lunes, 14 de febrero de 2011

Rey Andújar: Ganador del Concurso Literario Letras de Ultramar 2010


Felicitaciones a mi pana Rey Andújar por su más reciente logro: El premio en la categoría de cuento en el Concurso Literario Letras de Ultramar 2010.
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(Tomado de atanay.com)

Anuncian ganadores del Premio Literario Letras de Ultramar

Nueva York. (Atanay.Com).-Los escritores dominicanos residentes fuera de la isla, Rubén Sánchez Féliz, Rey Andújar, y Daniel Baru Espinal Rivera, fueron declarados ganadores del Concurso Literario Letras de Ultramar 2010.

Rubén Sánchez Féliz, residente en Nueva York, ganó el premio en el género Novela con la obra Los muertos no sueñan; Rey Andújar, quien reside en Puerto Rico, ganó en el género de Cuento con la obra Saturnario; y Daniel Baru Espinal Rivera, sacerdote dominicano radicado en México, en el género Poesía, con el poemario Roja iconografía de los otoños.

El jurado de novela estuvo integrado por los escritores Avelino Stanley, Manuel Salvador Gautier, y Jorge Carrigan. El de cuento por Pedro Antonio Valdez, Máximo Vega, y Aquiles Julián. Y el de poesía estuvo integrado por Cayo Claudio Espinal, Rhina Espaillat, y Leopoldo Minaya.

El anuncio fue hecho en la Sala de Eventos Andrés Francisco Requena, del Comisionado Dominicano de Cultura en los Estados Unidos, localizada en el 541 al oeste de la calle 145, 2do. piso, casi esquina a la avenida Broadway, en Manhattan.

El comisionado dominicano de Cultura, Lic. Carlos Sánchez, felicitó a los galardonados y dijo que en esta versión se rompió el récord en participaciones, con 76 obras presentadas a concurso, 15 en la categoría de Novela, 20 en Cuento y 41 en Poesía.

El evento por primera vez fue presentado en inglés y español y contó con la colaboración del Upper Manhattan Arts Services Team, UMAST, de la Harlem Arts Alliance.

Letras de Ultramar tiene un premio en metálico de US$5,000 dólares y un certificado por género. Los ganadores participarán además en calidad de Invitados de Honor en la XIV Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2011, a celebrarse en el mes de abril de este año.

El Concurso Literario Letras de Ultramar, dirigido a incentivar, reconocer y promover la creación literaria de los escritores dominicanos que por diversos motivos han establecido su residencia fuera de su lar nativo, fue convocado en su primera versión el año 2005 para el género Poesía, y el libro ganador de dicha convocatoria fue Saint Domingue, 2044, del escritor Osiris Vallejo. Reminiscencias, libro de cuentos del escritor Keiselim A. Montás, fue el ganador del concurso en 2006.

En 2007, la novela A la sombra del flamboyán, de Dinorah Coronado, fue la ganadora. En 2008, Antonio Méndez obtuvo el premio con su libro de ensayos La mujer dominicana: inmigrante en busca de la igualdad. Y en 2009, ganó la obra de teatro La redonda peña despeñada, de Jimmy Valdez.

Las obras ganadoras serán publicadas por la Editora Nacional, en la Colección de Ultramar, y presentadas formalmente como parte del programa de la XIV Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2011.

La entrega de los premios se realizará en marzo. Para más información, llamar al (212) 234-8149, o visite nuestra página de Internet: http://www.codocul.com/.

domingo, 13 de febrero de 2011

Por ahí se avecina la segunda edición de Reyerta TV

                                                                (Tomado de krasus.deviantart.com)

La recurrencia es uno de los síndromes más populares para la literatura. El constante volver a una página, una línea, una estrofa o solamente tener esa contraportada del título que todas las noches buscas para releerla es un fenómeno con el cual los viciosos (confesión del autor) se deleitan.


En las olas de este mar de letras que me dedico a construir estuvo por cierto tiempo Reyerta TV, un libro manuable, sumamente entretenido y simplista. Sus construcciones eran sencillas con una temática urbana y violenta que hacía zig-zags con las llamadas novelas ilustradas (Sin City y Watchmen) y los temas de la mediatización.

Juanluis Ramos presenta el producto de una generación criada frente a la pantalla, que se desenvuelve en un día a día violento y que no tiene ni gota de pudor en hablar de cosas que no saben pero que las han visto en la programación diaria. Este texto ha resucitado la figura de Robert Merton, en cuanto a su apuesta a la teoría de la insensibilización del ser humano por medio de la adecuación a la violencia de la sociedad.

Si desean leer la reseña que este espacio dedico a Reyerta TV pueden acceder a la nube de etiquetas en la barra derecha; por ahí estará Reyerta TV y Juanluis Ramos.

De paso, adjunto la entrada de la colega Yolanda Arroyo Pizarro en el blog Boreales:


Como un acto de solidaridad con todas las mujeres que han sido víctimas de violencia doméstica y de aquellas pocas que han sobrevivido, el PEN Club de Puerto Rico y la Librería Mágica convocan a la lectura de poesía “13 Rosas y una Lola para el amor” que se llevará a cabo este lunes 14 de febrero, día de San Valentín, a las 7:00 p.m.

jueves, 10 de febrero de 2011

Entre Altucher y Gómez Pin: ¿Vale la pena ir a la Universidad?*

Vivimos en un mundo que cada día avanza hacia un abismo producto, en gran medida, de una cultura capitalista impuesta a nivel global y el advenimiento de un discurso que en palabras de Víctor Gómez Pin buscan la “condición genuflexa” de la ciudadanía. La nota que resalta constantemente es un ataque al saber, a la cultura del conocimiento y sobre todo un afán por la opresión del biopoder que paulatinamente ha infectado al ciudadano imprevisto, convirtiéndolo de paso en un acólito del nuevo estado despótico de corte libertario. Sólo para sazonar estos panoramas, nos encontramos con los profetas de la economía, los llamados analistas de Wallstreet que en poca o gran medida sientan las bases para que el engranaje que mencionamos se eternice. Así, este miércoles, James Altucher reforzó su teoría de que enviar la gente a las universidades es una pérdida de tiempo. Nos topamos nuevamente con el fenómeno de sacrificar la mente por el dinero y su contraportada, el de morir de pie o vivir de rodillas.


