haití el dinero cobrado por la independencia
Por RFI


El Gobierno responde así a la petición de un grupo de intelectuales encabezados por Noam Chomsky, que defendieron la propuesta de CRIME, un polémico colectivo que defiende esta causa. El 14 de julio, esta asociación sacó un vídeo en una web que simulaba ser del Ejecutivo francés, donde un falso representante de Francia anunciaba que accedía a devolver el dinero a Haití.
Francia no devolverá a Haití el dinero que le cobró por su independencia hace dos siglos. Lo confirmó esta semana la portavoz adjunta del Ministerio de Exteriores francés, Christine Fages, quien respondió así a la solicitud formulada por un grupo de intelectuales encabezados por Noam Chomsky en el diario francés Libération.
La carta iba dirigida al presidente francés, Nicolas Sarkozy y, en ella, los firmantes valoraban en 17.000 millones de euros el valor de la deuda que tendría que abonar el Gobierno francés por permitir en 1804 la independencia de la colonia: a cambió exigió 90 millones de francos de la época, que Haití estuvo pagando hasta mediados del siglo XX.

Según los firmantes, el pago fue exigido "para compensar a los antiguos colonos propietarios de esclavos” por la pérdida de los beneficios que les reportaba esa actividad. Ahora, piden que se tenga en cuenta ese pago para paliar las “necesidades financieras urgentes” de este país a raíz del terremoto.

El Gobierno francés no ha querido polemizar en demasía con Chomsky y y otros intelectuales que suscribían la misiva, como Naomi Klein o los europarlamentarios Daniel Cohn-Bendit y José Bové. “No es nueva la reclamación”, aseguró Fages, quien considera que su Gobierno está colaborando muy activamente para ayudar a Haití.

"Desde el terremoto, Francia ha consagrado 24 millones de euros a la respuesta humanitaria en el país ", aseguró. También ha señalado que Francia ha condonado los 56 millones de deuda moderna que el país caribeño había contraído con ellos.

Los intelectuales formularon su petición a raíz de que el Gobierno francés anunciara que estaba pensando tomar acciones legales contra un grupo llamado CRIME que, para reivindicar ese dinero para Haití, realizó una página web idéntica a la del Ministerio de Exteriores francés y anunció el 14 de julio, en un video, que Francia devolvería la deuda de la independencia de este país, uno de los más pobres del mundo.