James Altucher es un supuesto experto en economía, creador de espacios cibernéticos que se han vendido por par de miles de dólares, bachillerato en computación de Cornell y maestría de Carnegie Mellon. En resumidas cuentas: un tipo quisquilloso, espejuelos encorvados y una apariencia al estilo “Honey I shrunk the kids”.


                                                      (Tomado de businessinsider.com)

La fama de Altucher alcanzó nuevas latitudes por las discusiones que llevó a cabo en diferentes espacios televisivos y cibernéticos en torno a las consecuencias económicas de ir a la universidad. Crudo y franco, su cita célebre es: “Sending your kids to college is a bad idea”.

Esta vez el controversial comentarista asestó otro debate sobre el mismo tema en la página de Yahoo. Según Altucher, un estudio reveló que después de los primeros dos años universitarios, 45% de los estudiantes no aprenden “nada”. Más aun, el estudio señala que luego de los cuatro años de universidad, el 36% de los estudiantes aprenden “casi nada”. Además, fue enfático en lo que ya se puede decir que es conocimiento popular, o sea el hecho de que las universidades estadounidenses cada día están más caras. (Considerando de una vez los costos de vivienda, libros, materiales, ropa, transportación; etc, etc.)

Altucher dio varias recomendaciones para paliar este problema:

Start a business.

Work for a charity.

Travel the world.

Create art.

Master a sport.

Master a game.

Write a book.

Make people laugh.


                                                                     (Tomado de 4.bp.blogspot.com)

No faltará poco para que algún energúmeno puertorriqueño, al hablar de la situación de la Universidad de Puerto Rico, comience a citar recientes “estudios que indican” tal y cual cosa con un aura de saber lo que dice y aportar al desarrollo económico y social de la Isla. Lo triste es que muchos considerarán la propuesta de Altucher con expectativas de aplicarlo al contexto en que vivimos sin ninguna consideración de las diferencias ideológicas y sociales que siempre nos diferenciarán de los Estados Unidos.

No obstante, sería un absurdo no hacerle caso a Altucher, no porque tenga razón sino porque su misión es desarrollar un mundo más competitivo para el supuesto “mercado libre” de los pequeños consumidores a la vez que contempla el agigantamiento de Wallstreet: Altucher debe ser refutado.


                                                            (Tomado de hometownboy.files.wordpress.com)

Recientemente sigue resonando la crítica a la universidad mercantilizada, expuesta a los subterfugios del mundo económico como si fuese una fábrica de reses ingenuas destinadas a la producción. Dóciles, amables y pagadas al mínimo federal. Como indica Melanie Pérez Ortiz “la universidad feudal (el país feudal) donde todo se decide desde arriba con la esperanza de que la gente se quede callada y acate.” En puridad, esta crítica es la mejor forma de contrarrestar la filosofía pragmatista que poco a poco se quiere ir adueñando de las discusiones mediáticas con el fin de desarrollar un discurso para las próximas décadas. Hay que enfrentar, cuestionar y sobre todo indagar los fundamentos para este tipo de conciencia universitaria que trastoca un baluarte que se ha tardado siglos en construirse.

Según lo dicho: ¿Qué pretende informar el estudio basado en el texto Academically Adrift: Limited learning on college campuses? ¿Qué significa aprender “nada” o “casi nada”? ¿45% y 36% no son menos de la mitad? ¿Qué sucede con el 55% que luego de los primeros dos años si aprende algo o con el 64% que hace lo mismo luego de los cuatro años de universidad?

Insinuar que a la universidad se viene a perder el tiempo es el “slogan” de los “Community Colleges” puertorriqueños que pretender bautizarse como universidades. Esa aseveración es una falsedad de proporciones titánicas. Sería negar que la primera experiencia universitaria del alumno es inocua e improductiva. O sea, según Altucher y otros gurus, los cursos de español, inglés, matemática, educación física, etc. que refuerzan o complementan las destrezas que se supone que el sistema de educación pública haya inculcado, no producen nada o casi nada. Peor aún es dar por cierto que el ser humano que pasó por el crisol universitario, luego de cuatro años, haya aprendido “casi nada”. O sea: Sicólogos, Ingenieros, Hispanistas, Maestros, Arquitectos, Comunicadores, Trabajadores Sociales, Planificadores, Químicos, Sociólogos, Economistas, Filósofos, Biólogos y, no en sentido peyorativo, hasta oficiales del ROTC que aprendieron “casi nada”.

Altucher representa la antítesis de su mismo razonamiento, sus dos títulos universitarios le han abierto un camino al llamado “éxito” estadounidense (dinero, fama y el sueño americano). Aunque lo negó, sus dos hijas seguramente terminarán asistiendo a una universidad privada de prestigio tipo “Yvy”. A fin de cuentas, desnudando la caricatura del “computer geek” que habla de economía, Altucher busca perdurar a los suyos en la entronizada bolsa de valores mientras recomienda a la ciudadanía a escucharlo porque él “sabe” (Sólo por ridiculizarlo, si Altucher es un producto universitario entonces también aprendió “casi nada” luego de su experiencia).


                                                        Víctor Gómez Pin  (Tomado de www.fcmanrique.org)

Remito nuevamente a la construcción hecha por Víctor Gómez Pin en sus intercambios con Felix de Azúa, o sea, la “condición de genuflexión” es el norte de estos sistemas. No porque suene lindo o porque sea pegajoso, sino porque el discurso de Altucher y el de otros intermediarios entre el pueblo y el conocimiento buscan sólo eso: ponernos de rodillas en actitud de reverencia y callar.

* Publicado originalmente en laacera.com

martes, 8 de febrero de 2011

Crítica de Libros: Yara y otras historias de Patricia Schaefer Röder



Yara y otras historias
Patricia Schaefer Röder
Scriba NYC
263 páginas


            Yara y otras historias, es una colección de relatos que resalta la tradición del cuento latinoamericano dentro del contexto de lo ecológico, lo cotidiano y lo humano. Su autora, Patricia Schaefer Roder, construye con un verbo limpio y sutil un texto compuesto por 35 relatos que varían en temática y técnica.
            El libro comienza con el relato que lo bautiza, “Yara” el cual presenta la dualidad de una mujer encerrada en la ciudad, que luego viaja a su tierra natal donde experimenta un tipo de metanoia. Yara es a la vez mujer y deidad natural, se comporta como un dios aburrido en una ciudad llena de gente insociable y percibe una atracción hacia el agua. Este cuento separa el tono que encontraremos en el resto de los relatos donde el personaje es femenino, así Schaefer Roder presenta en su ficción a mujeres fuertes que sobrellevan la vida y destruyen estigmas.
Otro de los elementos de este libro es la agrupación de cuentos que, en claro surrealismo, divierten al lector por estar redactados con palabras que empiezan con la misma letra. De esta forma tenemos relatos llenos de palabras que comienzan con la letra “l”, la letra “e” y así sucesivamente.
Además, la autora emplea constantemente el uso de la primera persona en tiempo presente para dar una sensación cinematográfica a la elaboración de las tramas. Esta técnica no sólo sienta las bases en la prosa narrativa sino que se extiende a relatos que solamente están compuestos por diálogos. Ejemplo de lo anterior son los cuentos “Travesía” (donde se explora el relato de corte sicológico embebido de los elementos del terror o lo fantasmagórico) y “Loba” (donde se explora la compasión y fidelidad de una mascota, incluso para asistir al suicidio de su dueño).
Otro aspecto de los relatos de Schaefer Roder es la inclusión de la conciencia ecológica en el lector. De esta forma “Yara” se une a relatos como “Amanece” en donde se critica vorazmente a las empresas petroleras y el cuento titulado “Selva”.
Yara y otras historias no deja a un lado el elemento de lo morboso al estilo naturalista de Quiroga. Bajo esta impresión se encuentran los relatos, “El corte”, “La cena” y “Mediodia”, donde el ser humano experimenta el sentimiento de la invisibilidad.
Patricia Schaefer Roder nos presenta en Yara y otras historias un collage de cuentos donde predomina un lenguaje sencillo que amablemente no es repetitivo ni aburrido. Esta colección trabaja temas que interesarán a una multiplicidad de lectores y se presenta como una formidable apuesta para la literatura joven.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Vargas Llosa y el placer de lo oculto

(Imagen tomada de elmundo.es)

El pasado domingo 30 de enero llegó a mis manos, con afanada costumbre, un ejemplar de un rotativo nacional que incluye la columna del recién premiado Nobel, Mario Vargas Llosa. Esta vez el laureado literato señalaba la dicotomía en las esferas que desarrollan los espacios de información. Al parecer, a razón de esto, bautizó el escrito como Lo privado y lo público. Lo que parecía inicialmente como una especie de exégesis sobre las diferencias entre los focos donde la razón comunicativa pierde un poco de su “razón” y otros donde la mantiene, se convirtió en una enorme sarta de críticas contra Julian Assange sin aparente relación causal con las esferas de discusión.


Vargas regresa a lo que en días pasados me pareció una lectura dual en la cual su opinión es eco de la de otros intelectuales de renombre. Se forma entonces un claustro al nivel del texto y el subtexto donde subyace una fuerte barrera para la crítica. Al final el escrito será un abrazo intelectual entre el escritor Fernando Savater (en el caso que nos atañe) para criticar a quien, a nuestro parecer, ya esta inmune a la crítica, el pecador más grande del “lifeworld” habermasiano, el señor Assange.

En el caso de esta reciente columna, el afanado autor de El pez en el agua y ex candidato por el Frente Democrático a la silla presidencial de Perú, fundamenta sus conclusiones en un artículo que apareció en la revista Tiempo (Times) en donde Savater ensaya, según Vargas Llosa, que:

[L]as informaciones y opiniones confidenciales que han salido a la luz eran ya sabidas o presumibles por cualquier observador de la actualidad política más o menos informado, y que lo que prevalece en ellas es sobre todo una chismografía destinada a saciar esa frivolidad que, bajo el respetable membrete de transparencia, es en verdad el entronizado “derecho de todos a saberlo todo: que no haya secretos y reservas que puedan contrariar la curiosidad de alguien… caiga quien caiga y perdamos en el camino lo que perdamos”. Ese supuesto “derecho” es “parte de la actual imbecilización social”.

Esa supuesta caída al idiotismo se presenta como un mal social que difumina las diferencias entre el espacio público y el privado como consecuencia directa del internet. Vargas saluda la libertad que los multimedios han traído a los pueblos oprimidos, pero a su vez lamenta la supuesta pérdida de confidencialidad en lo económico, lo político, la defensa, y el orden público subrayando que el “resultado de semejante exhibicionismo informativo sería la parálisis de las instituciones”. (Todo esto sin mencionar a Facebook)

Es así como el autor redefine lo que es el espacio privado e identifica su destrucción a causa de ciudadanos cibernéticos como lo es Assange, no sólo por el hecho de la divulgación, sino por alimentar el “voyerismo universal” de aquellos que viven una cotidianidad que se nutre de los espectáculos.


                                                         (Imagen de webandbeer.com)

Sólo por ser cuidadosos: ¿Debemos avalar totalmente lo que indica Vargas Llosa? ¿Hay que decir que sí ciegamente porque él es el Nobel y nosotros los noveleros? ¿Se ha redefinido el espacio público y el privado de una manera barbárica o simplemente sigue un patrón proteiforme que con el tiempo rendirá otras cosechas?

La situación en la que nos coloca Vargas Llosa, simplemente raya en el absurdo marco del Ouroboros, la serpiente que devora su propia cola, el eterno retorno nietzcheano, donde inevitablemente lo público y lo privado quedan indefinidos porque son solamente sujeciones de los ordenamientos políticos, no de sus ciudadanos. Ignorar que los medios (o mejor dicho los multimedios) han revolucionado las costumbres, los mores, las percepciones sociales, es dejar a un lado el gran cambio del siglo 21. Bien apunta Roche Morales en un artículo crucialmente bautizado La verdad periodística, el control de la información y la transparencia: el caso de Wikileaks, cuando indica que el asunto de Wikileaks es una metamorfosis comunicativa atisbada de un revuelo que surge con:

[L]a revolución cultural que ha generado el desarrollo del ciberespacio en lo que respecta a la circulación libre de contenidos y las posibilidades que las nuevas tecnologías ofrecen para romper el cerco informativo impuesto por estados y/o corporaciones en aras de su beneficio y en perjuicio de la ciudadanía.

Lamentablemente Vargas Llosa apuesta a un tipo de crítica donde las divulgaciones de los supuestos “chismes” diplomáticos de Assange tienen la habilidad de mancillar el orden de los estilos de vida sólo de los ciudadanos mas no de los gobiernos. Si Vargas Llosa tuviese razón en esto, se vierte la culpa a los espectadores no a los que controlan el flujo de las comunicaciones. Porque ellos son los sedientos, los insaciables buscones que necesitan a un demonio informático como Julian Assange (a quien Vargas señala como el Oprah Winfrey de los escándalos político-internacionales) para poder llenar sus desocupadas vidas.

Al parecer, el autor de La guerra del fin del mundo, prefiere desacreditar por completo a la humanidad que se sienta a ver la “realidad” desenmascarada por Julian Assange por dejar tranquilo a los santificados funcionarios políticos. Parecería que en vez de estar viendo los 250 mil documentos que desnudan y humanizan a los gobiernos (en especial al de los EE. UU.) Vargas Llosa aconsejaría que la gente se entretenga con Laura Bozo, Maripily, los tribunales fatulos para resolver charlatanerías y toda la composta televisiva que se nos ofrece día a día. Como esboza en tono irónico Atilio Boron:

[N]o se supone que tales designios y maniobras deban ser conocidas por el gran público que, como lo viene denunciando Noam Chomsky hace décadas, debe ser mantenido en la ignorancia o, peor aún, sometido a perversas campañas para embrutecerlo y estupidizarlo y, de ese modo, facilitar la labor de sus opresores.

Es así como, luego del escándalo de Wikileaks, nos quedamos con la nada de los ordenamientos, un leve residuo de lo que se supone que sean. Afirma Vargas que esta afrenta contra la vida, materializada en las acciones de Julian Assange, evanecen la esfera de lo privado y corrompen los propósitos más humanos porque se destruye todo aquello que “está subordinado al cuidado de ciertas formas, como el erotismo, el amor, la amistad, el pudor, las maneras, la creación artística, lo sagrado y la moral.” Sin embargo, ninguna de esas cosas se supone que interesen en las relaciones diplomáticas que fueron transparentadas por Assange. Lo que se busca es colocar el cascabel al gato, enfrentar la ocultación de información por parte de los poderes, parafraseando a Dussel (creo que no me cansaré de hacerlo) salir de la quejumbrosa situación de dominio y por una vez llegar a la liberación, en este caso empezando por la información. En puridad, valiéndome de la redundancia, la liberación del conocimiento para un conocimiento de la liberación.

Ante este marco de posibilidades podríamos inventar algunos supuestos por los cuales Vargas Llosa ataca a Assange (junto/apoyado con/en Savater), de entre los cuales, solo uno me llena de cierta intriga: ¿Acaso estará afectado el ex candidato presidencial por la revelación en sus debates contra el candidato del Partido Cambio 90, Alberto Fujimori, de sus experimentaciones juveniles con la marihuana y otros opiáceos? ¿Podría ser que más allá de posturas políticas libertarias, Vargas Llosa encuentre en Assange la encarnación de esa burla a la que fue sometido y que algunos atestiguan fue crucial para perder las elecciones peruanas?

Assange será lo que sea, pero su labor se limitó a demostrar que los gobiernos no son lo que son y que inevitablemente sufren de las mismas circunstancias sociales que se dan en los grupos sociales inferiores o mejor dicho subyacentes: chismes, burlas, socarronerías y payasadas.
                                               (Imagen tomada de commons.wikimedia.org)


Sólo, a modo de ejemplo, nos queda evaluar con el mismo crisol que Boron (quien ya atestiguaba que Vargas Llosa no se quedaría sin tirarle su agüita a Assange). Si de los 250 mil documentos filtrados, la mayoría contenía información que se sabía o se presumía (cosa que admite Vargas), si Assange es el Oprah Winfrey del ciberespacio: ¿Para qué criminalizarlo? ¿Para qué bloquear el portal Wikileaks? ¿Para qué ridiculizarlo y perseguirlo? ¿A quién le hace daño o a qué le pudiera hacer daño en un futuro?

Para Vargas queda su propia cita: “En esto consiste la autenticidad o sinceridad del novelista: en aceptar sus propios demonios y en servirlos a la medida de sus fuerzas.” Para el mundo: 250 mil documentos y otros millones por venir.

martes, 25 de enero de 2011

Crítica de Libros: Pensamiento e ideas-fuerza de la educación en derechos humanos en Iberoamérica



Pensamiento e ideas-fuerza de la educación en derechos humanos en Iberoamérica
Abraham Magendzo, Editor.
Ediciones SM
371 páginas

Pensamiento e ideas-fuerza de la educación en derechos humanos en Iberoamérica es un texto de pertinencia social, política y pedagógica en nuestro contexto caribeño. Esta obra centra la postura doctrinal que por años ha caracterizado a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura, mejor conocida como la UNESCO.
La obra fue redactada por un ecléctico y nutrido grupo de ensayistas que varían en visiones de un conglomerado de países que abarca desde Argentina, México, España y el Caribe, entre otros. 14 ensayos componen el corpus de este texto, en ellos se analizan diversos paradigmas y retos de la educación en derechos humanos y para una cultura de paz.
El concepto de ideas-fuerza proviene del término acuñado por Alfred Fouillé con el cual, desde una perspectiva filosófica, estudia las ideas que motivan a la acción. Al pasar las páginas de esta publicación el lector comprenderá por qué la mayoría de las entidades e instituciones gubernamentales y cívico-políticas han fallado. Como señala el editor Abraham Magendzo, los regímenes han echado a un lado las posibilidades de educar a la ciudadanía sobre unos valores éticos y pedagógicos en miras a encontrar la gran transformación política que desde hace años venimos buscando. Como máximo común denominador, todos los autores apuntan a una transformación social a través de la educación en derechos humanos.
En este trabajo resaltan los escritos de José Tuvilla, de España, Rosa María Mujica, de Perú y las puertorriqueñas Anita Yudkin Suliveres y Anaida Pascual Morán, entre la rica variedad de trabajos informativos que se ofrece.
En el caso particular de nuestra Isla, Pascual y Yudkin elaboran un trabajo expositivo de primer orden en un escrito titulado Pensando el quehacer de la educación en derechos humanos y para una cultura de paz en Puerto Rico. En él, las profesoras del recinto riopedrense de la Universidad de Puerto Rico identifican 5 ideas-fuerza, a saber: (1) equidad y diversidad, (2) calidad de vida, (3) equidad intergeneracional, (4) autodeterminación y (5) cultura de paz y derechos humanos.
El trabajo de estas profesoras articula los conceptos de la educación para la paz y derechos humanos al contexto puertorriqueño, resaltando los programas de Zona Escolar Libre de Drogas y Armas, la Coalición Puertorriqueña contra la pena de muerte y los trabajos de la Comisión de Derechos Civiles del Colegio de Abogados de Puerto Rico. No obstante, las autoras reseñan que uno de los movimientos masivos que puso en marcha la praxis de las ideas-fuerza fue la lucha por la salida de la Marina de los Estados Unidos de la isla de Vieques.
Pensamiento e ideas-fuerza de la educación en derechos humanos en Iberoamérica es un texto abarcador y multidisciplinario. En él encontrarán una vasta amalgama de experiencias acerca de los temas sociales de diferentes países de Iberoamérica. Se lo recomiendo a los inclinados a la temática política, social, jurídica y a aquellos que se han dedicado a apoyar los movimientos civiles de Puerto Rico. Pero muy en especial, se lo recomiendo a los maestros y educadores de todos los niveles de enseñanza, en estas páginas encontrarán un nuevo paradigma educativo y quizás la solución al problema curricular que por décadas a aquejado a Puerto Rico.
Amigos los espero en la próxima página de Crítica de Libros, les desea feliz 2011, su amigo NEVS.

martes, 18 de enero de 2011

Reflexiones para una apuesta a la periferia*


A veces para pensar hay que dejar a un lado ciertos estigmas que llevan etiquetas que oprimen y destruyen por ser posiciones centristas y confeccionadas desde los valores de la supremacía. El dominio- el control- es en cierta medida una ráfaga de aquello que Dussel con tanto verbo ha criticado: La devaluación del nosotros ante la posición del ellos, o sea, de los dominantes. Es así que comienzo esta añadidura a la novela, otra entrada más a las discusiones que han fomentado ESTE y otros espacios. Volvemos a repensar la Universidad, esta vez desde el marco de lo centrifugado.


El dominio caracteriza el discurso que se ha dado tanto por parte de la administración como por algunas personas que no pertenecen a la misma. Sigue el mismo patrón de diferenciación, la construcción de la otredad y el fomento al desvinculo. Estos discursos siembran una línea de pensamiento que busca a todo dar el separarse del problema universitario. El “no es conmigo”, “yo no me meto en eso” y el “allá ellos” figuran como la nueva apuesta de algunos en un momento en que el eclipse se vislumbra al darse los procesos de pago matrícula.

Esa corriente discursiva es fomentada por la mediatización de dicha postura atribuible sólo a la parte con poder (confieso que este absoluto es debatible). Anuncios en periódicos, televisión y radio acaparan el enero del 2011, acentuando de esa forma las ansias de “nuevo comienzo” que algunos auguran. Otros, terceros en la relación con la Universidad (y en su mayoría familiares) dan esperanza al hecho de que su estudiante está próximo a graduarse. Ya se sale de ese revolú, ya no formará parte del desorden. Así, lo que hemos enunciado propende a la creación de un ex alumno ajeno a los procesos, un remojo en el río al igual que Aquiles. La llamada “universidad de pasadita”, “fábrica de desempleados” etc., etc. y etc.

Aquí yace el nuevo terror, o sea el miedo al fracaso (que a la vez redunda en el miedo a asumir posturas políticas). El imperativo del dominante se combina con la imaginación a favor del caos. Es así que la relación sinalagmática entre poder y amenaza invisible se duplica o refleja así misma, omnipresente (endiosada). Slavoj Zizek, La suspensión política de la ética. Al final el coeficiente es una persona que prefiere no participar de los procesos porque se ha creado un miedo más allá al ser catalogado como inferior por los apoderados, sino a ser parte de un llamado fracaso.



Estas meditaciones no van solitarias por estos andares. Surgen mayormente de la noticia de la “pausa” al programa sub-graduado del Departamento de Estudios Hispánicos del Recinto de Río Piedras. Esta información debería revolcarle las tripas (por lo menos) a todo aquel que asegure tener por lo menos dos onzas de dignidad.

El aguijón al corazón fue fuerte porque, a pesar de ser egresado del programa de Mayagüez-fundado por los Profesores Álvarez Nazario y Josefina Rivera-, la sensación de arrebatamiento es genuina. Me han quitado algo, aunque- en puridad- ha sido el resquebrajamiento de la expectativa de alguna muchacha o muchacho que (como yo en el pasado) optaba por ingresar a dicho programa. La mala nueva me remontó a aquel tiempo en que confundido y deseoso llené la bolita para que enviaran los resultados de mis pruebas al Departamento de Hispánicos: Porque quise ser hispanista, porque amo la literatura, porque después de llenar la bolita en la hoja de opciones y tomar la decisión regresé a mi alcoba a terminar de leer Póstumo el transmigrado de Alejandro Tapia y Rivera (dicho sea de paso un excelente regalo de Reyes Magos de aquella última Navidad de Escuela Superior –Sí, tomé la buena costumbre de pedir libros en vez de juguetes-).

Sin embargo, el nuevo ex alumno ha recibido el duro golpe de la tergiversación, el no sentirse a fin con su alma mater. Desgraciadamente, ha aprendido a negarla. Puede haber diferencias de criterio con lo que expreso y ojalá no terminen en otro artículo de “tiraera” en el ciberespacio, pero la realidad es que el discurso de la minusvalía aflora aquí y allá. Se ha construido una UPR ajena, un lugar incómodo, un túnel donde uno entra por un lado y sale por el otro en busca de esa paca de dinero, de ese carro, de esa casa que a todos se le promete. Que es simbología del éxito en la idiosincrasia boricua.

Ante esto, mi experiencia fue un tanto distinta. El gran sufrimiento previo a dejar el Colegio fue mi preocupación desde el momento en que me envicié con la savia del Departamento de Estudios Hispánicos: ¿En dónde iba a conseguir a las Humanidades? ¿Con quién iba a hablar de libros? ¿Dónde vería una obra de teatro? ¿Qué pasaría con las noches de tertulia?

Algunos argumentarán que en el Tapia, que en la Tertulia…PERO NO. Jamás existirá un espacio humanístico como la Universidad. Ese estado, ese sentido de permanencia, eso es lo que el discurso del dominio abunda y conspira a mancillar. O sea, la Universidad es nuestra, no tuya. Entra, coge las clases y vete.

El dominar implica el conquistar, ese ha sido el norte de aquel que impone. Si se quiere, llévese a lo político y observe como un país domina por fuerza, por moneda o por la voz de la ley. Llévese a lo histórico y lea los nombres de los que escriben dicha “historia”. Llévese a lo filosófico y encuentre La voluntad de poder, (sólo como ejemplo y hago mención con los debidos respetos). En fin, instancias en donde lo céntrico, la postura del dominio, abarca el discurso y luego sienta la pauta que los demás (conquistados) deben seguir por tener la potestad de bautizar como exitoso o como fracasado a los de abajo.



Afirma Dussel en Philosophy of Liberation, que aquellos que se mantienen en el centro optan por circunscribirse a esa realidad. Carecen de la visión que garantiza la periferia. O sea, que la capacidad creativa e innovadora proviene de aquellos fuera de la línea conductual del dominio. Ese juego está presente, se reconoce de antaño. Por tanto re-fraseamos: La abrumadora postura del que observa es capaz de traer ese cambio.

A razón de lo esbozado, mi apuesta es a los ex-alumnos. A que busquen en los recodos de la memoria, a negarse a la educación “de pasadita”. A valerse de su posición periférica para adentrarse a lo que es y será su alma mater. A no amedrentarse por el discurso de dominio y no sentirse excluidos de los espacios de fricción comunicativa. Allí puede urgirse el cambio, la transfiguración de las posibilidades.

Sentarse en la banca a ver como los de ahora juegan el partido es contraproducente. Aun es tiempo, aun son de la YUPI. No participar sería en cierta medida ceder a la subyugación invisible de la amenaza.

Si existiera esa subyugación no podría estar escribiendo en este espacio. Las discusiones- las que ya están plasmadas y las que vendrán- generan focos donde el dominio (censura) NO ES EL NORTE. De nada valdría utilizar esos puntos de fricción si los mensajes produjeran ese vacío perturbador que se allega al momento del aburrimiento. Porque para muchos, o para algunos, silenciar es una opción. Para otros, el dominio es la vertiente. Pero, para el resto la claudicación no puede ser un destino. Es hora de encausarnos hacia un pensamiento universitario puertorriqueño, un pensamiento de todos.

lunes, 10 de enero de 2011

Crítica de Libros: Luis Munoz Marín y la palabra trashumante: Biculturalidad, identidad y poesía 1919-1924.


Luis Munoz Marín y la palabra trashumante: Biculturalidad, identidad y poesía 1919-1924.


Giannina Delgado Caro

Isla Negra

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Luis Muñoz Marín y la palabra trashumante es un texto que abarca un análisis minucioso de los procesos discursivos y artísticos que rodearon a Muñoz Marín durante sus primeros años de formación política. El libro comprende la época entre 1919 y 1924, momentos cruciales que develan cómo Muñoz se empapó de los grandes movimientos poéticos, narrativos y periodísticos que marcaron la década del 1920 en Nueva York.

La obra de Delgado Caro es un espejo en el cual se refleja la discusión de la biculturalidad y las transiciones que tanto a marcado a las comunidades puertorriqueñas de la diáspora. La autora presenta a un Muñoz sumamente poético y meditativo sin separarse de un análisis minucioso de las lecturas hechas por el joven político. Delgado hace un ejercicio de historiografía y de vez en cuando recurre a las transiciones entre el joven poeta y el experimentado político en sus 40. De esta forma la obra de Muñoz es considerada no como una pieza segmentada sino como un todo, un discurso artístico que se transforma de lo poético a lo político.

Luis Muñoz Marín y la palabra trashumante, abunda en los escritos de George Santayana, Robert Frost, Carl Sandburg, la poeta Sara Teasdale y el excelso periodista Henry Louis Mencken. Es sumamente crucial el observar cómo la autora esboza a través de los escritos de Muñoz una teoría sobre la concepción de la identidad puertorriqueña. En puridad, el retrato que hace Delgado presenta al puertorriqueño post invasión estadounidense que reformula sus prácticas y sustituye el pensar hacia una dimensión pragmática e industrial: o sea Muñoz encarna el cambio cultural de principios del siglo XIX y XX.

Delgado difumina muy bien los vaivenes entre poesía, la ensayística y el periodismo. El libro presenta a un Muñoz humanista, un hombre del renacimiento que se revestía de una parsimonia creadora y fértil.

A pesar de que el análisis de la autora se centra mayormente en la poesía de Muñoz, la exposición reflexiona también en las expresiones que otros han hecho del prócer. No obstante, hay que subrayar que la lírica de Muñoz es una poesía social de vanguardia civil. Bien apunta el Prof. Arnaldo Vera al indicar que el carácter del texto abunda en la historia social, encarnando en sus páginas una reflexión inmensa en cuanto a la libertad de expresión. Giannina Delgado Caro ha develado la esencia de “El Vate”. Su libro muestra el rostro de aquel que escribió “yo soy el panfletista de Dios, el agitador de Dios, y voy con la turba de estrellas y hombres hambrientos hacia la gran aurora.”

Luis Muñoz Marín y la palabra trashumante: Biculturalidad, identidad y poesía 1919-1924, es un libro que le encantará a los amantes de la poesía, la historia, la crítica cultural y el periodismo.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Fragmentación Constitucional del ciudadano puertorriqueño (Problemas en la UPR)

The bad man desires arbitrary power. What moves the evil man is the love of injustice.

John Rawls

El ser humano es una criatura política que puede ejercer y exigir derechos. Se considera un microcosmos particular, diferente a sus compañeros en caracteres pero homólogo en algunas obligaciones y poderes. Dividirlo es prácticamente una idiotez, ya que nuestro sistema opera para que seamos nosotros los depositarios de una serie de virtudes políticas en conjunto. Este elemento parece no ser comprendido por el Gobierno de Puerto Rico y, un ejemplo concreto, la situación de la Universidad de Puerto Rico ofrece en detalle lo que acabamos de formular.

El ser humano que opera en una democracia constitucional tiene a su disposición el derecho a ciertas garantías esenciales para poder llevar a cabo la vida dentro de dicho sistema político. No tener esto significa estar sometido a un régimen autocrático, dictatorial o monárquico. En puridad, la república es el resultado de esta negociación construida a través de una Constitución: en ella se plasma, secula seculorum, los parámetros de comportamiento del gobierno, no del ciudadano.

Aquí yace la primera falta crasa dentro de la concepción de garantías constitucionales que tiene el Gobierno de Puerto Rico. El pensar que la Magna Carta es un documento para el Estado y no para el ciudadano es completamente ajeno a lo que se quiso manifestar en 1952. En el caso de la UPR nos topamos con la práctica de esta forma de administrar: por un lado tenemos un grupo de ciudadanos amparados por unas garantías que se enfrentan a un Estado que desea fragmentarlas decidiendo cuándo y dónde se expresan, cómo expresarse, cómo asociarse, cómo solicitar la reparación de agravios al gobierno, en fin, se traduce a un Estado que dicta cómo debes vivir. El error más estúpido yace en la sed de regulación, cosa que se supone que nunca ocurra, ya que siempre existirá más comportamiento humano que derecho positivo.

Lamentablemente estamos ante un panorama que ya había sido prevenido por teóricos como John Rawls y Jurgen Habermas. El primero había logrado desarrollar la primicia de un Estado que consideraba lo mejor para todos por estar controlado por todos, cosa que no se nos da ni en sueños en estos tiempos. El segundo es más pertinente ya que había establecido hace décadas el problema del micro-colonialismo del ciudadano. O sea, el Estado burocratiza la forma de vivir de cada uno de nosotros.

Lo lógico es entender que la condición de ciudadano no está sujeta a un régimen particular, ya que el estado de derecho surge posterior a la creación del Estado soberano. En nuestro contexto, la constitución surgió mucho después de que se esgrimiera el concepto “pueblo”. Sin embargo, el Gobierno de Puerto Rico busca revertir el proceso y hacernos pensar que el estado es el gran dios que ha existido desde la creación, un ente fantasmático que usurpa las características del dios judeo-cristiano para hacernos creer que siempre nos está velando, que cuida por nosotros y nos dice cómo y dónde podemos hacer las cosas.

El Gobierno cae en la burocracia por efecto de que no opera como una entidad con un conjunto de derechos. Que el Gobierno de Puerto Rico pretenda lo contrario es ajeno a la historia, la asamblea constituyente y el concepto de la libertad post Revolución Francesa. Es más, la primicia que se estableció en la constitución era que dicha entidad estuviese separada en sus poderes más básicos (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) para evitar el entroncamiento de derechos en un solo macro-poder. Es por eso que la burocratización surge, porque el gobierno desea expandirse cuando, en realidad, su naturaleza es fragmentada y por lo tanto diseñada para que sea el ciudadano quien lo controle.

Burocratizar al ser humano busca micro-colonizarlo, fragmentar su vida y dividir la concentración de derechos que le fue investida a la hora de organizarse como ciudadano. El Gobierno de Puerto Rico ha comenzado su política de fragmentación de derechos en el lugar donde principalmente se puede dar la discusión que podría desarticular su opresión, la Universidad: la casa del pensamiento universal por antonomasia y, más aun, la cuna del pensamiento político y humanista. Ahora la policía enfrenta al pueblo con espacios designados para expresarse, espacios para asociarse, espacios por donde caminar, espacios por donde no caminar etc, etc, etc. Si se logra controlar la comunidad universitaria (principalmente estudiantes y profesores) el Estado logrará su objetivo principal, eliminar el pensamiento crítico y controlar las posibilidades de cuestionamientos, y dará paso a su objetivo a la largo plazo: un pueblo micro-colonizado bajo un sistema de burocratización individual en donde hasta para comer hay que pedirle permiso a la entidad de poder. Puerto Rico acaba de hacer un viaje de más de una centuria al pasado.

Gobierno de Puerto Rico: Retrógrado, Ignorante y Plutocrático. Perdónanos Voltaire por nuestra cobardía.

jueves, 2 de diciembre de 2010

El Titanic de Luis Ponce Ruiz

Adjunto una nota publicada en http://www.laacera.com/ del colega Luis Ponce Ruiz (el cacique de la tribu). La misma atestigua un pensamiento que seguramente es muy común entre el estudiantado de la UPR y, con más precisión, dentro de los estudiantes graduados.

                                                                        ***

12/02/2010 - 11:37


Cuotas, huelgas y el Titanic
Por: Luis Ponce Ruiz
«Si te dijera que
La Revolución llega
esta noche en un vuelo
Pan American 747 a las 11:43
y sin escala
¿me creerías?»

-Manuel Abreu Adorno

Gracias, Manuel, por esas palabras que nos llegan del más allá. Los que estamos en el más acá nos preguntamos, como Zavalita, «¿En qué momento se jodió la UPR?». Gracias, Mario Vargas Llosa, por escribir gran parte de Conversaciones en la Catedral en Puerto Rico, cuando fuiste profesor visitante en el legendario campus riopedrense en 1969. Y qué fecunda imaginación la mía de reunir, gracias al hilo conductor de nuestra Universidad y sus mitos, a estos grandes de nuestra literatura hispanoamericana.

Y qué fecunda la imaginación del estudiantado --incluyendo a muchos compañeros y amigos míos que respeto y admiro-- de otra vez usar el mecanismo de la huelga para forzar a una administración universitaria a eliminar la injusta cuota de $800. Una administración que, para empezar (y así ha quedado más que demostrado en este semestre que ahora pende de un hilo) no le importa la universidad. La huelga del semestre anterior fue un hito nacional al canalizar la indignación de todo Puerto Rico contra un gobierno abusivo, comprado por los grandes intereses (Fortuño, como sabrán, ya se ha auto proclamado «el vendedor en jefe de Puerto Rico») y totalmente desinteresado en el desarrollo intelectual, social y cultural de la nación. Fue una huelga de pueblo que le enseñó a nuestra sociedad a hacer algo diferente en términos organizativos, de exposición a los medios y de liderazgo. Pero, desafortunadamente, lo mismo no se puede decir de su efectividad para detener la imposición de la cuota y para mejorar la Universidad.

De hecho, la palabra más certera para describir la Universidad y el campus de Río Piedras en este primer semestre del año académico 2010-2011 post huelga es caos. Desde el desembolso tardío de los préstamos y ayudas económicas a los estudiantes y la ineficiencia multiplicada exponencialmente en todos los quehacers administrativos, no-docentes y docentes, hasta la changuería estudiantil de protestar porque tienen que leerse un libro de rabo a cabo para una clase y los altos niveles de tensión en el estudiantado desencadenados, precisamente, por el conflicto huelgario pasado, han hecho de la UPR y todo lo que la rodea en una tierra sumamente volátil.

Cabe preguntarse si una segunda huelga consecutiva va a realmente aliviar los padecimientos arriba señalados y los que ya todos conocemos por el abandono, la negligencia y el robo indiscriminado por parte de ésta y pasadas administraciones universitarias y del gobierno central. Yo puedo entender la frustración, el coraje y la impotencia de los estudiantes por el trato tiránico de la Junta de Síndicos, la Presidencia y los agentes del gobierno Fortuño que quieren destruir la universidad. Pero a la luz del fiasco de la pasada huelga en términos de llegar a acuerdos finales, de las actitudes revanchistas características de la derecha fascista en Puerto Rico, representada por la figura de los líderes del Partido Nuevo Progresista y el Partido Republicano estadounidense y, del propio descontento generalizado del estudiantado y los ex alumnos por la manera en que se han llevado las últimas Asambleas Generales, la táctica huelgaria navideña supone, más que un adelanto, un desacierto de grandes proporciones.

Si te dijera que un nuevo amanecer universitario llegaría en estos próximos días en el vuelo de un estudiantado combativo pero a la vez prudente y sin fanatismo, ¿me creerías?